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la luna y la primavera

De la luna y la primavera

Por 11 abril, 2012 Etiquetas: , , Comentar (14 Comentarios)

En el equinoccio los días son iguales a las noches. Hay dos al año, uno triste o de final, el de otoño, y uno glorioso o de resurrección, el de primavera. Sabemos que las mareas son más vivas en la cercanía de dichos equinoccios y en concreto en la luna llena posterior; en las sicigias máximas; cuando la luna y el sol están en συζυγία; en conjunción. El Mediterráneo no tiene grandes mareas, pero si fenómenos de corrientes y  subidas de nivel en ciertos puertos asociadas con ellas que traen como consecuencia afloramiento de plancton en la superficie y cambios en el ciclo vital de los seres marinos.
Estamos en Pascua, un momento de ritos sagrados;  ritos relacionados con el renacimiento y la vida, con la llegada de las flores que rendirán sus frutos, con  el nacimiento de nuevos animales; con poder despojarse del frio y triste letargo invernal.  Estas liturgias han ido pasando de unas  culturas a otras hasta llegar a nuestros días, en que conmemoramos la Pascua de resurrección en el primer plenilunio tras el equinoccio de primavera; pero que son tan antiguas como el hombre. El ejemplo más representativo, signo inmediato y universal de nacimiento, es el huevo de Pascua.
Varios milenios antes de nuestra era, en las culturas mediterráneas, al principio de la primavera se hacía una fiesta de una semana de duración, en la primera luna llena tras el equinoccio, por el “paso” del invierno a la primavera. En estas fiestas se comía pan sin levadura y se realizaban danzas “laberínticas”. Según el historiador y novelista Robert Graves, en “Los mitos griegos” (1955), el laberinto del Minotauro, en Cnosos, no era un verdadero laberinto con paredes, sino que era un dibujo en mosaico sobre un pavimento como un patrón de la danza ritual cretense. En Egipto, por ejemplo, administraban una especie de hostia sacramental, mediante la cual se recibía a la diosa Isis dentro del propio cuerpo. El Pesaj, la pascua de los judíos, tuvo otro significado  especial ya que marca el éxodo de la población de Egipto alrededor de 1250 aC,  donde fueron encarcelados por los faraones.
Cuenta la mitología griega que Perséfone, una joven doncella, fue raptada por Hades, el dios de los muertos. Su madre, Demeter, diosa de la Tierra, cegada por el dolor de la pérdida,  permite que el invierno y la muerte asolen  los campos. Zeus, preocupado, deja regresar a Perséfone y volver con su madre, pero  Hades la engaña haciéndole  comer  seis granos de granada. Nadie que haya comido o bebido del submundo puede escapar; deberá volver a él durante seis meses cada año; los del otoño y el invierno. Su vuelta anual al mundo de los vivos, su resurrección, en primavera, produce tanta alegría a su madre que la Tierra florece una vez más.
Los misterios de Eleusis, fueron durante más de un milenio un símbolo espiritual de este renacimiento primaveral en Grecia.  Se realizaba diversas  ceremonias y entre ellas la del pan kykeón (una suerte de “hostia” si levadura) y del vino.  Este sacramento teofágico (del griego zeós: ‘dios’ y fagós: ‘comer’) producía el éxtasis y la revelación.  Algunos investigadores creen que el trigo y la cebada podrían haber sido parasitados por el cornezuelo del centeno que contiene alcaloides precursores del LSD y que  por lo tanto es posible que los iniciantes, sensibilizados por su ayuno y preparados por las ceremonias previas, fueran conducidos por los efectos de una potente poción psicoactiva a estados hipersensoriales; aunque creo que el misticismo colectivo no requiere necesariamente drogas alucinógenas para, digámoslo vulgarmente, flipar.
Para los seguidores, este renacimiento cíclico, acompañado de la renovación estacional de los frutos de la tierra, encarnaba la promesa de la resurrección de los muertos. Los ritos anuales tenían lugar en Atenas durante cinco días de cada primavera. Se sabe que en el siglo II de nuestra era todavía acudían unas 3000 personas a las fiestas de Eleusis.
 Entre las personas que participaron en estos misterios iniciáticos se encontraban hombres de la talla de Sófocles, Píndaro, Platón, Aristóteles, Marco Aurelio y Cicerón. Cito a este último.
“Los misterios nos dieron la vida, el alimento; enseñaron a las sociedades la costumbre y la ley, enseñaron a los humanos a vivir como humanos”. 
Las religiones dominantes, otra vez más, superpusieron sus ceremonias a las ya existentes para luego declararlas paganas. Es posible que ahora, los sagrados Mercados, decidan instaurar alguna festividad por estas fechas.
Os dejo con un momento electrizante y  psicotrópico de la Consagración de la Primavera de Stravinsky; es un ensayo de Dudamel con la Sinfónica Simon Bolivar.  Lo siento, no me he podido contener.

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Los nombres de la Luna

Por 17 diciembre, 2012 Etiquetas: , , Comentar (12 Comentarios)
Originariamente, en las lenguas indoeuropeas, mes y luna se
designaban mediante un mismo sustantivo masculino men; mensis en latín, mene en griego. Mensis que tiene la misma raíz en latín que metiri “medir”. La Luna mide el tiempo.
La enrevesada luna tiene un movimiento tan complicado; como
comenté en la entrada anterior; que a cualquier observador pertinaz, dícese de
los astrónomos, se le debió ocurrir pronto la idea de medir el tiempo aprovechando sus
defectos. Es decir, si me esfuerzo por predecir  la posición de la luna, que cada día está en
un sitio del firmamento con respecto al sol y otras estrellas, me estoy
esforzando en diseñar un calendario, en medir el tiempo, en crear ciclos y
periodos íntimamente relacionados con fenómenos naturales; movimiento de las
aguas, fertilidad de las hembras, buenas siembras y cosechas, maderas más duras
para las construcciones y un largo etcétera de prodigios asociados a esa enorme
linterna mágica que se enciende, apaga o disminuye de forma cíclica. Solo tengo
que esperarla mirando al cielo. De este modo, la luna la puedo emplear en dibujar
meses mientras el sol, como un metrónomo, me dibujaba días.

Hay muchos idiomas en los que  Luna y mes siguen teniendo el mismo vocablo,
por ejemplo en checo, měsic; en ruso, месяц o en turco, Ay. Y seguro que hay
muchas más que no conozco.
En la actualidad todavía nos quedan casos de calendarios
lunares; véase el musulmán, en el que el Ramadán es el noveno mes lunar;  o el calendario litúrgico de los cristianos,
en el que la Pascua es el primer domingo después de la luna llena que sigue al
equinocio de primavera del hemisferio norte.
Aquí encontramos  el
origen de las palabras “mes” y “menstruación” (del adjetivo
menstruus que deriva de mensis).  Hay numerosos ejemplos de metonimia entre
estas palabras, como la utilización de mes
en español  y lune en francés, para referirse al  período menstrual de la mujer. También men da mon  y luego  month
y moon para los ingleses. Y como no, nos
da menisco; esa forma de media luna que toma la superficie de los líquidos o
alguna articulación bien conocida.
No se sabe en qué incierto momento se le quita a la luna sus
atributos de medidora del tiempo y se decide realzar su faceta radiante, de una
 luz que no tiene; esa que todos sabemos
desde niños que recibe del sol. El satélite oscuro empezó a llamarse luminoso.
Lo griegos, siempre más acertados en astronomía, utilizaron Selene;
de selas, σέλας,  resplandor; como si ya adivinaran que la luz
era prestada. Y los latinos pasan a usar la raíz Leuk, blanco y brillante, para
derivar en lux, lucere y luna.Y aquí encontramos el origen de palabras como lunar, lunático,
plenilunio o lunes.
Tanto la Luna como Selene fueron diosas. Esta última hasta
tuvo el privilegio de ser hermana de Helios, el sol y de Eos, la aurora.  Esta diosa tan bella tuvo numerosas historias
de amor y entre sus muchos amantes estuvieron Zeus, el padre de los dioses y
Pan, el dios de la naturaleza. Pero su historia de amor más hermosa  la tuvo con Endimión; un rey destronado
convertido en pastor de vacas y retirado a estudiar  los astros.
Endimión tras ocultarse el sol, para distraer su soledad, observa
a Selene. Su alma ya solo se alimenta de esta muda contemplación amorosa. Una
noche Selene, que no sabe nada del gran amor que ha inspirado, baja a la
tierra, le ve dormido y desnudo y le ama. La diosa también se enamora y empieza
a frecuentarle cada noche. Pasan muchos días solares y meses lunares.  Despierto, languidece frente a su amor
imposible. Dormido, se convierte, sin saberlo, en el objeto de amor de la misma
diosa. Él no sabe que ella le visita cuando sueña, y ella no sabe que él la ama
cuando está despierto y consciente. Son Selene y el pastor dos amantes que se persiguen sin
encontrarse.
Un día despierta y ve a su amada y el goce es infinito para
ambos; se confiesan su amor. Pero desde ese momento Endimión ya no es feliz;
siente pánico. Es consciente del paso
del tiempo, ese que tan finamente dibuja su amada, que se les escapa
irremediablemente y se horroriza ante los primeros signos de su propia vejez. Selene pide ayuda a Zeus, y éste decide que Endimión permanezca
intemporal mientras esté dormido; sólo envejecerá, en adelante, en los periodos
de vigilia.
Endimión hace prometer a Selene que estará siempre con él
mientras duerma. Sueña y no envejece; y siempre despierta enamorado. Pero
entonces, cuando está despierto, ella no está y se desespera; solo desea volver
a caer dormido otra vez para tenerla entre sus brazos.  Pobre Endimión ¿De qué le sirve su gozo si no
puede deleitarse?  Le dió tanto miedo el fugaz tic-tac de Cronos que no pudo
saborear el presente.
Los años han pasado. Una zozobra
Da horror a mi vigilia. Me pregunto
Si aquel tumulto de oro en la montaña
Fue verdadero o no fue más que un sueño.
Inútil repetirme que el recuerdo
De ayer un sueño son la misma cosa.
Mi soledad recorre los comunes
Caminos de la tierra, pero siempre
Busco en la antigua noche de los númenes
La indiferente luna, hija de Zeus.
J.L.Borges. (El sueño de Endimión)

The Sleeping Endymion. S. Solomon 1887

Por tercera vez usurparon el
trono de la Luna. Esta vez fueron la terrible Artemisa griega y la Diana de
Roma las que se convirtieron en deidades lunares. Es curioso que estas  diosas de la caza y de los animales salvajes, además fueran vírgenes, a diferencia
de la promiscua Selene; y que sus influjos se dirigieran a los alumbramientos y
las enfermedades ginecológicas. Otra vez más la Luna y el ciclo femenino.
Algo más tarde, llegó María, otra virgen
divina y la representaron pisando a la
luna. Pero esa es otra historia muy larga y yo bastante me he liado por hoy.
La Inmaculada. B.E. Murillo 1678
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Sopas con fundamento

Por 18 mayo, 2016 Etiquetas: , , , , Comentar (8 Comentarios)

Mafalda aborrecía la injusticia, la pobreza, las guerras y…la sopa. Yo la adoraba; a Mafalda y a la sopa.
Los niños suelen encontrar aburrido ese plato caldoso donde flotan estrellas, letras, fideos y mendrugos y desconocen que es una de las formas de cocinar más antiguas que existen, tampoco les importa. Nada más descubrir el fuego debió ser inmediato el poner agua a hervir con alimentos que le confirieran sabor y algo de consistencia a base de cereales. Desde ahí hasta llegar a nuestras reconfortantes sopas de ajo, minestrone o cebolla hay un interesante camino culinario plagado de anécdotas e historias. Y en esta riada de hervores y experimentos creo que el ingrediente estrella es la harina y su manipulación posterior en forma de panes y pastas. El descubrimiento de ese proceso tan mágico y complicado de la fermentación y subida de la masa para su posterior horneado es uno de los momentos estelares de nuestra evolución. Como ya dije en anterior ocasión, Homero discriminaba entre hombres civilizados o no por su costumbre de alimentarse con pan.

Envié a mis compañeros para que indagaran qué hombres eran de los que comen pan sobre la tierra. Odisea Canto X

trigo espigas

Los misterios de Eleusis, fueron durante más de un milenio un símbolo espiritual del renacimiento primaveral en Grecia que conmemoraba la vuelta de Perséfone al mundo de los vivos, para alegría de su madre, Demeter, diosa de los cultivos y los cereales, que hacía fructificar los campos. Como ya he hablado sobre ello y para no hacerlo largo, al que le interese que lo lea aquí. Se realizaba, durante las ceremonias, diversos ritos iniciáticos y ayunos que finalizaban con la comunión con “kykeón”, un caldo hecho con cereales, cebada principalmente, hierbas, queso y vino. Este sacramento producía el éxtasis y la revelación, posiblemente por las hierbas o la presencia de contaminación de la cebada por el cornezuelo del centeno que contiene alcaloides precursores del LSD.

Pero el Kykeon era ya un brebaje muy antiguo que se utilizaba con fines alimenticios y medicinales, citado por Homero en la Iliada XI 623-641

Hecamede acercó una mesa magnífica, de pies de acero, pulimentada… la mujer, que parecía una diosa, les preparó la bebida: echó vino de Pramnio, raspó queso de cabra con un rallo de bronce, espolvoreó la mezcla con blanca harina y los invitó a beber así que tuvo compuesto el potaje.

También, en la Odisea, canto X, Circe prepara una poción parecida cuando quiere hechizar a Ulises y sus hombres para que permanezcan en la isla.

Los introdujo, los hizo sentar en sillas y sillones, y en su presencia mezcló queso, harina y rubia miel con vino de Pramnio. Y echó en esta pócima brebajes maléficos para que se olvidaran por completo de su tierra patria.

Curiosamente, me comentaba Rodi, que este menjunje se parece mucho a la “Zupa” que ingerían por desayuno los abuelos en Cefalonia antes de tomar el camino del campo. Era pan duro tronchado de trigo o de cebada, mojado en aceite y vino fermentado en un botijo. Lo acompañaban de queso feta cortado en trozos o a veces rallado y espolvoreado por encima.

Pero si hay una sopa que intriga sobremanera a los historiadores es la del “caldo negro” μέλας ζωμός, espartano. Esta comida se tomaba durante la “sisitia” o asamblea del pueblo con el ejército y se la considera símbolo de la frugalidad de las costumbres espartanas. Para su elaboración se recogía la sangre de la matanza y se mezclaba con vinagre para impedir su coagulación. En una sartén se freía la carne con grasa de cerdo y se añadía agua y cebada dejándolo cocer largo rato. Se echaba al final la sangre.

No vale poner cara de asco, ya que en Galicia se cocina la Lamprea con su propia sangre y es un plato bien apreciado. Pero sí que algún chistoso dijo que entendía porqué los espartanos no tenían miedo y estaban dispuestos a morir.

Y ya que hablamos de gracias, he leído en algún sitio una anécdota, posiblemente trola, que hace pensar que la leyenda de los “leperos” que tantos chistes generan en nuestro país, tiene raíces muy antiguas; en la propia Esparta:
Invitaron a comer a un guerrero espartano en la orilla de la playa, degustando diversos frutos del mar, moluscos y erizos entre ellos. Al finalizar la comida el espartano manifestó que no estaba mal. Pero cual fue el estupor del anfitrión cuando constató que su invitado no había dejado ninguna cáscara. Se los había comido enteros.

Hoy repito una hermosa canción: la “Pesadilla de Perséfone”, escrita por Nikos Gatsos y con música de Hatzidakis. Ya la puse cantada por Tania Tsanaklidu, versión que me encanta, pero para no repetirme del todo hoy pongo esta otra que me ha parecido muy original.

Disfrutad y nos vemos en Grecia; no creo que pueda seguir con las recetas de momento; haremos un inciso y las retomaremos más tarde. A partir de ahora os contaré historias tan irreales como la pura realidad griega.

Εκεί που φύτρωνε φλισκούνι κι άγρια μέντα
κι έβγαζε η γη το πρώτο της κυκλάμινο
τώρα χωριάτες παζαρεύουν τα τσιμέντα
και τα πουλιά πέφτουν νεκρά στην υψικάμινο.

Κοιμήσου Περσεφόνη
στην αγκαλιά της γης
στου κόσμου το μπαλκόνι
ποτέ μην ξαναβγείς.

Εκεί που σμίγανε τα χέρια τους οι μύστες
ευλαβικά πριν μπουν στο θυσιαστήριο
τώρα πετάνε αποτσίγαρα οι τουρίστες
και το καινούργιο πάν να δουν διυλιστήριο.

Κοιμήσου Περσεφόνη…

Εκεί που η θάλασσα γινόταν ευλογία
κι ήταν ευχή του κάμπου τα βελάσματα
τώρα καμιόνια κουβαλάν στα ναυπηγεία
άδεια κορμιά σιδερικά παιδιά κι ελάσματα.

Κοιμήσου Περσεφόνη…

Allí donde crecía el poleo y la menta fresca
Donde la tierra hacía brotar los ciclámenes
Ahora, campesinos negocian con cemento
Y los pájaros caen muertos sobre las chimeneas

Duerme Perséfone
En el abrazo de la tierra
Al balcón de este mundo
no salgas más

Allí donde juntaban las manos los iniciados
Reverentemente antes de entrar en el templo
Ahora tiran colillas los turistas
Y van a contemplar la nueva refinería.

Duerme Perséfone…

Allí donde el mar se bendecía
Y los balidos eran la enhorabuena de los prados
Ahora camiones transportan a los astilleros
Cuerpos vacíos de niños de chatarra y chapa

Duerme Perséfone…

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Sostiene María

Por 7 junio, 2015 Etiquetas: , , Comentar (13 Comentarios)
Sostiene María que esto no hay quien lo sostenga.
Hay razones de peso para subir a la montaña de Lefkada al anochecer. Podrían ser las vistas sobre el  archipiélago al crepúsculo, recorte de islas negras sobre mares en calma, podría ser ver el monte en su plenitud
nocturna, cuando seres vivos se preparan unos para el descanso otros para la caza, podrían ser unas albóndigas. Pero en primavera, si te interesa un espectáculo luminoso, tienes que subir por las luciérnagas voladoras. Cuando la penumbra comienza a sombrear lo oscuro con más oscuro y el azul profundo con negro, entonces y solo entonces comienza el bosque a mostrar chispas y lentejuelas, destellos sutiles y desapercibidos que poco a poco te encantan y te conducen a un cuento pequeño. Si no existen las hadas ¿Qué es esto? Vuelan aquí y allá, sin previo aviso, se esfuman, se agrupan, flotan; dejan los arboles tan llenos de estrellas como un cielo de purpurina. Centellas fugaces que persigoa manotadas sin alcanzarlas. Si no fuera por las serpientes y las tarántulas, me quedaría quieta a esperar al alba sin respirar. Soñar que se vive en un sueño.
Sostiene Maria que yo vine aquí por sus keftedakia. Sí, eso es verdad, pero no solo, que también los genios me llamaron con sus flautas. Pero fundamentalmente es que charlar con ella es un placer, la ninfa buena y amable
del bosque; la de las bolitas de hierbabuena y albahaca.  Y sin hacerse de rogar, a los postres te canta la canción del sol y la luna, mientras mira al techo donde los tiene dibujados; para no perderlos de vista. Sostengo, María, que cenar en tu taberna contigo es un honor impagable.
Cuando la conocí cuidaba a una cría de búho que se había caído de un árbol. Atado con una cinta de raso rosa en una pata para que no escapase. María lo lanzaba al aire entre risas sujetando la cinta con una mano.

-Tiene que aprender a volar. ¡Vuela!-  No supimos qué pensar, si era locura o sadismo; el desdichado
pájaro se daba unos morrones descomunales. Nunca supo volar porque lo mato un gato.

– Era un gato “agrio”.- Dícese en Grecia por salvaje. Lo contó con una cara de misterio;  bajito y exquisitamente
pronunciado lo de agrio; que nos hacía imaginar un tigre de Bengala furibundo.- Se lo comió.
Desde entonces, subir para ver luciérnagas, búhos y albóndigas mentoladas es visita tan obligada como el Partenón en Atenas.
Sostiene María que ha llegado a un punto en que ya no se creen nada. Que ningún futuro es peor al que están viviendo.

– En Atenas. Aj, en Atenas vi a un viejito empujando a un coche con un bebé mientras buscaba en las
basuras para darle de comer.
Y nosotros, haciéndonos pasar por abogados diablescos, le argumentamos que fuera de Europa quizás sería una catástrofe. ¿Más?
Sostiene María. Sostiene que es posible pero que no importa. Que los griegos como ella están cansados de que les llamen vagos y tramposos. Cuando tiene extranjeros a la mesa; de hecho su local es muy famoso entre la población germana que vive en la isla; no quiere ni oír hablar del tema.

– No comento con ellos nada aunque me hagan alusiones o indirectas. Después de levantarme a las 6 de la mañana para regar el huerto, recolectar la verdura, limpiar la taberna, bajar a comprar, cocinar y servir
las mesas, si me dicen que somos indolentes y mentirosos no sé qué les haría. Me pregunto por qué se han venido a vivir aquí, si es qué Grecia no les gusta.-  Sostiene María, como Diógenes, que le quitan el sol y le hacen sombra.

Sombras alargadas y pálidas de bárbaros norteños con garras afiladas que se cierran sobre su cuello sin darle descanso.

Sostiene María que Tsipras es un buen chico y que ella quiere que todo le salga bien para que no se vaya, porque es el primer presidente del gobierno honrado y que no les roba.
Sostiene María que ha trabajado desde que tiene uso de razón y que religiosamente todas sus facturas e impuestos. Sostiene María que es muy doloroso que en Europa los traten como apestados. Y que digan eso de que España no es Grecia ¿Por qué? ¿Es un deshonor?
Y cuando me marcho me da un abrazo emocionado que me levanta en vilo, como un éxtasis de tebeo de  “vidas ejemplares”;  y comienza el baile de luces, en el bosque y en mi cabeza. La bruja buena te hechiza con sus mimos y carantoñas ; te pone polvos en las albóndigas para que te quedes turulato por siempre y no pienses más que en volver a sus dominios. Sostengo.

 Ορφέας Περίδης. Παραμύθι

Τον ήλιο το φεγγάρι τη θάλασσα
ρωτάω μην την είδαν αντάμωσαν
κι ο ήλιος μου απαντάει απ’ το βουνό
θα φέξω όλο τον κόσμο και θα τη βρω

Μου λέει το φεγγάρι και μου γελά
στης μάνας της κοιμάται την αγκαλιά
εγώ θα την ξυπνήσω όταν τη δω
εμένανε μ’ ακούει σαν της μιλώ

Κι η θάλασσα μου λέει απ’ τα βάθη της
εσύ θα ‘σαι για πάντα η αγάπη της
τα κύματα θα στείλω του ωκεανού
να παν να της δροσίσουν καρδιά και νου

Κι η θάλασσα μου λέει απ’ τα βάθη της
εσύ θα ‘σαι για πάντα η αγάπη της
εγώ όλα τα ενώνω να σε χαρώ
τα δυο τα κάνω ένα γη κι ουρανό

Cuento
Letra y música: Orfeas Perídis

Al sol, la luna, el mar
Pregunto si la vieron
Y el sol me responde desde los montes
Iluminaré todo el mundo para encontrarla

Me dice la luna y se ríe
En los brazos de su madre duerme
Yo la despertaré cuando la vea
Ella me escucha cuando le hablo

Y el mar me dice desde sus profundidades
Tú siempre serás su amor
Te mandaré las olas de los océanos
Para le refresquen el corazón y el espíritu

Y el mar me dice desde sus profundidades
Tú siempre serás su amor
Lo uniré todo para agradarte
De la tierra y el cielo haré uno.

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