Δεν ελπίζω τίποτα. Δε φοβούμαι τίποτα. Είμαι  ελεύτερος.

No espero nada. No temo nada. Soy libre.

Epitafio de la tumba del filosofo y escritor griego, Nikos Kazantzakis autor de Alexix Zorbas.

Sé que el Sirtaki es un tópico, un reclamo de turistas en el barrio de Plaka o en las tabernas del Microlimani, pero nadie puede negar que es una pieza evocadora; oyes los primeros compases y ya estás en Grecia. Mikis Theodorakis  es un genio.
Sé que “Zorba el Griego” es un mito inmortal,  un ejemplo del cine que trasciende la pantalla y queda como un icono reconocible en cualquier momento.
Se que puedo repetir lo que muchos otros  ya han escrito.
Pero voy a poner la escena final de la película porque en sus fotogramas, su música y en  la cara de Anthony Quinn, se concentra mucha esencia que yo, común mortal, no acierto a describir con letras; mejor los fotogramas.
La película dirigida por Michel Cacoyannis , basada en la novela  escrita por N. Kazantzakis, es bastante dura; una película de posguerra. No voy a contarla con detalle, pero si  a resumir lo que expresan esos 3 minutos del final de la historia. Por lo menos, como los leo yo:
Basil es un joven escritor inglés.  Viaja a la isla de Creta, donde acaba de heredar una vieja mina que tiene intención de explotar para poder seguir haciendo lo que le gusta: escribir. Durante el viaje conoce a Zorba, un griego socarrón, sencillo, bruto, casi analfabeto, pero lleno de energía. Su pasión por la libertad y la vida asombran al tímido intelectual.
Estos seres diametralmente opuestos, con vivencias y experiencias contrarias, pero complementarios, entablan una singular amistad.
Los negocios resultan ser un desastre gracias al vividor  Zorba  y Basil se arruina,; pero le pide a Zorba que le enseñe aquello que no está en los libros: que le enseñe a bailar ( o a vivir que es lo mismo para Zorba).

Cualquiera que haya vivido en Grecia, o incluso intentado hacer negocios en Grecia, o como yo, simplemente reformar una casa de un pueblo, se reconocerá  en la película. Las cosas no avanzan, son eternas y los simpáticos Zorbas  nos entretienen y prolongan la espera. Pero… ¿Hay algo mejor que aprender a bailar en un playa de Creta ; en el medio del Mediterráneo?

Share: