La divina Calipso le dijo a Ulises que si quería navegar rumbo a oriente debía llevar a su izquierda a aquella que nunca se baña en el mar. Con un dulce viento, Ulises, sentado al timón, vigilaba a las Pléyades y al carro de la Osa que gira sin dejar de acechar a Orión.

La ninfa Calisto, fue condenada con su hijo Arkás; αρκούδα es oso en griego; a no aparecer por el este y desaparecer por el oeste, sino permanecer dando vueltas en el firmamento. Zeus, fue su amante y para evitar las iras de su esposa Hera, los transformó en osos los agarró de la cola y los lanzó al cielo donde quedaron prendidos para la eternidad formando la osa mayor y la osa menor. La desgraciada ninfa nunca se acercaría al reino marino y daría giros infinitos sin tocarlo.

Así hicimos nosotros, sin desorientarnos ni un grado, navegamos rumbo a oriente hasta darnos de bruces con Asia.

Andaba yo inapetente y aburrida con el sube y baja de la costa y los golfos y los cabos que dibujan un mundo que luego sale en las bolas del mundo y la terra trema corría monótona de norte a sur sin un solo aliciente. Yo ansiaba una piedra a la deriva para rodearla, una roca salpicada por todos los vientos y muchas olas. Así que por mi insistencia dimos rumbo a Simi, a pesar de la prohibición, por aquel entonces, de navegar en zig-zag entre la costa turca y las islas griegas. Nada esperaba de la elección, al fin y al cabo nada cambia tanto en unas millas de mar a pesar de pertenecer a diferentes países, tanto una como otra fueron  Grecia en la antigüedad y todas las orillas tenían idéntico color.

Lo singular de acercarte a una isla desconocida por el mar es que la ves crecer y desarrollarse, como un huevo de gigante. Al principio flotaba como un corcho azulado en el agua, acabó eclosionando y permitió que nos adentráramos por sus fracturas, buscando el germen. Seguimos navegando por sus pliegues y hendiduras esperando ver las plumas del pollito feo. Y al final sí, se rompió del todo y se dividió para mostrar totalmente su interior. Pero no encontré feos pájaros en Simi.

No podría explicar lo que me sucedió, ni creo que nadie pueda revivirlo tal y como lo sentí, ni siquiera yo misma, y menos tras más de 20 años de no haber estado allí. Noté un escalofrió que me recorría la columna vertebral, se me nubló la visτa y mis ojos se llenaron de lágrimas sin ningún motivo, me tuve que sentar en cubierta deslumbrada, sin poder pensar en la maniobra. El puerto se abría como un salón de baile, sus casas en filas ascendentes parecían los integrantes de un coro polifónico, preparados para entonar una melodía sobrecogedora, pero ningún sonido salía de sus bocas de piedra. La superficie del mar duplicaba el tono de los cantantes que entornaban sus persianas de colores. Tuve una alucinación parecida a la de Stendhal cuando deambulando por Florencia fue arrastrado por la saturación de la belleza, pero a diferencia de él yo solo contemplaba un pequeño pueblo del Egeo.

«Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme». Stendhal

Pronto se me pasó, cuando amarramos en el bullicioso puerto entre los vendedores de pescado y los puestos de esponjas, sobre unas aguas alegres que reverberaban el resplandor del sol hasta hacerlo invisible.

Volví varias veces a Simi y una de las ocasiones, no recuerdo muy bien cuando, ya de noche, una mujer mayor se cruzó en mi camino cuando deambulaba por las callejuelas empinadas del puerto. Llevaba un pañuelo blanco anudado en la cabeza, aunque el resto de su atuendo era negro y una vela delgaducha encendía su sonrisa. Me paró, me miró y me cogió del brazo, transmitiendo con el roce una dulzura y familiaridad sorprendentes.

– Η Παναγιά , έλα πάμε. La virgen, venga vamos.

Señaló hacia la cuesta que subía hacia la iglesia donde se oían rumores, oraciones, murmullos religiosos y pasos apresurados. Mi voluntad se quedó muda y seguí a la desconocida por la escalera como res al matadero. La subida se iluminaba con cientos de candilejas que se iban agrupando y cuando llegamos arriba la plaza ardía entre las llamas de los cirios, alumbrando las caras pálidas de los oficiantes que miraban embelesados un icono de la Virgen ortodoxa; de esas que parecen atravesarte con su mirada sin que tu puedas esconderte; mientras que del interior de una capilla dorada salía luminosidad a borbotones. Un agudo olor a cera y a iglesia antigua me dejó aturdida; me remataron las llamitas de las candelas que dejaban un humo narcótico en mis narices. Me puse a llorar electrizada, mientras mi acompañante me apretaba el brazo y comprendía ¿No era aquello la procesión más bonita del mundo? ¿Cómo no iba yo a emocionarme? En un descuido me lancé escaleras abajo y me fui a hacer un sortilegio en las aguas del mar, por si acaso los espíritus me habían poseído, cosa frecuente en Grecia, donde la ilusión y la realidad a menudo se confunden.

cirio

A los ídolos más admirados y los monstruos más temidos por nuestros antepasados podemos buscarlos en los cielos. Muchos de los personajes de Jasón y sus argonautas y su viaje en pos del vellocino de oro aparecen dibujados en los signos del zodiaco, lo que demuestra la categoría de esta aventura para el mundo clásico. Así Aries hace referencia al propio carnero del vellocino, Leo al león de Nemea de Heracles, al que se le representa siempre vestido con su piel, Géminis a los gemelos Cástor y Pólux, Virgo a la sacerdotisa del templo donde se custodiaba el vellocino. También existe una Argos Navis, una constelación del hemisferio sur, que se extiende desde Can Mayor a la Cruz del Sur.

Fue Eratóstenes quien se tomó la tarea de articular los antiguos mitos y su ascensión a los cielos. Su obra Catesterismo recoge estas hazañas mitológicas de la tradición popular intentando aunar las múltiples interpretaciones. El propio autor ideó una nueva constelación llamada la cabellera de Berenice, en honor a la esposa de Tolomeo, su rey, posiblemente como un encargo.

Una noche, fondeados en la cara sur, se recortaba la silueta oscura de Simi con un tenue resplandor que salía de sus entrañas; las luces del pueblo invisible tras las montañas. Yo me entretenía en buscar en el galimatías celeste las diversas constelaciones visibles y sobre todo, la imposible cabellera. Todo se detuvo un instante, noté un temblor y un rumor raro en las olas. Me sentí flotar de una forma peculiar, entre las estrellas, pero el barco y la costa me acompañaban por el espacio. Un viento me resbaló por la cara y agitó mis cabellos mientras las nebulosas pasaban a nuestro lado con suavidad. Tras el viaje, no sé si corto o largo, la tierra vibró un instante para volver a caer delicadamente sobre el mar, en silencio.

En aquel momento sonaba Bowie en la radio y el mayor Tom llamaba a Control de tierra:

And I’m floating in the most peculiar way
And the stars look very different today

No he vuelto a Simi, me da miedo. Me daria pena encontrar solo una bella isla sin más.

Space oddity

Ground control to major Tom
Ground control to major Tom
Take your protein pills and put your helmet on

Ground control to major Tom
Commencing countdown, engines on
Check ignition and may God’s love be with you

Ten, nine, eight, seven, six, five,
Four, three, two, one, liftoff

This is ground control to major Tom
You’ve really made the grade
And the papers want to know
whose shirts you wear
Now it’s time to leave the capsule
if you dare

This is major Tom to ground control
I’m stepping through the door
And I’m floating in a most peculiar way
And the stars look very different today

For here
Am I sitting in a tin can
Far above the world
Planet earth is blue
And there is nothing I can do

Though I’m past one hundred thousand miles
I’m feeling very still
And I think my spaceship knows which way to go
Tell me wife I love her very much
she knows

Ground control to major Tom
Your circuits dead,
there’s something wrong

Can you hear me, major Tom?
Can you hear me, major Tom?
Can you hear me, major Tom?
Can you….

Here am I floating round my tin can

Far above the moon
Planet earth is blue
And there’s nothing I can do.

Singularidad espacial

Control de Tierra a Mayor Tom
Control de Tierra a Mayor Tom
tome sus proteínas y póngase el casco

Control de Tierra a Mayor Tom
comienza la cuenta atrás, motores en marcha
Compruebe el encendido y que el amor de Dios le acompañe.

Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco,
cuatro, tres, dos, uno, despegando

Control de Tierra a Mayor Tom
realmente lo ha conseguido
y la prensa quiere conocer
de quién es la camiseta que viste
Ahora ha de abandonar la cápsula,si se atreve

Aquí mayor Tom a Base
estoy saliendo por la puerta
y estoy flotando de un modo muy peculiar
y las estrellas parecen tan distintas hoy

Por aquí
estoy sentado en un trasto de hojalata
muy por encima del mundo
La Tierra está azul
y no hay nada que yo pueda hacer

Aunque más allá de 100.000 millas
me siento muy tranquilo
y creo que mi nave conoce que camino seguir
Decidle a mi mujer que la quiero mucho,
ella sabe

Control de Tierra a Mayor Tom
sus circuitos están apagados
Debe haber algún problema

¿Me recibe, mayor Tom?
¿Me recibe, mayor Tom?
¿Me recibe, mayor Tom?
¿Me…

Estoy aquí, flotando alrededor de este trasto de hojalata
muy por encima de la Luna
La Tierra es azul
y no hay nada que yo pueda hacer.

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