Santa Lucía, acorta la noche y alarga el día. Pero ni menguó ni creció hasta que Cristo no nació.
Dicho popular

Es observable que sobre el 13 de diciembre, día de santa Lucía, la tarde se alarga, es decir, el sol se pone más tarde. Pero eso no concuerda con que los días empiezan a crecer a partir del solsticio de invierno, sobre el 21 de diciembre, el día más corto, cuando el sol toma su mayor declinación sur y los rayos inciden más oblicuos sobre nuestro hemisferio.

Para todo hay explicación y esta vez la encontramos en  la segunda ley de Kepler: el radio vector que une a un planeta y el sol, barre áreas iguales en tiempos iguales.

Es ahora, cerca del solsticio de invierno, cuando estamos más cerca del sol, en el perihelio, y para cumplir dicha ley la velocidad de traslación de la tierra tiene que ser mayor. Debido a esta aceleración, el paso del sol por un idéntico punto al del día anterior tarda más pues la tierra debe girar sobre su eje un ángulo extra. Como en nuestros relojes medimos el tiempo con el sol medio, un sol ficticio que viaja siempre a la misma velocidad, este dará las 12 antes de que el sol culmine en nuestro meridiano. Y lo mismo ocurrirá con la puesta del sol y su aurora, ambos fenómenos se retrasarán en nuestro reloj artificial. Por eso alarga la tarde, pero no amanece antes. Al llegar al solsticio, cuando sí empieza a crecer el día de verdad, todavía no somos capaces de ver antes el alba, aunque si vemos el crepúsculo después de manera constatable. Debemos esperar al día de Reyes, el 6 de enero, para que la inclinación del eje terrestre compense el retraso y empiece a notarse que amanecer antes.
Hay que ver esta Santa Lucía, las cosas que nos hace observar; no en vano es la figura del santoral relacionada con la vista y es la que trae la luz, la que trae la luz del sol que crecerá a partir del 21; la luz benefactora. Yo me acuerdo de leer su vida en esos tebeos de vidas ejemplares que nos prestaban, ya muy sobados, en el colegio.  
Santa Lucía nació en  Siracusa, en una buena familia de patricios romanos, que se había convertido al cristianismo. Estaba prometida a un joven noble pagano, pero hizo la promesa de vivir al servicio de Cristo en castidad. Despechado, su pretendiente la acusó al procurador romano por cristiana; este la interrogó y la arrojó a un lupanar para ser violada.  Los soldados la tomaron para llevársela, pero por más que se esforzaban no pudieron con ella,  ni atándola con cuerdas, ni tirando con toros; la muchacha permanecía rígida e inmóvil como una roca. Decidieron entonces sacarle  los ojos, pero siguió viendo;  desesperados, optaron por quemarla y decapitarla. Eran más crueles estos tebeos que las películas de Tarantino. Este culebrón  viene a justificarnos el hecho de que Lucía sea “La portadora de la Luz” y la patrona de los invidentes.  Hay dos estrellas de la Constelación de Tauro, apreciables a simple vista, llamadas “Los ojos de Lucía”. 
Es conocida la afición de los cristianos a asimilar y fagocitar a los antiguos dioses, posiblemente para que el pueblo iletrado no los echara en falta, adaptándolos a su santoral; ya que dios solo podía haber uno, tengamos innumerables virtuosos venerables. De esta manera, muchos de los templos clásicos fueron reconvertidos en basílicas dedicadas a santos que tenían las características o los nombres de sus antiguos titulares. No resulta por tanto extraño que Siracusa fuera en realidad fundada como colonia griega por los Dorios, en el año 734 a.C. y dedicada a Artemisa, la diosa de la Luna, la diosa siempre virgen y  la dadora de luz, la phaesporia. Diosa que fue a su vez usurpadora del trono que ostentaba Selene, la luna, y así aparece en muchas representaciones, con una corona lunar.

Santa Lucía de Siracusa es pues la cristianización de una de las deidades adoradas en el panteón grecolatino, y simboliza a la vez a la anunciadora del Solsticio, el nacimiento o resurrección del dios sol, así como a la luna “la portadora de la Luz”. 

Y la canción  de Sabina Yannatu que viene a continuación quizás no tenga nada que decir, o es posible que mucho; pero me ha parecido preciosa. La traducción la he puesto a pesar de que puede ser tan engañosa como la luna de la que habla. No entiendo como me meto en estos fregados.

¡Salud a todos que ya se van a alargar los días!

Φεγγαράκι απάτητο

Στης σελήνης τη μέση
κατοικεί ένα φεγγάρι
φεγγαράκι απάτητο

Το ξέρω, οι αυγές του τίποτα
σκοτεινιάζουν τις μέρες μου.
Το ξέρω, οι μάγοι λύνουνε τα λόγια τους.

Ω! Τα μικρά χολοσκασμένα λόγια σου…
Ω! Τ’αδύναμα πουλιά μας…

Α! Και το φως πώς άλλαζε από ηλιοβασίλεμα σε ηλιοφέγγαρο πάνω σου…
Α! Και τ’ατλάζια θα μαζέψω…
Α! Και τις σκιες απ’τα παγώνια…
Ω! Και τι ήταν δικό σου…

Lunita engañosa


En la mitad de Selene
Habita una luna
Una lunita engañosa

Lo sé, los amaneceres de la nada
Ensombrecen mis días
Lo sé, los magos lanzan sus hechizos

Oh, tus palabras mortificantes…
Oh nuestros impotentes pájaros…

¡Ah! Y la luz como cambia del ocaso hasta el eclipse sobre ti…
¡Ah! Y yo recogeré los satenes…
¡Ah! Y las sombras de las heladas…
¡Oh! Y qué era tuyo…

 PD. ¡Que Santa Lucía nos conserve la vista! Pues vamos a tener que vivir a oscuras cuando venga el próximo recibo de la luz.
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