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Astronomía

Cartelera estelar para el mes de abril

Por 3 abril, 2014 Etiquetas: , Comentar (11 Comentarios)
Este abril viene cargado de emocionantes estrenos y reposiciones de antiguas éxitos en la gran pantalla, la del universo observable, también llamado cielo por algunos avispados. Pasen y vean.

En primer lugar, hay que mencionar el eclipse total de Luna del 15 de abril, que durará 78 minutos, durante los cuales podremos observar una hermosa bola rojiza; la “Luna Rossa”.

Este fenómeno causaba pavor a nuestros antepasados, porque presagiaba grandes desastres y calamidades, debido al color sanguíneo que toma nuestro satélite. Ellos no conocían el fundamento físico que lo producía; y el que lo sabía se lo callaba o lo ocultaba, para su provecho. Que no se molesten las iglesias por dios, es sin ningún retintín.

La luz visible es una radiación que abarca longitudes de onda que van desde el violeta hasta el rojo; más allá están el ultravioleta y el infrarrojo, que no vemos. Las radiaciones de mayor frecuencia, violeta y azules, se refractan más, y por tanto se desvían más que las de menor frecuencia. En un eclipse la silueta de la Tierra se interpone entre el Sol y el satélite, algunos rayos de luz solar consiguen llegar a la superficie de la Luna de forma indirecta, después de atravesar un buen trecho de la atmósfera terrestre que desvía los azules hacia el globo terrestre y deja pasar las longitudes de onda mayores como la roja y naranja, que de este modo sonrojan a la luna. Es el mismo efecto que se produce cuando anochece, cuando el sol va adquiriendo ese peculiar tono romanticón. A esas horas de la tarde, la luz del Sol atraviesa un trozo mayor de la atmósfera porque sus rayos inciden más oblicuos y esta filtra las longitudes de onda más cortas, dejando al encarnado para el desenlace final. The end, Fin, Fine. Aplausos.

Pero los esotéricos están de fiesta, además de ese presagio lunar terrorífico, el 8 de abril tenemos a Marte, más cerca que nunca; sólo a 92,4 millones de kilómetros. Según los científicos, a esta distancia será posible apreciar a simple vista y mejor que nunca, un buen punto rojo en el cielo del hemisferio norte. Con un telescopio se podrá distinguir incluso el casquete polar de Marte, las tormentas de polvo o el cráter Hella en la superficie del planeta. ¡Más rojo, más madera!

Fotografía de la NASA

Esto no acaba aquí: el día 6 de julio y rizando el rizo, en una actuación increíble, una autentica primicia, el planeta colorado será eclipsado por la luna blanca ¡Lo nunca visto!

Y aún nos queda otro espectáculo universal, menos vistoso pero no menos sutil: el 22 de abril nos visitarán las Líridas, una de las lluvias de estrellas más importantes del año.  En realidad no son estrellas, aunque así las llamemos, si no restos de un cometa cuya estela se cruza en la órbita terrestre una vez al año, en abril. Su nombre es el C/1861 G1, o dicho de otra forma más terrenal, cometa Thatcher; seguimos con el cine de terror, pero esta vez con tintes mitológicos como os explico a continuación.

El nombre de las Líridas se lo deben a la constelación de La Lira, con Vega como estrella principal, de la que parecen irradiar.  Vega es una de las estrellas que mejor vemos en nuestras latitudes y  la lira además de una agrupación de estrellas era el instrumento de Orfeo, uno de los Argonautas que acompañó a Jasón en su viaje tras el vellocino de oro. Ya dije en una ocasión que esta aventura de Jasón fue tan importante que a muchos de sus protagonistas se les reservó un asterismo par la lucir en la posteridad.

Tocaba Orfeo una lira de 9 cuerdas que congregaba bestias y humanos sumiéndolos en una profunda paz; su música servía incluso para mover rocas y detener el curso de los ríos. Así, dicen, enamoró a la bella Eurídice, que se quedó hechizada con sus notas.

Cuando  Eurídice es mordida por una serpiente y muere, Orfeo, desesperado, entonó las canciones más tristes y los lamentos más conmovedores para ninfas y dioses, que apenados le aconsejaron descender al inframundo para recuperarla. Su música ablandó también el corazón de Hades y Perséfone que  permitieron a Eurídice retornar con él a la tierra; pero sólo bajo la condición de que su marido debía caminar delante de ella y no debía mirar hacia atrás hasta que ambos hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a Eurídice por completo. Pero Orfeo, como Lot en la leyenda judía de Sodoma y Gomorra, volvió la cabeza un instante antes de lo esperado, cuando Euridice tenía un pie todavía entre las sombras del Hades. Sin un lamento, sin un sonido, sin una queja, su amada se desvaneció para siempre, como un pianísimo de lira.

Bueno, al final, en la gran pantalla siempre triunfan los dramas.

Το τραγούδι
της Ευρυδίκης
Μάνος
Χατζιδάκις
Αρλέτα
Έτσι καθώς στεκόμουν
στο σταθμό μονάχη
είχες γυρίσει παίζοντας τη ράχη
Με είδες σε είδα
θέλησα ένα χάδι
μα ο σκοπός κύλησε στο δρόμο
Τον πήραν τρένα
τον πήραν σύννεφα καπνού
τον πήρανε τα μάτια σου
και χάθηκα στον Άδη
Είσαι καλός είσαι κακός δεν ξέρω

πως σε λεν Ορφέα και μένα Ευρυδίκη
La canción de Euridice
Compositor: Manos Hatzidakis
Canta: Arleta
Mientras aguardaba 
sola en la estación
habías vuelto la espalda, tocando
Me viste, te vi
Quería una caricia
Pero la melodía rodó por el camino
Se la llevaron los trenes
Se la llevaron las nubes de humo
Se la llevaron tus ojos
Y yo me perdí en los infiernos.
Eras bueno, eras malo, no lo sé
¿Cómo te llamas? Orfeo. Y yo Euridice

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La noche más larga

Por 19 diciembre, 2013 Etiquetas: , , Comentar (17 Comentarios)
Santa Lucía, acorta la noche y alarga el día. Pero ni menguó ni creció hasta que Cristo no nació.
Dicho popular

Es observable que sobre el 13 de diciembre, día de santa Lucía, la tarde se alarga, es decir, el sol se pone más tarde. Pero eso no concuerda con que los días empiezan a crecer a partir del solsticio de invierno, sobre el 21 de diciembre, el día más corto, cuando el sol toma su mayor declinación sur y los rayos inciden más oblicuos sobre nuestro hemisferio.

Para todo hay explicación y esta vez la encontramos en  la segunda ley de Kepler: el radio vector que une a un planeta y el sol, barre áreas iguales en tiempos iguales.

Es ahora, cerca del solsticio de invierno, cuando estamos más cerca del sol, en el perihelio, y para cumplir dicha ley la velocidad de traslación de la tierra tiene que ser mayor. Debido a esta aceleración, el paso del sol por un idéntico punto al del día anterior tarda más pues la tierra debe girar sobre su eje un ángulo extra. Como en nuestros relojes medimos el tiempo con el sol medio, un sol ficticio que viaja siempre a la misma velocidad, este dará las 12 antes de que el sol culmine en nuestro meridiano. Y lo mismo ocurrirá con la puesta del sol y su aurora, ambos fenómenos se retrasarán en nuestro reloj artificial. Por eso alarga la tarde, pero no amanece antes. Al llegar al solsticio, cuando sí empieza a crecer el día de verdad, todavía no somos capaces de ver antes el alba, aunque si vemos el crepúsculo después de manera constatable. Debemos esperar al día de Reyes, el 6 de enero, para que la inclinación del eje terrestre compense el retraso y empiece a notarse que amanecer antes.
Hay que ver esta Santa Lucía, las cosas que nos hace observar; no en vano es la figura del santoral relacionada con la vista y es la que trae la luz, la que trae la luz del sol que crecerá a partir del 21; la luz benefactora. Yo me acuerdo de leer su vida en esos tebeos de vidas ejemplares que nos prestaban, ya muy sobados, en el colegio.  
Santa Lucía nació en  Siracusa, en una buena familia de patricios romanos, que se había convertido al cristianismo. Estaba prometida a un joven noble pagano, pero hizo la promesa de vivir al servicio de Cristo en castidad. Despechado, su pretendiente la acusó al procurador romano por cristiana; este la interrogó y la arrojó a un lupanar para ser violada.  Los soldados la tomaron para llevársela, pero por más que se esforzaban no pudieron con ella,  ni atándola con cuerdas, ni tirando con toros; la muchacha permanecía rígida e inmóvil como una roca. Decidieron entonces sacarle  los ojos, pero siguió viendo;  desesperados, optaron por quemarla y decapitarla. Eran más crueles estos tebeos que las películas de Tarantino. Este culebrón  viene a justificarnos el hecho de que Lucía sea “La portadora de la Luz” y la patrona de los invidentes.  Hay dos estrellas de la Constelación de Tauro, apreciables a simple vista, llamadas “Los ojos de Lucía”. 
Es conocida la afición de los cristianos a asimilar y fagocitar a los antiguos dioses, posiblemente para que el pueblo iletrado no los echara en falta, adaptándolos a su santoral; ya que dios solo podía haber uno, tengamos innumerables virtuosos venerables. De esta manera, muchos de los templos clásicos fueron reconvertidos en basílicas dedicadas a santos que tenían las características o los nombres de sus antiguos titulares. No resulta por tanto extraño que Siracusa fuera en realidad fundada como colonia griega por los Dorios, en el año 734 a.C. y dedicada a Artemisa, la diosa de la Luna, la diosa siempre virgen y  la dadora de luz, la phaesporia. Diosa que fue a su vez usurpadora del trono que ostentaba Selene, la luna, y así aparece en muchas representaciones, con una corona lunar.

Santa Lucía de Siracusa es pues la cristianización de una de las deidades adoradas en el panteón grecolatino, y simboliza a la vez a la anunciadora del Solsticio, el nacimiento o resurrección del dios sol, así como a la luna “la portadora de la Luz”. 

Y la canción  de Sabina Yannatu que viene a continuación quizás no tenga nada que decir, o es posible que mucho; pero me ha parecido preciosa. La traducción la he puesto a pesar de que puede ser tan engañosa como la luna de la que habla. No entiendo como me meto en estos fregados.

¡Salud a todos que ya se van a alargar los días!

Φεγγαράκι απάτητο

Στης σελήνης τη μέση
κατοικεί ένα φεγγάρι
φεγγαράκι απάτητο

Το ξέρω, οι αυγές του τίποτα
σκοτεινιάζουν τις μέρες μου.
Το ξέρω, οι μάγοι λύνουνε τα λόγια τους.

Ω! Τα μικρά χολοσκασμένα λόγια σου…
Ω! Τ’αδύναμα πουλιά μας…

Α! Και το φως πώς άλλαζε από ηλιοβασίλεμα σε ηλιοφέγγαρο πάνω σου…
Α! Και τ’ατλάζια θα μαζέψω…
Α! Και τις σκιες απ’τα παγώνια…
Ω! Και τι ήταν δικό σου…

Lunita engañosa


En la mitad de Selene
Habita una luna
Una lunita engañosa

Lo sé, los amaneceres de la nada
Ensombrecen mis días
Lo sé, los magos lanzan sus hechizos

Oh, tus palabras mortificantes…
Oh nuestros impotentes pájaros…

¡Ah! Y la luz como cambia del ocaso hasta el eclipse sobre ti…
¡Ah! Y yo recogeré los satenes…
¡Ah! Y las sombras de las heladas…
¡Oh! Y qué era tuyo…

 PD. ¡Que Santa Lucía nos conserve la vista! Pues vamos a tener que vivir a oscuras cuando venga el próximo recibo de la luz.
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Subir al cielo

Por 28 noviembre, 2013 Etiquetas: , Comentar (10 Comentarios)
Con aquel dulce viento, el divino Ulises desplegó su velamen; sentado rigió con destreza el timón; no bajaba a sus  ojos el sueño, velaba a las Pléyades vuelto al Boyero de ocaso tardío y a la Osa, a que otros dan el nombre del Carro y que gira sin dejar su lugar al acecho de Orión; solo ella de entre todos los astros no baja a bañarse al Océano. La divina entre diosas, Calipso dejó dicho a Ulises  que arrumbase llevándola siempre a su izquierda.
Odisea, Canto V  (269-277)


Homero embellece el firmamento. Que elegante manera de describir a un grupo de estrellas circumpolares; siempre visibles sobre el horizonte para los mediterráneos y siempre dando vueltas alrededor del polo norte. Y muy buena pista de como se orientaban los navegantes ilustres. Nunca mejor dicho, pues si dejas el carro siempre a tu izquierda, navegas hacia oriente.

La mayoría de los astros salen por un lado del horizonte y se ocultan por el otro; pero no el Carro, debido a que su declinación es parecida a la latitud de nuestras tierras nunca puede mojarse en el mar. Esa fue la condena de la ninfa Calisto y su hijo Arkas; palabra semejante a ἄρκτος (oso); que fueron convertidos en osos y lanzados por el rabo al cielo; el mismo Zeus lo hizo, para evitar las iras de su celosa esposa Hera. La terrible diosa les maldijo y les prohibió que se acercaran al reino de Poseidón, siempre darían vueltas sin tocarlo ¿No es hermoso?

La contemplación del firmamento es tan antigua como la humanidad, ya en Mesopotamia se describían las constelaciones y el zodiaco basado en la división en doce partes iguales de la banda celeste sobre la cual trazan sus trayectorias el Sol, la Luna, y los planetas. No tenían televisión ni internet y dedicaban su tiempo a tareas emocionantes. Pero si se observaba con cuidado el cielo no es nada simple y así como las estrellas aparecían en posiciones fijas, un día tras otro; en el corto tránsito de una vida; los planetas representaban un quebradero de cabeza. En efecto, estos astros al recorrer la banda del zodiaco retrogradan, invierten su dirección, retroceden sus pasos conforme pasan los días, para luego volver a retomar su rumbo. De hecho πλανήτης, planeta, tiene la misma raíz que πλανεύω, engañar o seducir.

Platón ideo el modelo de dos esferas concéntricas para explicar el movimiento de los astros. La Tierra se ubicaba inmóvil en el centro del cosmos, con las estrellas fijas en la esfera celeste a lo largo de la cual se mueven el Sol, la Luna y los planetas. El filósofo planteó el desafío a astrónomos y matemáticos instigándolos  a proponer un modelo de movimientos circulares y uniformes que explicaran la retrogradación de los planetas. Fue más de un siglo después cuando Eratóstenes ideo su esfera armilar. Es realmente sorprendente la invención de artilugios tan sofisticados como el mecanismo de Antikithira, del que ya hable hace tiempo, para predecir la posición de los astros en el cielo así como sus eclipses. Si quieres leerlo pincha aquí.

Todo esto era fundamental ya que las observaciones astronómicas indicaban cuándo plantar las cosechas y cuándo segar el grano, localizar sus templos, en que momento emprender una travesía, cómo diseñar sus casas e incluso cómo orientar sus ciudades. La supervivencia y el éxito de un recién nacido, dependía de cómo estaban dispuestos los astros porque indicaban la época del ciclo solar. Es lógico que la  astronomía y la astrología fueran de la mano en muchos sentidos. La división de la eclíptica  en doce partes iguales que abarcaban sus correspondientes estrellas, el zodiaco, el ciclo de los animales, tenían mucho de ciencia, pero también algo de magia; lógico que allí fueran a parar los héroes y los mitos convertidos en constelaciones.

Fue otra vez Eratóstenes en su “Catasterismo” quien se tomó la molestia de explicar; o inventar;  los orígenes de las distintas constelaciones y asterismos según la mitología griega, indicando el porqué de esta transformación en estrellas de los diversos héroes y dioses representados en el cielo. Pero en muchas constelaciones la controversia está servida; como en el caso de Sagitario en el que unos mantienen que es el propio Quirón y otros que era el sátiro Croto;  y como nunca sabremos si fue primero el huevo o la gallina cada uno se queda con lo que quiere y guste. Muchos de los mitos recogidos ya formaban parte del acervo cultural heleno desde siglos atrás, otros los creó él mismo, en un intento de sistematizar las historias de las constelaciones.

Parece haber una estrecha relación entre los nombres de las antiquísimas figuras zodiacales y el mito de Jasón, sus legendarios argonautas y su viaje en pos del vellocino de oro, lo que demuestra la importancia de esta aventura para el mundo clásico. Así Aries hace referencia al propio carnero del vellocino, Leo al león de Nemea de Heracles, al que se le representa siempre vestido con su piel, Géminis a los gemelos Cástor y Pólux, Virgo a la sacerdotisa del templo donde se custodiaba el vellocino. También existe una Argos Navis, una constelación del hemisferio sur, que se extiende desde Can Mayor a la Cruz del Sur. Y yo si tengo que elegir, prefiero al buen centauro Quirón como sagitario porque la historia queda más redonda.

Quirón fue un sabio y prudente médico, veterinario, músico, astrónomo y principalmente, maestro de personajes tan importantes como Jasón o Aquiles. Vivía en el monte Pelión y su fama era tan grande que allí le llevaban a jóvenes tan ilustres como los anteriores, para que les adiestrara en diversas materias. Dicen que ideó la esfera que lleva su nombre; no he conseguido encontrar nada relacionado con la esfera de Quirón que no sea esotérico, aunque bien podría ser un elemento circular como los descritos por Platón para localizar los astros y que le valdría a Jasón para situarse en su viaje.

Quirón fue herido por una flecha errada de Herácles. Era médico y conocía pócimas milagrosas preparadas con las plantas más raras del Pelión, pero no pudo aliviar su dolor; decidió ceder su inmortalidad a Prometeo para librarse del sufrimiento. Así fue, murió y salió despedido hacia el firmamento, convirtiéndose en el Arquero, para servir de guía a los eternos argonautas que dan vueltas por los mares.

La astronomía ha avanzado muchísimo, hoy las estrellas reciben nombres muy áridos para memorizar y sabemos que las cosas del espacio son más complicadas que estas historietas de dioses vengativos, inocentes ninfas y animales prodigiosos. Pero, también es la propia ciencia la que habla de cuántica, teorías de cuerdas o membranas y universos paralelos. Si hay varios posibles, yo me quedo a vivir en este, el mágico de la Grecia Clásica.

Me despido con esta preciosa canción de Giorgos Kazantzis con letra de Thomás Korobinis, cantada por Lizeta Kalimeri y Dilet Kot, alternando el turco con el griego. No puedo traducirla entera, pero sí que lo he hecho con la primera estrofa en griego.

Στις ανηφόρες του ουρανού θέλει πολύ κουράγιο
να βρεις μιαν αδερφή ψυχή και να ανταμώσεις άγιο.
Να κάνεις σάλτο στις φωτιές να μη σε καψαλίζουν,
να καις τις αμαρτίες σου, να μη σε βασανίζουν.
Ψηλά στις χώρες του ουρανού δε θέλει διαβατήριο
δεν έχει, σύνορα, σταθμούς δρόμους του γυρισμού.
Έχει ερημιές που ήταν πηγές, φλόγες που γίναν πάγοι,
έχει σπηλιές που τις φυλάν μάγοι του πειρασμού.

Las subidas al cielo requieren mucho coraje
Hallar una alma hermana y encontrar santos
Saltar los fuegos para que no te abrasen
Y que tus pecados no te torturen
En las altas tierras del cielo no se necesita pasaporte
No tiene fronteras, estaciones o caminos de vuelta
Tiene desiertos que fueron fuentes, llamas que daban hielos
Tiene cuevas donde vigilan los magos de la tentación.

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La estrella del norte

Por 21 noviembre, 2013 Etiquetas: , , , , Comentar (6 Comentarios)
Una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos al leer sobre el viaje de Jasón y sus argonáutas en busca del vellocino de oro; que nadie sabe a ciencia cierta que era; es como consiguieron completar su periplo y volver a casa. Porque ir es  lo fácil, volver lo difícil. Jasón había sido criado por Quirón, el centauro sabio que le instruyó en muchas artes, en concreto de la astronomía y parece ser que le enseñó un calendario para navegar; no sé si me equivoco, pero creo que se llamaba la Esfera de Quirón.
 
Sus hazañas se transmitieron de forma oral de generación en generación; hasta que mucho después el virtuoso Apolónio de Rodas decidiera plasmarlo en texto; pero la fecha exacta del viaje y sus conocimientos sobre navegación quedan ocultos  en el tiempo. Así que lo que voy a hacer aquí es pura aventura; tan arriesgada como los viajes del Argos, adentrándose en territorios desconocidos. Todo es verdad o es mentira.
 
Posicionarse en el mar siguiendo las estrellas es tan antiguo como la humanidad, pero la ausencia de relojes exactos, hasta el siglo XVIII,  hacia muy limitado el número de cuerpos celestes a observar; esto me llevaría largo rato de explicar y con una buena ración de geometría esférica, así que lo dejamos aquí flotando.
 
Pero no es muy complicado pensar que un buen candidato para nuestros antepasados marinos, sería un astro siempre visible y situado en el polo. Mientras la posición aparente de las demás estrellas cambia durante la noche, rotando alrededor del eje celeste, la posición aparente de las estrellas polares se mantiene fija. Esto las hace especialmente útiles en la navegación, pues su dirección indica su polo geográfico respectivo, y su ángulo de elevación se puede usar para determinar la latitud. En nuestro hemisferio la “estrella del norte” es el faro más antiguo que guiaba a los primeros navegantes del Mediterráneo, nuestra familiar Estrella Polar de la constelación de la Osa Menor.
 
La identidad de la estrella polar cambia con el tiempo debido a que los polos se van moviendo por la precesión de los equinoccios, un cambio lento y gradual de la orientación del eje de la Tierra, que causa que los polos describan un círculo en el firmamento, completándolo aproximadamente cada 25776 años y apuntando a distintas estrellas.
 
Hace 5000 años la estrella más cercana al polo norte; y por tanto la estrella polar del momento;  era Thuban, en la constelación del Dragón. La importancia de esta estrella entre los egipcios se pone de manifiesto en el diseño de sus pirámides, cuyos canales de aireación se orientaban a objetos concretos de la bóveda celeste. Así, el canal norte apuntaba a Thuban, marcando el camino que debía seguir el alma del faraón para llegar a las estrellas.
 
Hacia el año 1900 A.C. la estrella Kochab comenzó a sustituir a Thuban como estrella Polar. Esta estrella; la β de la Osa Menor; fue usada como estrella polar entre el 1500 a.C. y 500 A.C.  Figura en las obras de Homero y los antiguos
árabes la llamaban “Al Kaukab al Shamaliyy”, es decir, “La Estrella del Norte”. 

 

 

En torno al año 800 D.C. una pequeña estrella  de la constelación de Camelopardalis, la Jirafa, ostentó la posición polar, hasta que hace poco más de mil años la estrella α Ursae Minoris obtuvo la consideración de estrella Polar que mantiene
hasta hoy y conservará hasta el año 3500 D.C. aproximadamente.

 
Pero además de posicionarnos, una estrella inmóvil en el polo sirve para decirnos la hora que es, pues todo el firmamento gira entorno a ese punto quieto, como las manecillas de un reloj entorno a su eje. Todavía podemos exprimirla aún más y utilizarla como calendario celeste, porque esa manecilla del reloj de la que hablaba antes no está todos los días a la misma hora en el mismo sitio. No me extiendo mucho más, pero sí que os dejo un enlace de una página donde se explica esto con claridad.
 
Así que una estrella polar permitió a los hábiles marinos  antiguos realizar una serie de proezas al mismo tiempo que describían el mundo con sus viajes. Y lo más importante: regresar a casa para contarnos sus peripecias.
 
Para amenizar la astronomía, nada mejor que la música; en la que también era maestro Quirón . Os dejo con una canción de Manos Hatzidakis  que fue tema principal de la película America, America, de Elia Kazan. La canción se llama Estrella del norte.
 
 
 
 

Dimitra Galani-Track1

Αστέρι
του βοριά

 
Τ’ αστέρι του βοριά
θα φέρει η ξαστεριά
μα πριν φανεί μέσα από το πέλαγο πανί
θα γίνω κύμα και φωτιά
να σ’ αγκαλιάσω ξενιτιά
 
Κι εσύ χαμένη μου Πατρίδα μακρινή
θα γίνεις χάδι και πληγή
σαν ξημερώσει σ’ άλλη γη
 
Τώρα πετώ για της ζωής το πανηγύρι,
Τώρα πετώ για της χαράς μου τη γιορτή
 
Φεγγάρια μου παλιά
καινούρια μου πουλιά
διώχτε τον ήλιο και τη μέρα απ’ το βουνό
για να με δείτε να περνώ

σαν αστραπή στον ουρανό

Estrella
del  Norte
 
La estrella
del norte
 
Traerá el
firmamento lleno de astros
Pero antes
de que en medio del mar aparezca una vela
Me convertiré
en ola y fuego
Para abrazarte
en mí destierro
 
Y tú, mi
perdida patria lejana
Te harás
caricia y herida
Como si amanece
en otra tierra
 
Ahora vuelo para
la fiesta de la vida
Ahora vuelo
para la celebración de mi alegría
 
Mi viejas lunas
Mis nuevos pájaros 
Dirigir al
sol y el día por las montañas
Para que
vean como paso
 
Como un relámpago por el cielo
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