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Ecología

Al desguace con la belleza

Por 19 junio, 2015 Etiquetas: , , , , Comentar (16 Comentarios)
Ayer leía una noticia en un periódico griego, To Bima,  un artículo que me llenó de tristeza. De los 17.500 barcos de pesca tradicionales que hay en Grecia, 7.500 tienen que ser desguazados. Desmembrados. Hechos pedazos. Kaiques y Tratas, los pesqueros ancestrales de madera, deben ser reducidos a serrín por una normativa comunitaria. El objetivo es disminuir la flota en aguas mediterráneas para intentar atajar la sobrepesca. Sus propietarios se enfrentan bien a cambiar de profesión, bien a cambiar de bandera, bien a adquirir barcos más grandes. Ahí no pillo bien esa normativa ¿Es de suponer que uno grande esquilma menos que dos pequeños? O quizás es todo cuestión de una media ponderada, la estadística de que del pollo que nos comimos a medias me lo zampé yo sola mientras tú mirabas.
Es un hecho ineludible que como no pongamos coto a desmanes pronto el Mediterráneo será un charco sin vida y que estamos obligados a idear todos los medios a nuestro alcance para evitarlo. La pesca indiscriminada de alevines, con la consiguiente ruptura de la cadena reproductiva de muchas especies, ha borrado del mar muchas variedades antes abundantes. La mejor forma de evaluar la presión pesquera en una zona es mediante el “esfuerzo pesquero”;  el  producto de la capacidad; número de licencias y tamaño de los buques, y de la actividad; el número de días que un buque pasa en el mar. Pero todas estas entelequias, con fórmulas que yo alguna vez estudié, manejadas en un despacho de Estrasburgo, poco tienen que ver con la cultura y con la vida. No dudo de la buena voluntad de los funcionarios que redactan estas leyes, pero el ver el mundo a través de una pantalla y unas letras ordenadas y justificadas puede tener graves consecuencias colaterales.

La desaparición de esta forma de construir artesanal, que viene evolucionando desde los tiempos de Homero, es también la extinción de  una forma de vida de muchas islas; de hecho no había isla orgullosa de su nombre que no luciera un astillero; donde calafates y carpinteros de ribera, maestros y aprendices, gubias y formones iban dando rienda suelta a los sueños marinos de unos árboles que estaban resabiados en estas cuestiones, de tanto mirar al líquido elemento. De aquí salieron las naves de cóncavas proas que conquistaron tantos puertos y corazones; que llenaron de colorines un mar azul como pocos. Ya he hablado de ellas con antelación.

La mayoría de estos barcos griegos de madera condenados a muerte son de tamaño medio y suelen faenar en aguas costeras, alejándose solo a altamar cuando las condiciones son muy bonancibles. Sus métodos de captura son tradicionales y normalmente carecen de la electrónica sofisticada de las grandes naves que se construyen hoy, capaces de oír el suspiro de un pez a 50 millas. También hay que tener en cuenta que  este Marenostrum no es tan nostrum como quisiéramos, sino más bien es probable que lo que diga Europa se le dé una higa a una gran mayoría de países ribereños que piensa seguir pescando con lo que haga falta. Dinamita o bombas nucleares, lo necesario para sobrevivir. Es decir, a veces dudo que la medida provoque algo más que la perdida de estas joyas marineras que alegraron los ojos de muchos. Todo seguirá igual, pero si ellos. Todo será más triste.

El vídeo que os muestro a continuación está en griego, así que los que no conozcan el idioma pueden ir directamente al minuto 10:56. Advierto de antemano de que puede herir la sensibilidad de algunos.

Lo más importante y amargo de todo es que estos barcos eran bellos y elegantes; atributos ambos muy preciados y con una reproducción tan delicada que colapsan y se extinguen con facilidad. Con rapidez se llena el mar de especies oportunistas de plástico y fibra, salidas de moldes facilones y fabricación en serie. Cardumenes de chárter sin diferencias, todos uniformes, efectúan sus puestas cada sábado y conquistan el lecho ecológico que dejaron estas maravillas. Sin estos barcos se desdibuja el Skyline griego, tan lleno para mi de frisos y de columnas como de proas altivas con peces dibujados en sus amuras.

Θανάσης Παπακωνσταντίνου – Η τράτα
Με μια τράτα ολόχρυση
με σουρωτήρι πάτο,
στο σκότος πλέει αβύθιστη
με πλήρωμα φευγάτο.
ψαρεύει αναστεναγμούς
και τους πουλάει στ’ αστέρια.

Ωρέ η βάρκα μας, γκιόσα
Αντί πανιά πουκάμισα
και για κουπιά τα χέρια,

ωρέ η κουρελού, γκιόσα.
Βρε πότε ‘δω και πότε αλλού
μες τα πελάγη τ’ ουρανού.
Ωρέ πότε ‘δω και πότε αλλού
η βάρκα μας η κουρελού.

Χιλιάδες μάτια την κοιτάν
καρδιές την προσκυνάνε,
κι όσοι παραλογίζονται
που πάει τη ρωτάνε.

Πηγαίνω μεσοπέλαγα
με τ’ άλμπουρα της νίκης,
για να χτενίσω τα λυτά
μαλλιά της Βερενίκης

Ωρέ η βάρκα μας, γκιόσα…

Φεγγάρι παλιοφέγγαρο
φεγγάρι μεταξένιο,
τη νύχτα κάνεις φωτεινή
κι εμένα αλλοπαρμένο.

Οι πρώτοι και καλύτεροι
σε ψάχναν στα ρυάκια,
κι εγώ από τη Λάρισα
σου στέλνω τραγουδάκια.

Ωρέ η βάρκα μας, γκιόσα…

Thanasis Papakonstantinos. La barca de arrastre
En una barca dorada
Con los fondos como un colador
En la oscuridad navega insumergible
Sin tripulación.
Pesca suspiros
Y los vende a las estrellas.

Nuestra barca, vieja
En vez de velas una camisa
Y por remos las manos

Nuestra jarapa, vieja
Ahora aquí y luego en otro sitio
Por los mares del cielo
Ahora aquí y luego en otro sitio
Nuestra barca, la jarapa

Miles de ojos la miran
Los corazones se postran
Y los irracionales
Le preguntan dónde va

Voy a altamar
Con el aparejo de la victoria
Para peinar los sueltos
Cabellos de Berenice

Nuestra barca, vieja…

Luna vieja, luna de seda
La noche haces luminosa
Y a mí volverme loco

Los primeros y los mejores
Te buscan en los riachuelos
Y yo, desde Larisa
Ten envío cancioncillas.

Nuestra barca, vieja…

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Un solo deseo

Por 30 diciembre, 2014 Etiquetas: , , Comentar (17 Comentarios)
Tengo un amante, al que adoro desde el primer día; ya ni me acuerdo. A todo el que se topa con él  lo seduce y el que nunca lo ha visto lo desea por encima de todas las cosas. Nada es comparable a su sonido cuando habla y lo que susurra, o el olor inconfundible que deja cuando se marcha, nada es semejante a sentir su abrazo poderoso o contemplar su porte imponente. Un amante tan antiguo como el tiempo, tan feroz como el más malvado de los dioses y tan generoso como la madre tierra. Un amante que nos une y nos separa, nos transporta, nos engulle, nos enseña lo esencial, nos confunde. A veces se enoja y hace muecas terroríficas, pero luego se calma, infinito, y nos regala horizontes de colores, espumas suaves, estrellas duplicadas, caminitos blancos de lunas redondas y brincos monótonos que vienen de otras orillas. Espejo para mirarse.

Pero mi amado esta enfermo, sucio, triste, aburrido y desencantado. No entiende de hermosuras, pero tampoco de inmundicias; si alguna vez fue cuna de cuentos y aventuras, hoy solo una ajofaina pestilente donde se lava los pies la misma civilización que antes fabulaba leyendas. Ni sirenas, ni nereidas, ni titánes, ni monstruos de tres cabezas. Botes, plásticos, aceites y colillas son los seres mitológicos que hoy dibujan las estelas de los antiguos héroes; los que llenaron nuestra cabeza de fantasías dejándose la vida entre sus olas.

De deseos buenos van estos días, yo solo tengo uno, aunque no pequeño; que podamos seguir mirando el mar sin avergonzarnos de nosotros mismos. Con seguridad y sin pretextos, todos podemos poner algo de nuestra parte. Así que propongo un ejercicio para quien le conmueva una playa llena de escombros tras el temporal; recoger unas cuantas bolsas. Será un excelente comienzo del año para el cuerpo y el espíritu.
Buena proa a todos… pero en un mar guapo, en una mar guapa.

Plany al Mar

Bressol de vida, camins de somnis
Pont de cultures
¡Ai,qui ho diria!
Ha estat el mar

Mireu-lo fet una claveguera
Mireu-lo anar i venir sense parar.

Sembla mentida
Que en el seu ventre
Es fes la vida
¡Ai,qui ho diria!
Sense rubor

Mireu-lo fet una claveguera
Ferit de mort.

De la manera
Que el desvalisen
I l´enverinen
¡Ai,qui ho diria!
Que ens dona el pa

Mireu-lo fet una claveguera
Mireulo anar i venir sense parar

¿On son els savis
I els poderosos
Que s´anomenen
Ai,qui ho diria
Conservadors?

Mireu-lo fet una claveguera
Ferit de mort.

Quanta abundancia
Quanta bellesa
Quanta energia
¡Ai,qui ho diria!
Feta malbé

Per ignorancia,per imprudencia
Per inconsciencia i per mala fe.

Jo que volia
Que m’enterressin
Entre la platja
¡Ai, qui ho diria!
I el firmament

I serem nosaltres
¡Ai, qui ho diria!
Els qui t’enterrem.

Llanto por el mar


Cuna de
vida, caminos de sueños,
Puente de
culturas
¡Ay, quienes
lo diría!
Ha sido el
mar.
Miradlo
hecho una cloaca.
Miradlo ir y
venir sin parar.
Parece
mentira
Que en su
vientre
Se hiciera
la vida.
¡Ay, quien
lo diría!
Sin rubor
Miradlo
hecho una cloaca,
herido de
muerte.
De la manera
Que lo
desvalijan
Y lo
envenenan,
¡Ay, quien
lo diría!
Que nos da
el pan
Miradlo
hecho una cloaca.
Miradlo ir y
venir sin parar.
¿Dónde están
los sabios
Y los
poderosos
Que se
denominan
¡Ay, quien
lo diría!
Conservadores?
Miradlo
hecho una cloaca,
Herido de
muerte.
Cuánta
abundancia,
Cuánta
belleza,
Cuánta
energía
¡Ay, quien
lo diría!
Echada a
perder!
Por
ignorancia, por imprudencia,
Por inconsciencia
y por mala fe.
Yo que
quería que
Me
enterraran
Entre la
playa
¡Ay, quien
lo diría!
Y el
firmamento
Y seremos
nosotros
¡Ay, quien
lo diría!

Quienes te
enterramos.
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Suspiros de España

Por 27 agosto, 2011 Etiquetas: , , Comentar (13 Comentarios)
Recientemente han sido publicados unos artículos en la prensa que han soliviantado a la comunidad de navegantes deportivos  españoles. Leer artículo

El tema es el siguiente:
Las anclas de los yates destruyen el lecho de Posidonia de las playas de Formentera. La noticia es tendenciosa, la fotografía más; el ancla de Gulliver en el pais de Lilliput. Nada parecido al ancla de un yate normal de recreo.
Foto publicada en El Pais
Aparentemente, el único causante del retroceso de las praderas de Posidonia es el arado de las anclas al enterrarse en el fondo. Es curioso, porque entre las principales agresiones que merman esta barrera se encuentran los vertidos incontrolados procedentes de urbanizaciones, las  industrias, la acuicultura, así como la salmuera de las desalinizadoras y los efectos de la pesca de arrastre.
 El Ciclo anual de la Posidonia oceánica se caracteriza por el desarrollo, crecimiento y pérdida de las hojas. Debido a las altas temperaturas del verano, se va depositando una serie de organismos animales y/o vegetales llamados “epifitos”, que van cubriendo la totalidad de la hoja, impidiendo que esta pueda realizar su fotosíntesis, van perdiendo su color y muere . Estas hojas muertas son arrastradas por las corrientes y las mareas, apareciendo al final del invierno en las playas de manera natural.
El motivo de su sensibilidad es que la especie está adaptada a condiciones constantes de luz, temperatura y salinidad y muere si se modifican ligeramente; es muy sensible a los cambios ambientales; una desventaja  evolutiva, por otro lado, frente a  su terrible enemiga la Caulerpa Taxifolia, capaz de crecer en todas las temperaturas y en condiciones de salinidad y luz muy variables; ventaja evolutiva. “El azar y la necesidad”  ,implacable con los débiles, que desde comienzos de los tiempos rige el devenir evolutivo (J.L. Monod, 1970).
Pero no voy a entrar en discusiones sobre la conveniencia o no del conservacionismo ecológico; está claro que un grupo de dinosaurios conservacionistas hubieran dificultado nuestra aparición en la tierra, así como la de tantas otras especies. Y no voy a hacerlo porque yo realmente  creo que es positivo intentar preservar la naturaleza que encontramos al nacer, dada la velocidad a la cual los humanos modificamos nuestro entorno, mucho más rapida que la de los dinosaurios.
Pero lo que si me parece aberrante es el conservacionismo yihadista, intolerante y oportunista.
Seamos sinceros, se trata de multar, de prohibir, de recaudar dinero; la posidonia es accesoria. O que me explique porque no les importó la misma Poseidonea, la  que había en el puerto de La Savina cuando hicieron su ampliación, para dar cabida a esos yates que tanto vilipendian, o las urbanizaciones a pié de playa, la flota de arrastre desproporcionada, las autopista que cruzan la isla de Ibiza de parte a parte, los veloces ferries que nos transportan a la isla en un pis-pas, dejando el mar como una batidora  y el campo de golf de Es Vedrá, cuya construcción ha aprobado ese mismo Govern  Balear. Todas la plantas y arboles que deberan arrancar para construirlo quizás no tengan importancia ecológica; está claro que nacer de pie es fundamental en esta vida.
No niego que las anclas hagan destrozos, pero una cosa es cierta: los barcos desaparecen después de las vacaciones; los edificios, puertos y piscifactorias se quedan para siempre.
Y para vigilar y multar ¿habrá que poner policía? ¿Iran en barcas de remo o de vela para no contaminar?¿ Los barcos de recreo que salen del puerto; y que han pagado cantidades desorbitadas por amarrar; tendrán que irse a altamar para bañarse? O ¿Quizás a otras calas de plantas menos importantes?
Pero lo más doloroso, lo que más me indignó fueron los comentarios de la gente que leía la noticia. La gente de a pie, que cree que los barcos solo los tienen los ricos; la verdad es que al final lo conseguirán; y que está encantada de que los multen; mientras los observan desde las habitaciones de sus hoteles o de sus frescos coches en carreteras asfaltadas, construidos  ambos sobre dunas  y al borde del mar.
“¡Si ,si que los multen! Al fin y al cabo ¿No tienen tanto dinero? 100€ no son nada para ellos.”
Este país es terrible, no deja respirar, todo está prohibido y además nos alegramos. Nos alegramos de que prohíban los toros; no me gustan;  nos sonreímos si al vecino le prohíben fumar ; yo he conseguido dejarlo; nos encanta que no dejen  jugar a la pelota en la arena; yo no juego; de las neveritas en la playa ; es botellón; de que no se pueda conducir sin camiseta; yo tengo aire acondicionado.
Navegar, tener un barco, es una opción de vida tan válida como el apartamento en Torrevieja, pero más interesante. No solo navegan las grandes motoras de millonarios, si no también, el pescador del llaud, los propietarios escuelas náuticas, los patrones de chárter y todo un sector profesional que intenta ganarse la vida; cada vez mas difícilmente. El mundo de los yates está lleno de funcionarios con familia y un pequeño velero, de  gente muy diversa de clase media a los que les gusta sentirse náufragos por unos días, los que han comprendido la frase de Pompeyo:
No entiendo como os podéis alegrar.

Llevo un tiempo fuera de mi país, pero no se por que…  no lo echo de menos.

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