Browsing Tag

Fiestas

Un solo deseo

Por 30 diciembre, 2014 Etiquetas: , , Comentar (17 Comentarios)
Tengo un amante, al que adoro desde el primer día; ya ni me acuerdo. A todo el que se topa con él  lo seduce y el que nunca lo ha visto lo desea por encima de todas las cosas. Nada es comparable a su sonido cuando habla y lo que susurra, o el olor inconfundible que deja cuando se marcha, nada es semejante a sentir su abrazo poderoso o contemplar su porte imponente. Un amante tan antiguo como el tiempo, tan feroz como el más malvado de los dioses y tan generoso como la madre tierra. Un amante que nos une y nos separa, nos transporta, nos engulle, nos enseña lo esencial, nos confunde. A veces se enoja y hace muecas terroríficas, pero luego se calma, infinito, y nos regala horizontes de colores, espumas suaves, estrellas duplicadas, caminitos blancos de lunas redondas y brincos monótonos que vienen de otras orillas. Espejo para mirarse.

Pero mi amado esta enfermo, sucio, triste, aburrido y desencantado. No entiende de hermosuras, pero tampoco de inmundicias; si alguna vez fue cuna de cuentos y aventuras, hoy solo una ajofaina pestilente donde se lava los pies la misma civilización que antes fabulaba leyendas. Ni sirenas, ni nereidas, ni titánes, ni monstruos de tres cabezas. Botes, plásticos, aceites y colillas son los seres mitológicos que hoy dibujan las estelas de los antiguos héroes; los que llenaron nuestra cabeza de fantasías dejándose la vida entre sus olas.

De deseos buenos van estos días, yo solo tengo uno, aunque no pequeño; que podamos seguir mirando el mar sin avergonzarnos de nosotros mismos. Con seguridad y sin pretextos, todos podemos poner algo de nuestra parte. Así que propongo un ejercicio para quien le conmueva una playa llena de escombros tras el temporal; recoger unas cuantas bolsas. Será un excelente comienzo del año para el cuerpo y el espíritu.
Buena proa a todos… pero en un mar guapo, en una mar guapa.

Plany al Mar

Bressol de vida, camins de somnis
Pont de cultures
¡Ai,qui ho diria!
Ha estat el mar

Mireu-lo fet una claveguera
Mireu-lo anar i venir sense parar.

Sembla mentida
Que en el seu ventre
Es fes la vida
¡Ai,qui ho diria!
Sense rubor

Mireu-lo fet una claveguera
Ferit de mort.

De la manera
Que el desvalisen
I l´enverinen
¡Ai,qui ho diria!
Que ens dona el pa

Mireu-lo fet una claveguera
Mireulo anar i venir sense parar

¿On son els savis
I els poderosos
Que s´anomenen
Ai,qui ho diria
Conservadors?

Mireu-lo fet una claveguera
Ferit de mort.

Quanta abundancia
Quanta bellesa
Quanta energia
¡Ai,qui ho diria!
Feta malbé

Per ignorancia,per imprudencia
Per inconsciencia i per mala fe.

Jo que volia
Que m’enterressin
Entre la platja
¡Ai, qui ho diria!
I el firmament

I serem nosaltres
¡Ai, qui ho diria!
Els qui t’enterrem.

Llanto por el mar


Cuna de
vida, caminos de sueños,
Puente de
culturas
¡Ay, quienes
lo diría!
Ha sido el
mar.
Miradlo
hecho una cloaca.
Miradlo ir y
venir sin parar.
Parece
mentira
Que en su
vientre
Se hiciera
la vida.
¡Ay, quien
lo diría!
Sin rubor
Miradlo
hecho una cloaca,
herido de
muerte.
De la manera
Que lo
desvalijan
Y lo
envenenan,
¡Ay, quien
lo diría!
Que nos da
el pan
Miradlo
hecho una cloaca.
Miradlo ir y
venir sin parar.
¿Dónde están
los sabios
Y los
poderosos
Que se
denominan
¡Ay, quien
lo diría!
Conservadores?
Miradlo
hecho una cloaca,
Herido de
muerte.
Cuánta
abundancia,
Cuánta
belleza,
Cuánta
energía
¡Ay, quien
lo diría!
Echada a
perder!
Por
ignorancia, por imprudencia,
Por inconsciencia
y por mala fe.
Yo que
quería que
Me
enterraran
Entre la
playa
¡Ay, quien
lo diría!
Y el
firmamento
Y seremos
nosotros
¡Ay, quien
lo diría!

Quienes te
enterramos.
Share:

Skorpios Revisited

Por 12 junio, 2014 Etiquetas: , , , Comentar (9 Comentarios)
Si pudiera hablar, Skorpios mandaría a todos al infierno para que la dejaran en paz, como a sus vecinos, los islotes de cabras y moscas. La verdad es que vista desde lo alto, tiene unas formas hermosas y suaves llenas de pequeñas bahías recoletas, situada en medio de un mar rodeado de hermanas más grandes, como Lefkada o Meganisi, que hacen imposible que un temporal la pudiera castigar; en otro lugar está su pecado.

Ya escribí el año pasado por estas fechas (leer aquí la entrada) que la isla de Onassis había sido comprada por un millonario ruso como regalo para su hija; Ekaterina Ryvolovleva. La chica le comentó a papá que una íntima amiga suya, Athina Onassis, vendía una pequeña isla en el jónico, heredada de su familia materna, de la que no quería volver a oír a hablar. Fue por su 24 cumpleaños y a ella le hacía una ilusión tremenda pasearse como dueña por Skorpios, la glamurosa isla de Jaqueline-Kennedy-Onassis-Maria-Callas. Adueñarse de una tierra con historia es algo que a los ricos entusiasma; el dinero lo compra todo de forma rápida pero los cuentos de príncipes y princesas tardan más tiempo en escribirse. Hablamos de ricos muy ricos, sin fama ni laureles heredados, pero que bien se pueden crear a base de billetera. Ya descubrió el mismo Aristóteles Onassis lo de que si quieres ser popular debes rodearte de gente notoria. Él lo llevó hasta el extremo de casarse con la heredera más rica, enamorar a la diva más importante y volverse a casar con la viuda más celebre del momento; así consiguió la gloria.

Todavía resuenan en las montañas los ecos de las grandes fiestas que organizaba el mismísimo Onassis con insignes invitados de nombres solemnes que inmediatamente originaban nubes de flashes y fotógrafos de la prensa rosa persiguiéndolos a todos con teleobjetivos de metro. Mientras tanto hacía negocios. Como una enfermedad contagiosa, Ekaterina parece perseguir el mismo plan; emulando a su antiguo dueño ha montado un auténtico sarao para celebrar su 25 cumpleaños. Lo ha hecho a lo grande; gastando la pequeña cantidad de 4 millones de euros en preparativos. Conozco a gente que lleva más de 5 meses trabajando en la isla para la organización del gran evento que se ha dado en llamar “El  party del año”.  Un poco exagerado el calificativo; dados los tiempos que vivimos, ser algo del año requiere mucho más mérito ¿Acaso ha sido trending topic? Más de 60 personas vivían o viajaban a diario pendientes de las preparaciones. Todos estos están encantados. Me comentaba un amigo que incluso tiene gente de servicio encargada de cuidar la flora y fauna de la isla. Que afortunadas las serpientes y lagartijas de Skorpios, las ovejas, los pavos salvajes que corretean a su antojo. Podrían haber nacido en Atenas y simplemente se los habrían merendado.

También conté en anterior ocasión el empeño de Onassis en congraciarse con los habitantes vecinos¸ hubo algún cabrero desterrado que le juró muerte eterna; él simplemente sacó el talonario y le tapó la boca. Poco a poco se convirtió en un prócer de la zona y de todo Grecia; a pesar de que, en fin, esas fortunas inmensas no se consiguen nunca limpiamente, no salen las cuentas.

La fascinación de la Ryvolovleva por el antiguo dueño de Skorpios le hace seguir a pies juntillas el guion. Ha regalado una ambulancia nueva para el hospital de Lefkada y una flamante patrullera a la capitanía de puerto; instancia militar en Grecia; para que no se les cuele ningún maleante en patera. También ha dicho a sus invitados al cumpleaños que no le hagan ningún regalo, que lo donen a obras de caridad para niños.

Dicen que los concurrentes fueron divididos en dos equipos
para participar en “la búsqueda del tesoro”; que podía encontrarse tanto en la
tierra como en el mar. Quien lo hubiera pillado de niños, aunque fuera en una
isla recortable ¿Verdad?  tanto mejor en una isla de tierra y agua.  Ataviados como piratas, con pistolillas laser y con
dispositivos último grito que emitían señales sonoras o luminosas cuando el
rayo les alcanzaba, declarándoles fuera de juego, corrían por los senderos o
nadaban por las bahías entre risas, bromas y pavos asustados. Es más, para
hacerlo real de verdad, amarraron un barco pirata, con tibias y calaveras. Ni
Stevenson podría haberlo recreado mejor.
Foto oficial de la fiesta
El caso es que una invitada se hirió y tuvo que ser
trasladada al hospital de Lefkada; el de la ambulancia nueva; donde un equipo
médico suizo, de uniformes níveos, muy almidonados y crucecitas rojas sobre
fondo blanco esperaban atentos; contratados expresamente para cubrir las urgencias
del evento, ante la duda de que la sanidad pública helena, con los tiempos que
corren, pudiera hacerse cargo. Debió ser ante el estupor de los médicos y
pacientes griegos del día a día, porque conozco el hospital y allí no cabe
mucha gente. Pero supongo que ante el famoseo y el ricachón, las enfermedades
comunes aflojan, pues son prescindibles.
Un portavoz familiar declaró que Ekaterina había decidido
celebrar su aniversario en Skorpios por el gran apego que le tiene a Grecia; se
siente muy cerca de su pueblo. Yo es que soy muy descreída y estos espectáculos
feudales de las bodas de Fígaro y del conde de Almaviva me pueden. Además, lo
que echo en falta es una voz lírica cantando “Casta Diva” a lo Callas; mi punto
flaco de toda la historia. Que me perdone Beyoncé pero Anna Netrebko, la
soprano rusa más codiciada del momento, hubiera sido más apropiada si de seguir
la costumbre se trataba.

A  Skorpios se le presenta una segunda o
tercera vida de sociedad y en muchos negocios de los alrededores, los nietos de
aquellos que servían a Onassis se vuelven a frotar las manos. La isla,
reverdece a la espera de que se aburran otra vez de ella y de que pavos vanidosos dejen de picotearle las entrañas..

Skorpios al fondo, con el barco de invitados

Share:

Pesadilla de Navidad

Por 28 diciembre, 2013 Etiquetas: , Comentar (8 Comentarios)
Si te quedas quieto puedes oír el ris-ras  todo el año por las noches.  Es posible que nunca antes te hayas fijado.

-Ris-ris, ras-ras.

Y la tierra tiembla. Y el mundo, como lo recordábamos se desmorona. Estos seres diabólicos sierran el tronco en la oscuridad maléfica para que no nos demos cuenta y un día, el menos pensado, abatirán el árbol
que nos sostiene y nos precipitaremos hacia el abismo.

Los Kalikantsaroi no son duendes buenos, si no engendros malignos con cuerpos mezcla de hombres y animales, con cabezas negras y orondas, con orejas puntiagudas, patas peludas y dedos afilados. No tienen otra obsesión que la de talar el árbol en el que descansa el mundo y si lo consiguen, este desaparecerá en los infiernos. Algunos tienen tamaños enormes, otros son pequeños como gatos. Nos odian.

Sierran y sierran sin descanso durante el año y solo paran en navidad, cuando salen por las grietas de la tierra a la superficie, dispuestos a hacernos la vida imposible. Es en esta época, cuando le dan vacaciones a la cuchilla, este lapso permite que la corteza dañada del árbol sane sus heridas; el renacimiento del sol tras el solsticio se encargará del resto; otro año pudo eludir el mundo la destrucción de la vida; que se produciría seguro si la luz hubiera seguido escaseando.

El fatalismo griego tiene por costumbre poner nombres dulces a las cosas malas, como si así exorcizaran el peligro, como si al acercarse y tratar de hacerse su amigo la maldad se fuera a compadecer de ellos y pasara de largo. De esta forma el Kalikantzaroi se forma con Kalí (bueno) y kantzaroi. Este segundo término es más controvertido y como apunta Fermor podría provenir de Centauro, haciendo alusión a la afición de los centauros por causar el mal y destrozarlo todo. Los “buenoscentauros” serían llamados de este modo para que se apiadaran de los mortales y les dejaran en paz.

Las navidades tienen ese espíritu, mágico para algunos, y tristón para otros, que nos hace recordar el pasado; pero en cualquiera de los casos es un momento del año muy especial. Así que es en estos días cuando uno más oye el crepitar de las ramas, el crujir de la madera y se estremece al pensar si otro sol radiante podrá enmendarlo todo.

– Ris-ris, ris-ras.

O si la vuelta atrás será ya imposible, si las raíces y el tronco están ya separados. He notado un temblor, el árbol se ha deslizado unos metros. ¡Parad por dios!

Cuando los Kalikatsanoi salen de su escondite se descubre su horrenda fealdad y su inaguantable hedor. No soportan la luz del día y se cuelan en nuestras casas por rendijas y chimeneas en la noche. Si los dejamos, ocuparán nuestro hogar, se lo comerán todo, se lo beberán todo y cuando nos levantemos estará convertido en cenizas. Vagan por los pueblos guiados por un jefe cojo, son capaces de transformarse muy rápidamente en cualquier animal y se mean en los alimentos.

Estoy segura de que sigue habiendo kalikantsaroi, pero los  de hoy no son tan guarros, andan sigilosos por la red, nos espían y nos observan para así mejor pulverizar nuestras ilusiones. Se meten en las casas por las pantallas de los televisores y se ríen de nosotros obligándonos a hacer cosas en su provecho sin que nos demos cuenta. Nos convencen de que así somos felices. No son feos y malolientes si no elegantes, trajeados o uniformados y con buenos modales. Pero nos odian también.

En Grecia, los más supersticiosos, para ahuyentarlos, les ponen ajos y mandíbulas de cerdo en puertas y ventanas, la chimenea debe tener un buen fuego para que les impida deslizarse y en el zaguán de la entrada, un colador. El Kalikantsaro solo puede contar hasta dos, el número tres es sagrado, no lo debe pronunciar; dicen que así se queda el diablo en la puerta, contando toda la noche los agujeros del utensilio de cocina. Uno, dos, uno, dos….uno, dos.

La leyenda cuenta que los niños nacidos entre la vigilia de Navidad y el 6 de enero (cuando ya empieza a crecer sensiblemente el día, tras el solsticio) tenían posibilidades de convertirse en kallikantzaroi cuando fueran adultos. Así que a esos concebidos; siguiendo la propia jerga kalikantsaril; en marzo si las cuentas no fallan;  les esperan sus cunas llenas de ajos y a nada que se descuiden les quemaran las uñas de los pies. Que crueles acaban siendo todas las supersticiones y creencias fanáticas. Que horrendos los kallikantsaroi.

Yo por si acaso voy a cerrar puertas y ventanas, colgar ristras por cada esquina, coladores o espumaderas perforadas en la puerta y salvapantallas de lunares. No quiero que entre ninguno.

O mejor, pongamos música y que bailen hasta que revienten.

Share:

La verbena

Por 21 agosto, 2013 Etiquetas: , , Comentar (14 Comentarios)
Colgaron de un cordel, de esquina a esquina un cartel, con banderas de papel verdes, rojas y amarillas.  Y pusieron mesas y sillas por toda la plaza; algunas esquinadas y hasta en pendientes peligrosas; con manteles blancos y escandalosos al volar con el viento; asadores con brasas y antiguas neveras desvencijadas llenas de hielo para refrescos y cervecitas. El tinglado lo montaron en tres patadas con dudosas maderas y pocos clavos, ristras de bombillas y telas de colores; todo el día dándole al martillo; a la cárcel se hubieran ido en España por saltarse toda la normativa de seguridad al completo. Pero ¡Que narices! Era el día 15 de agosto, la Kira Panagia, nuestra Señora la Virgen; fiesta grande en todo pueblo griego que se precie.¡Για σας! Και  ¡Χρόνια Πολλά!   ¡Salud! Y ¡Muchos años!

Una buena verbena griega no puede carecer de música ni bailes, ni por supuesto, carbón, pinchitos con orégano y vino. Todo el pueblo convertido en una humareda y un aroma que despertaba el apetito por el valle. Y de allí, desde el llano, iban llegando bailarines y comilones, familias, parejas, pandillas, horteras repeinados, jóvenes elegantes, abuelitas oscuras y muchachas endomingadas. ¡Vamos subiendo la cuesta que arriba mi pueblo se vistió de fiesta!

Es costumbre en Grecia que los músicos toquen por una pequeña cantidad y luego se hagan peticiones que cada cual abona por separado. Pero en Evgiros decidieron tirar la casa por la ventana y pagaron por adelantado; asegurándose así folclore desde las 11 hasta las 6 de la mañana. Literal: toda la noche, ni diez minutillos de descanso ni nada. Los cantantes se iban turnando alternando los estilos; desde un ligero bustamantiano al más movido, a lo taxista ateniense; pasando por una sosa que se había tragado un palo de escoba y acabando en una rubia racial a lo María Jiménez que se dejó aliento y piel en el escenario; así, dado el muestrario de canciones y la duración del evento, nadie se quedó con las ganas de escuchar…” esa que dice…” Porque las cantaron todas.

Aunque las voces tenían sus periodos de descanso; es entonces cuando se atiborraban a combinados de Coca-Cola para aguantar; los pobres músicos no; y supongo que al desdichado que le tocó buzuqui le tuvieron que enyesar los dedos al acabar las actuaciones. Porque no lo había dicho antes; fueron dos días seguidos; para que todos pudieran acudir.

Y bailar… ¿Bailar? Allí bailaron todos; los jóvenes, los niños, los abuelos, los gatos y los perros. Algunos se atrevían solo a suaves y sociales corros de la patata; otros con brincos y piruetas espectaculares, con movimientos frenéticos y agotadores. Algún solitario también hubo, danzando a zancadas por la pista, con la cabeza inclinada y los brazos extendidos a los lados. Tonadas, largamente esperadas, lanzaban a todo el mundo al centro con los brazos en alto y un ¡Ohhhh! Corrían el vino y los suvlakis, las flores y papelillos lanzadas al escenario; platos no, porque no había. Algún adinerado pedía champagne y el camarero le acercaba una copa a la cantante para que la levantara en alto y dijera lo de ¡A su salud!

Me gusta ver bailar a la gente aquí. No es solo una forma de diversión o de expresión corporal, es una necesidad interior, un rito inexcusable al oír el compás de unas notas, una manera de mirar al mundo, con cabezas gachas o altivas; un Zorba de Kazantzakis.

Tengo que reconocer que no pude aguantar hasta las 6; me derrotaron. Pero no me perdí ninguna canción, porque dado el volumen de los altavoces y la proximidad de mi casa, las oí tan ricamente desde la cama. El caso es que a eso de las cinco me incorporé de un salto y hubiera bajado corriendo con las manos haciendo palillos. Esa justamente era la mía, la cantaba la rubia racial de largo escote y mucha lentejuela; se le oía el desgarro en cada nota.

– Ese hombreee, ese… que camina siempre cabizbajooo… llooora  por mi…

¡La bordó!

Αυτός ο άνθρωπος αυτός
που περπατάει πάντα σκυφτός
και δεν μιλάει σε κανένα …
κλαίει κλαίει
κλαίει για μένα ….
Αυτός ο άνθρωπος αυτός
που ήταν τόσο δυνατός …
και με κοιτάζει πικραμένα …
κλαίει κλαίει
κλαίει για μένα …
Αυτός ο άνθρωπος αυτός …
ήταν ο άλλος μου εαυτός …
ήταν το άλλο
το μισό από το κορμί μου …
Este hombre,
este
Que camina
siempre cabizbajo
Y que no
habla con nadie
Llora, llora
Lora por mi…
Este hombre,
este
Que era tan
fuerte
Y que me
mira con amargura
Llora, llora
Lora por mi…
Este hombre,
este
Era mi otro yo
La otra
mitad de mi cuerpo
Llora, llora
Llora por mí.
Share: