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Lengua Griega.

La madre de todas las tartas

Por 22 marzo, 2016 Etiquetas: , , , , Comentar (7 Comentarios)

Hay una corriente moderna que bajo los deseos de emular a la naturaleza promueve la placentofágia; es decir la ingestión de la placenta o corión tras el parto. Sé lo que estáis pensando y es exactamente lo mismo que pienso yo: ¡Puaj! Cruda debe ser un horror, pero el que haya hasta recetarios para cocinarla o deshidratarla no sé si da risa o llanto. Hay quien va más allá y organiza el “placenta party”, donde se invita a familiares y a amigos de la recién parida a degustar juntos las distintas especialidades condimentadas de… placenta. Estar atentos; sobre todo los que tengáis amigos naturistas; por si os tocara asistir a alguno. Yo mi disculpa ya la tengo preparada.

Como siempre, los seguidores del rito sacralizan el comportamiento animal para imitarlo. Sí que es verdad que muchas hembras de los mamíferos se comen su placenta tras el alumbramiento, incluso especies herbívoras, pero la madre tierra no siempre es tan sabia como parece, o mejor dicho, no siempre sabemos interpretarla correctamente. Mucho se ha publicado sobre esta autofagia de las madres irracionales y nadie se pone de acuerdo sobre si los motivos son alimenticios, hormonales o simplemente de ahuyentar depredadores que podrían ser atraídos por el olor, en esos momentos tan críticos y de enorme debilidad. Según estudios recientes, la ventaja podría radicar en que el líquido amniótico contiene hormonas y moléculas que simulan endorfinas y alivian el dolor del parto. Pero el tema de las autofágias entre especies animales suelen acabar mal. Solo hay que recordar la encefalopatía espongiforme bovina, o mal de las vacas locas, alimentadas con piensos fabricados con sus propios restos. El organismo no sabe, ni quiere, defenderse de lo que considera suyo propio.

La moda surgió en América del Norte en la década de 1970, y por supuesto, entre la clase acomodada. En los últimos años, los defensores y los medios de comunicación han difundido los beneficios  de esta práctica para la salud, y más mujeres la están considerando como una opción para la recuperación postparto. El caso es que numerosas estrellazas del celuloide han aireado a los cuatro vientos sus experiencias en el tema. Y ahí están ellas, guapas guapísimas con bebes hermosos y rollizos que revientan las cuentas de Instagram. ¿Y esos cutis? ¿Y esos cabellos lustrosos? Y los niños crecen más y son más listos que cualquiera de los de madres tratadas con paracetamol y lentejas. La placenta del glamur, el placer placentero de parecerse a ellos.

Antes de adjudicarle este nombre al órgano fetal, se llamaba así a un popular pastel de la cocina romana elaborado con queso y miel. Realmente, la placenta materna se comenzó a denominar de ese modo allá por el Renacimiento, pues su forma plana recordaba a una torta. Y curiosamente, el termino viene del griego, πλακοῦντα. El πλακοῦς era una torta plana elaborada normalmente con harina y queso. Bueno, pues aquí están los orígenes de nuestras pizzas, empanadas, tortas y cocas. Al final, he empezado con cochinadas y casquería pero acabaremos con buen apetito.
La receta de placenta genuina que nos ha llegado hasta hoy proviene de Marco Porcio Catón, que en uno de sus libros define, no muy claramente, la elaboración del dulce a base de: una masa tipo tartaleta que sirve de contenedor, crema de queso con miel alternada a capas y unas cintas de masa crujiente para cubrir y rematar, algo así como las obleas o la “carta di música” sarda.

Hay otra confluencia curiosa entre las dos acepciones del vocablo. Igual que en el caso de los romanos y su placenta, en griego el término anatómico es χόριον, exactamente el mismo que designa a unos arcaicos pastelillos de harina, miel y leche. El mundo de las palabras y el de los seres vivos muchas veces se asemeja: dos estrategias evolutivas que parten de puntos diferentes y llevan como resultado a idénticas soluciones. Estos hechos son a menudo aprovechados por los “creacionistas” para explicar la necesidad del “diseño inteligente”, pero a mí me parece simplemente la hermosa armonía del cosmos.

Después de esta entrada de inicio tan gore, los placentivoros van a tener razón y acabaremos comiéndonosla. Me refiero a la receta que nos trae Ioanna de la mano de Rodi hoy: Placenta de queso y chocolate, o korión, o tarta,o torta, o tartaleta o pizza, como gustéis.

Base de pizza

Receta: tarta de queso y chocolate

Ingredientes:

la base
80 gramos de Mantequilla
225 gramos galletas trituradas

 el relleno
225 gr. chocolate negro puro
400 gr. de queso cremoso
100 gr. Azúcar
4 huevos
280 ml. crema de Leche
5 cucharadas soperas de Kalúa (licor de café)

la capa superior
200 ml de yogur griego escurrido
2 cucharadas soperas de Kalúa
4 cucharadas soperas de crema de leche
cacao rallado

Elaboración

Aceitamos bien un recipiente para bizcochos. Fundimos la mantequilla y la mezclamos bien con la galleta. Ponemos la mezcla en el recipiente y presionamos bien, amasamos hasta conseguir una masa de base.
Batimos el queso con el azúcar, añadiendo los huevos uno a uno y por último el chocolate derretido, la crema de leche y el licor de café.
Extendemos bien sobre la base de galletas y metemos el molde al horno dejándolo aproximadamente 1 hora. Lo dejamos enfriar y lo pasaremos al frigorífico.
Mezclamos bien el yogur, la crema de leche y el Kalúa de la capa superior lo extendemos por encima espolvoreando con cacao.

El licor de café no necesariamente tiene que ser Kalua, no sea que los alcoyanos se vayan a soliviantar, teniendo ellos el café licor ancestral, resultado de batallar entre moros y cristianos durante siglos. Incluso se puede preparar en casa, dejando macerar café molido con orujo durante un tiempo y añadiéndole sirope de agua y azucar. 

Buen provecho

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Luna Lunática

Por 12 diciembre, 2012 Etiquetas: , , , Comentar (6 Comentarios)
Que fácilmente se ve la luna en el cielo; y que hermosa; pero ¿Cuántos serían capaces de predecir por donde aparecerá hoy? Si nos fijamos en ella, nos daremos cuenta que se necesitan ciertos datos astronómicos para adivinarla. A veces corre alta culminando sobre nuestras cabezas y otras parece arrastrarse cerca del horizonte. Durante días sale por el SE  para luego salir por  el NE ¿Cuantas veces la vemos a la vez que el sol? ¿Cuántas en el negro cielo estrellado? ¿Por qué en ocasiones permanece visible día y noche y en otras corre veloz a esconderse?
Todos y cada uno de los elementos de la órbita lunar tienen alguna perturbación, cosa que convierte el estudio de su movimiento en uno de los problemas más complejos de la mecánica celeste. Pero esta asombrosa imprevisibilidad suya, ha llevado a los astrónomos a estudiarla desde muy antiguo; la fascinación por su locura. Metón, Eratostenes o Galileo, fueron algunos de los hechizados.
La luna gira alrededor de la tierra y esta alrededor del sol, pero ambas orbitas son diferentes y están inclinadas unos 5 grados y además esta inclinación varia en el tiempo. La declinación máxima  de la luna  puede alcanzar, según los años,  entre unos 28,5ºN/ 28,5ºS, y unos 18,3ºN/ 18,3ºS. Ello se traduce en que puede culminar a mayor altura que el Sol (cuya declinación varia entre 23,5ºN y 23,5ºS a lo largo del año) o a menor,dependiendo del punto de su ciclo en que se encuentre. Mientras el Sol recorre su ciclo que lo lleva de la declinación máxima (solsticio de verano) a la mínima (solsticio de invierno) y vuelta a la máxima en un año, la Luna hace lo mismo en un mes, con lo cual la altura que alcanza en el cielo varía drásticamente semana a semana.
Cada día retrasa su salida, pasando en medio mes de salir cuando el Sol se pone; Luna llena; a hacerlo junto con él; Luna nueva; y desaparece cada mes unos pocos días. A veces la vemos en el cielo por la mañana, en su fase decreciente, o por la tarde, en su fase creciente. Si la Tierra no rotara, lo que se vería sería la Luna cruzando la bóveda celeste de oeste a este durante dos semanas, y luego estaría dos semanas ausente (durante las cuales la Luna sería visible en el lado opuesto del Globo). Sin embargo, la Tierra completa un giro cada día (la dirección de giro es también hacia el
este). Así, cada día le lleva a la Tierra alrededor de 50 minutos más para estar de frente con la Luna nuevamente (lo cual significa que se puede ver la Luna en el cielo). El giro de la Tierra y el movimiento orbital de la Luna se combinan, de tal forma que la salida de la Luna se retrasa del orden de 50 minutos cada día.
Este video que he seleccionado quizás no enseñe mucho….
…Pero ¿A qué es gracioso?

 

Cada 19 años se completa un ciclo metónico; la Luna vuelve a la misma posición respecto al Sol, sincronizándose momentáneamente con él. El nombre de ciclo proviene del astrónomo griego Metón, quien había señalado ya esta coincidencia alrededor del 432 a. C. El puesto de un año en este ciclo se llama número áureo, quizá porque era grabado cada año en los pilares de un
templo en Atenas y era utilizado para el cálculo de la fecha de fiestas y celebraciones.Para situarse mediante la luna, los marinos tienen que hacer tal cantidad de correcciones que normalmente suelen elegir cualquier otro astro más amable. Nunca he conocido a nadie que navegara con un sextante y la luna.

Pero además de por su locura la luna embruja con su misterio. ¿Cuántos ciclos biológicos se sincronizan con las fases de la luna? La luna seduce a las aguas, que se mueven a su ritmo con las mareas; a las hormonas de las hembras  que llevan ciclos menstruales de igual duración a los lunares; la luna marca los días de pesca, la fecha de las buenas siembras, la puesta de huevos de las tortugas, dirige el viaje de los insectos nocturnos que se orientan por la inclinación de sus rayos, maneja el rendimiento de la fotosíntesis en las plantas y de la composición de su savia; cualquier leñador o carpintero sabe que la madera no es la misma cuando talas el árbol en luna llena o en cuarto menguante.
Y además de ser tan prolífica en influjos, encima se le atribuyen efectos paracientíficos.  Hasta se hablaba de la enajenación transitoria, asociada con su ciclo, de los lunáticos. Tan arraigada estaba la creencia de que ella era la culpable, que algún diccionario decía que el lunático era “el loco cuya demencia no es continua, sino por intervalos que proceden del estado en que se
halla la luna”. Por no mencionar a los licántropos. Cuantas cosas sorprendentes suceden durante la luna llena.¿Sera que la loca es ella?

A esta entrada le va  la  Luna de Papel de Manos
Hadjidakis,  de perlas.
Luna de papel
Costa engañosa
Si me creyeras un
poquito
Todo sería realidadPero ya la puse en otra
parte del blog  y no voy a repetirla. Podéis oírla aquí.

Voy a dar un salto en el espacio, un brusco movimiento  lunático, un cambio de rumbo, para oir esta otra canción:

Y por cierto, la luna puede ser loca, pero no mentirosa. Lo de que la luna siempre miente solo sucede en el hemisferio norte y en concreto en España; donde creciente empieza por C y decreciente por D.

Continuará.

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A los profesores de Clásicas

Por 13 noviembre, 2012 Etiquetas: , , , Comentar (15 Comentarios)
Hay la misma
diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
Aristóteles
Tengo imprecisas imágenes de mí y mis compañeras, de niñas,
sentadas por obligación en una silenciosa biblioteca. Las bocas se abrían una
tras otra esperando que pasara la tortura y yo no sé porque, como siempre en
estos recuerdos, llovía. La profesora nos había repartido un libro al azar y
teníamos una hora al día para acabarlo ¡en silencio!  El mío, lo recordaré siempre, era de un chaval al que le
encargaban hacer un trabajo sobre un tal Dante y una tal “La divina comedia”.
Lo acabé. Me picó la curiosidad. No sirvió para nada porque nunca he conseguido
pasar de párrafos sueltos del poema original, pero sí para que mi dispersa
mente infantil se fijara en él y apreciara la quietud de una sala de lectura. Luego
vinieron otros libros…He sido muy feliz leyendo.
Siempre me gustó la música. Un  día me apunté a solfeo y piano. No sirvió
para nada porque no logré superar el
segundo curso por falta de tiempo. Pero fue a raíz de intentar interpretar una
partitura de Bach que entendi como estaba escrita; las manos parecían hablarse
la una a la otra con sus notas, vislumbré esa finura casi matemática de su contrapunto y
me quedé prendada. Luego vinieron otros compositores… He llorado de
emoción oyendo la Pasión según San Mateo.
También me frieron a matemáticas; reconozco que me gustaban
bastante, me parecían un pasatiempo agradable; pero… esas integrales y
derivadas ¿Servían para algo? Ahora sé que escribo lo que escribo, de la forma
que lo hago, de una manera que no sería la misma sin ellas. He alucinado pensando
en el sentido de finito e infinito al mirar
un cielo estrellado.
Griego clásico no me tocaba; yo era de ciencias; y mi
aproximación fue posterior, a través del griego moderno y de mí cariño por ese
país. Aprender esa lengua no sirve de nada, pero no he tenido experiencia más
gratificante que la de poder hablar con los griegos en su idioma.
Sí estudié latín, como todos. Mi profesora fue muy mala, me
transmitió pocas cosas. Esas declinaciones aprendidas de memoria y esas frases
que había que leer al revés… no me decían nada. Pero en mi afán viajero y mi
necesidad, autoimpuesta, de intentar aprender algo de lo que se habla en los
países en los que he estado algún tiempo y comunicarme con la gente, me di
cuenta que de algo valían.
Cuanto más hubiera disfrutado si hubiera tenido un buen
maestro como los que se esconden detrás de los blogs que recomiendo a la
derecha y otros más que no conozco. Cómo el de Διδάσκαλος, que se esmera en que
sus alumnos se acerquen a la lengua y la cultura a través de comics y diversos
materiales didácticos divertidos.
De todas las cosas que he aprendido, son las que
aparentemente no tenían sentido, las que me han producido mayor placer, me han
hecho lo que soy y las que me convierten en un ser libre.
La incultura es la peor manera de esclavitud porque te ciega
muchos caminos y realidades posibles. Es el modo más rápido de convertirse
en un ciudadano “Epsilón” (palabra griega) del Mundo feliz de Huxley.
No entiendo como pueden concebir una enseñanza dirigida
exclusivamente a lo que “sirve para algo” cuando no sabemos, a priori, que es
lo que nos puede ser de provecho. Y lo que sirve ¿Quién lo decide?  Señor Wert 
si borra de un plumazo la enseñanza de clásicas, estará tirando a la
basura la formación de una generación de profesores que no solo enseñan lenguas
“muertas”, si no que levantan pasiones por la cultura humanista de la que
vinimos y de la que  nos alejamos a la
velocidad de la luz. No servirán para nada sus disciplinas, porque muy pocos de
estos alumnos se convertirán en filólogos
clásicos, pero sí que serán más cultos, más libres y más felices.
¿Es que acaso tienen miedo? Porque estoy segura de que si
esto tiene alguna solución; una  buena
solución; no vendrá de la mano de un simple político o un especializado economista; si no
de una visión más humana, más clásica. Se necesitará la mirada de un filósofo,
de un músico, de un artista, de un científico o de un lingüista. Se requeriran a
montones. Tendrán que estudiar en las catacumbas.
 La escuela de Atenas. Rafael Sanzio, 1512-1514

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Amorgós y sus azules

Por 14 octubre, 2012 Etiquetas: , , Comentar (8 Comentarios)

– Esos niños son unos malnacidos.
– ¿Por qué dices eso? Solo se están
bañando.
– ¿Pero tu has visto donde se bañan?
¿No es increíble?
Desde donde estábamos, al borde del
acantilado, eramos capaces de distinguir hasta la última piedra, el
mínimo pez o el alga más discreta. Los niños saltaban desde lo
alto de una roca, soltando unos tremendos alaridos.
En griego μπλέ ( ble) quiere decir azul; azul sin más. Cuando hablan
de Γαλάζιο (galátzio)
se refieren al azul del mar, el azul del universo; al gran
azul. Y si dicen que una playa es Γαλανή
se están refiriendo a ese
color…absolutamente insoportable, en el que se estaban bañando
esos sinvergüenzas. 
Para ver bien la diferencia hay que venir a Amorgós. Este macizo
oscuro, dejado caer sobre el agua, divide el mar en dos; por un lado
es μπλέ y por el otro es Γαλάζιο,
Γαλανή, Γαλα…¡Ay madre! ¡Qué matices de azul!
Puedo imaginar a Luc Besson maravillado, cómo nosotros ahora,
decidiendo rodar aquí escenas de su “Le grand bleu”.
Ya nos lo decía la
Señora Vanguellió entre risas.
– Si queréis ver el
Γαλανή tenéis
que ir al sur.
– ¿Y en el norte?
– Ah el norte es otro
azul, otro μπλέ.
La señora se reía sin
parar mientras nos alquilaba una moto. Era la primera vez que lo
hacía.
– El negocio es de mi hijo,
pero ahora ha salido al calamar; andan todos revueltos con el
calamar.
– ¡Mira Katerina! Le estoy
alquilando una moto a unos extranjeros.- Le comentaba a su vecina.
– Bueno, pero hablan griego,
eso no tiene mérito.- Dijo Katerina restándole importancia.
El hijo, el de los
calamares, llegó en el último instante cuando ya nos íbamos, muy
preocupado de que su madre lo hubiera hecho todo bien.
– ¿Les has cobrado?
– Ja, ja. Sí. He alquilado
una moto…ja,ja. -Se partía de la risa.
Entre el norte y el sur,
entre azules y azuletes, entre montañas negras e incalculables
ermitas, cómo siempre, de sopetón y sin preámbulos, al doblar una
curva; nos dimos de bruces con la Jora. Y cómo tantas otras veces,
me emocioné.
Hago un inciso para
los visitantes de estas islas que quieran hablar con propiedad. A
menudo, en guías turísticas y carteles aparece escrita la palabra
Chora, como traducción de Χώρα. No
es más que una transcripción fonética para que los turistas
angloparlantes puedan pronunciarla. Pero en boca española no suena
bien; es más, en nuestro idioma, empezando por cho solo se me
ocurren chorradas, chorizos, chotos o cho…chos. Nosotros tenemos la
autóctona “j”, un poco más fuerte que su “χ”,
pero que sirve perfectamente, pronunciada
con poco énfasis, para leer los carteles: Jora.
Sería por el día
luminoso, o bien porque la Jora de Amorgós es deslumbrante; el caso
es que las gafas de sol eran escasas para tanta radiación. Uno acaba
mareado, engullido por el blanco, sin palabras y sin resuello; dando
vueltas al mismo punto sin saberlo. Y cómo no, hablando de la
arquitectura popular; de la de pocos medios y mucho desparpajo.
¿Has visto ese
embudo y esa tinaja?
¿Has visto esa
escalera que conduce directamente al cielo?
Y esta otra, que no
conduce a ningún sitio.
¿Como las de
Calatrava?
En fin, déjalo
estar.
Creo que me hubiera
quedado un mes en Amorgós; o dos…o tres. Porque además Katápola,
su puerto; a diferencia de los puertos de otras Cícladas que solo
son un amasijo de tabernas, hoteles y taquillas de billetes de Ferry,
que han ido creciendo al compás de los tiempos; es un pueblo
independiente de la Jora, con su propia vida y su propia belleza.
– Ah, ¿De España?
– Así es.
– ¡Bravo por España!
– ¿Por qué?
– Porque habéis
empezado a salir a la calle a protestar. No como nosotros que nos
hemos dejado hacer. Aunque Grecia, de este invierno no pasa;
revienta.
Yo me quedé un poco
desorientada.
– ¿Donde estamos? ¿Me
he perdido?
– En la Capitanía,
hablando con el policía de puerto ¿Qué te ocurre?
– Nada, solo quería
saber que no estoy soñando y estoy serena. ¿De verdad que es un
policía el que está hablando?
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