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Literatura

El cartero siempre llama dos veces

Por 25 noviembre, 2015 Etiquetas: , , , , Comentar (12 Comentarios)
Ayer llegó el cartero con un paquete. Era un hombre normal con un carrito amarillo donde transportaba los envíos. Cuando sacó el mío se me aflojó la sonrisa y languidecí al ver los sellos de colores con sus timbres en caracteres griegos. Me acordé de Laurence Durrell, en su Reflexiones sobre una Venus marina, cuando decía que el encuentro por azar con cartas de matasellos helenos le provocaba una nostalgia irreprimible. El repartidor debió pensar que estaba pasmada, por mi sonrisa bobalicona mientras dejaba que mi mente transformara su figura de hombre corriente en la de un cartero de altos vuelos, el de Neruda o el pobre cartero muerto de Hatzidakis. Las relaciones con Grecia, cuando estás lejos de allí, tienen el poder de sanar el espíritu como un ungüento milagrero; cuando te lo untas retornas directo a tu niñez.Había contactado con un librero de viejo de Atenas que me podía conseguir un ejemplar del libro que mencionaba en la entrada anterior: Το Ταξίδι της “Χαράς”, El viaje del Jarás; un relato autobiográfico de un navegante griego que cruzó el atlántico norte con su esposa en un barco de 8 metros sin motor. El me dio un precio y me aseguró que en cuanto le llegase mi dinero lo pondría en el correo. Ya sé que a alguien le podría chocar el hecho de poner una transferencia a una cuenta bancaria particular de un desconocido a cambio de una simple promesa, pero llevo tantos años en el país que no me produce la más mínima inquietud. Los griegos son gente de palabra; eso no quiere decir que no haya ladrones o estafadores, los hay, pero son de más altos vuelos. Es una situación que he vivido en numerosas ocasiones; las cosas pueden tardar y hasta eternizarse pero no es necesario preocuparse, llegarán. Esto en sí parece una tontería, pero la confianza entre la gente es uno de los tesoros más envidiables de Grecia. Yo me dispuse a esperar el tiempo que hiciera falta y se me quedo grabada la canción de Hatzidakis El cartero murió, que llevo tarareando hasta el momento del timbrazo. Ringgg.

– Ohhh

Subí a casa como flotando, mirando aquel paquetito de papel de estraza, escrito a mano y con unos sellos de héroes y mitos; casi daba pena abrirlo. Con cuidado fui desembalando las capas y capas que el librero había envuelto con mimo y llegué a un volumen antiguo y sin desbarbar. Hacia muchos años que no veía un libro así y hasta me había olvidado de su existencia. Este tipo de edición, hoy desconocida excepto para algunos coleccionistas, usaba una hoja de papel de gran tamaño que abarcaba el texto de varias páginas, esta última se doblaba formando un pliego y  muchos cuadernillos de esos se unían mediante cosido o fresado y se encuadernaban. Como todo el proceso era artesanal los pliegos se dejaban muy a menudo intonsos, palabra que yo desconocía hasta ahora y que significa literalmente “sin cortar las barbas”. Es el propio lector el que debe abrir los bordes unidos de las páginas a medida que avanzaba en la lectura. Posteriormente se idearon máquinas que se encargaban de esta labor y sólo en algunos libros exquisitos de coleccionista se mantiene la costumbre de no cortar las páginas. Para un bibliófilo estos ejemplares intonsos, que no han sido abiertos ni por tanto sobados o leídos, tienen un valor superior al del ejemplar afeitado si barbas. Dice Víctor Infantes en su Biblia de los bibliófilos: “El bibliófilo no debe caer jamás en la tentación de leer un libro … Qué mayor honra que adquirir un libro que no tiene la más leve señal de haber sido leído, incólume y virginalmente conservado; y transmitirlo así, para otros afectos, sin el más mínimo testigo de una ignominiosa lectura.” En cualquier campo en el que te metas a indagar hay frikis.

 

El viaje del Harás

 

Pero volvamos a “el viaje del Jarás” ; allí estaba, entre mis manos, compilado en aquel pequeño objeto barbado, misterioso, secreto, excitante más que cualquier otro libro. Y yo, provista de un cuchillo jamonero bien afilado, canturreando “la muerte del joven cartero”, mientras recordaba aquellos puñales que había en los escritorios de mi infancia con los que alguna vez hemos jugado a herir y ser heridos de gravedad pero sin morir; siempre había escusas para mantenerse vivo de forma perpetua, para enfado de tus amigos.
Lo bueno de estos libros es que solo vas cortando las hojas que lees y esto es un proceso lento y mimoso para no convertir esa joya en un cuaderno de parvulario. Todo un placer delicado para pasar una tarde de frío como hoy mientras las páginas nos trae imágenes evocadoras del pasado. Pero ¡Ah! ¡Mi perdición! Ya en los primero párrafos el autor hacía mención a un libro del escritor Tasos Zappas que a él le había marcado como ningún otro: “El Jónico en una barca”; la edición debe ser de los años 30. Y ¿Qué hago? ¿Qué he hecho? Pues evidentemente volver escribir al librero griego sin mucha esperanza. Él me ha respondido que cree que lo puede conseguir.

 

Fotografía del Jónico en una barca

Fotografía del Jónico en una barca

 

El cartero murió
Letra y música de Manos Hatzidakis
Canta: Sabina Yiannatu

Ο ταχυδρόμος πέθανε…
…ήταν παιδί στα δεκαεφτά
που τώρα έχει πετάξει

Ποιος θα σου φέρει αγάπη μου
το γράμμα που `χα τάξει;

Και σαν πουλί που πέταξε
η πικραμένη του ζωή,
πέταξε πάει και του `φυγε
η δροσερή πνοή

Ποιος θα σου δώσει αγάπη μου
το τελευταίο φιλί μου;

Ο ταχυδρόμος πέθανε στα δεκαεφτά του χρόνια
κι ήταν αυτός η αγάπη μου,
η κουρασμένη του σκιά τώρα πετά στα κλώνια,
φέρνει δροσιά στ’ αηδόνια

Ποιος θα σου δείξει αγάπη μου
πού `ναι του ονείρου ο δρόμος
αφού πεθάναμε μαζί εγώ κι ο ταχυδρόμος;

El cartero murió
era un muchacho de diecisiete años
que ahora ha volado
¿Quien te llevara amor mio
la carta que te había mandado?
Y como un pájaro que voló
la amarga vida suya
voló, se marchó y se le fue
su aliento fresco.
¿Quien te dará amor mio
mi último beso?
El cartero murió a la edad de diecisiete años
y él era mi amor
Su cansada sombra
ahora vuela entre las ramas
trae frescor a los ruiseñores.
¿Quien te enseñará amor mio
cual es el camino de los sueños?
Ya que hemos muerto juntos yo y el cartero.
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La estrella del norte

Por 21 noviembre, 2013 Etiquetas: , , , , Comentar (6 Comentarios)
Una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos al leer sobre el viaje de Jasón y sus argonáutas en busca del vellocino de oro; que nadie sabe a ciencia cierta que era; es como consiguieron completar su periplo y volver a casa. Porque ir es  lo fácil, volver lo difícil. Jasón había sido criado por Quirón, el centauro sabio que le instruyó en muchas artes, en concreto de la astronomía y parece ser que le enseñó un calendario para navegar; no sé si me equivoco, pero creo que se llamaba la Esfera de Quirón.
 
Sus hazañas se transmitieron de forma oral de generación en generación; hasta que mucho después el virtuoso Apolónio de Rodas decidiera plasmarlo en texto; pero la fecha exacta del viaje y sus conocimientos sobre navegación quedan ocultos  en el tiempo. Así que lo que voy a hacer aquí es pura aventura; tan arriesgada como los viajes del Argos, adentrándose en territorios desconocidos. Todo es verdad o es mentira.
 
Posicionarse en el mar siguiendo las estrellas es tan antiguo como la humanidad, pero la ausencia de relojes exactos, hasta el siglo XVIII,  hacia muy limitado el número de cuerpos celestes a observar; esto me llevaría largo rato de explicar y con una buena ración de geometría esférica, así que lo dejamos aquí flotando.
 
Pero no es muy complicado pensar que un buen candidato para nuestros antepasados marinos, sería un astro siempre visible y situado en el polo. Mientras la posición aparente de las demás estrellas cambia durante la noche, rotando alrededor del eje celeste, la posición aparente de las estrellas polares se mantiene fija. Esto las hace especialmente útiles en la navegación, pues su dirección indica su polo geográfico respectivo, y su ángulo de elevación se puede usar para determinar la latitud. En nuestro hemisferio la “estrella del norte” es el faro más antiguo que guiaba a los primeros navegantes del Mediterráneo, nuestra familiar Estrella Polar de la constelación de la Osa Menor.
 
La identidad de la estrella polar cambia con el tiempo debido a que los polos se van moviendo por la precesión de los equinoccios, un cambio lento y gradual de la orientación del eje de la Tierra, que causa que los polos describan un círculo en el firmamento, completándolo aproximadamente cada 25776 años y apuntando a distintas estrellas.
 
Hace 5000 años la estrella más cercana al polo norte; y por tanto la estrella polar del momento;  era Thuban, en la constelación del Dragón. La importancia de esta estrella entre los egipcios se pone de manifiesto en el diseño de sus pirámides, cuyos canales de aireación se orientaban a objetos concretos de la bóveda celeste. Así, el canal norte apuntaba a Thuban, marcando el camino que debía seguir el alma del faraón para llegar a las estrellas.
 
Hacia el año 1900 A.C. la estrella Kochab comenzó a sustituir a Thuban como estrella Polar. Esta estrella; la β de la Osa Menor; fue usada como estrella polar entre el 1500 a.C. y 500 A.C.  Figura en las obras de Homero y los antiguos
árabes la llamaban “Al Kaukab al Shamaliyy”, es decir, “La Estrella del Norte”. 

 

 

En torno al año 800 D.C. una pequeña estrella  de la constelación de Camelopardalis, la Jirafa, ostentó la posición polar, hasta que hace poco más de mil años la estrella α Ursae Minoris obtuvo la consideración de estrella Polar que mantiene
hasta hoy y conservará hasta el año 3500 D.C. aproximadamente.

 
Pero además de posicionarnos, una estrella inmóvil en el polo sirve para decirnos la hora que es, pues todo el firmamento gira entorno a ese punto quieto, como las manecillas de un reloj entorno a su eje. Todavía podemos exprimirla aún más y utilizarla como calendario celeste, porque esa manecilla del reloj de la que hablaba antes no está todos los días a la misma hora en el mismo sitio. No me extiendo mucho más, pero sí que os dejo un enlace de una página donde se explica esto con claridad.
 
Así que una estrella polar permitió a los hábiles marinos  antiguos realizar una serie de proezas al mismo tiempo que describían el mundo con sus viajes. Y lo más importante: regresar a casa para contarnos sus peripecias.
 
Para amenizar la astronomía, nada mejor que la música; en la que también era maestro Quirón . Os dejo con una canción de Manos Hatzidakis  que fue tema principal de la película America, America, de Elia Kazan. La canción se llama Estrella del norte.
 
 
 
 

Dimitra Galani-Track1

Αστέρι
του βοριά

 
Τ’ αστέρι του βοριά
θα φέρει η ξαστεριά
μα πριν φανεί μέσα από το πέλαγο πανί
θα γίνω κύμα και φωτιά
να σ’ αγκαλιάσω ξενιτιά
 
Κι εσύ χαμένη μου Πατρίδα μακρινή
θα γίνεις χάδι και πληγή
σαν ξημερώσει σ’ άλλη γη
 
Τώρα πετώ για της ζωής το πανηγύρι,
Τώρα πετώ για της χαράς μου τη γιορτή
 
Φεγγάρια μου παλιά
καινούρια μου πουλιά
διώχτε τον ήλιο και τη μέρα απ’ το βουνό
για να με δείτε να περνώ

σαν αστραπή στον ουρανό

Estrella
del  Norte
 
La estrella
del norte
 
Traerá el
firmamento lleno de astros
Pero antes
de que en medio del mar aparezca una vela
Me convertiré
en ola y fuego
Para abrazarte
en mí destierro
 
Y tú, mi
perdida patria lejana
Te harás
caricia y herida
Como si amanece
en otra tierra
 
Ahora vuelo para
la fiesta de la vida
Ahora vuelo
para la celebración de mi alegría
 
Mi viejas lunas
Mis nuevos pájaros 
Dirigir al
sol y el día por las montañas
Para que
vean como paso
 
Como un relámpago por el cielo
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Paseo por el amor y la muerte III

Por 23 abril, 2011 Etiquetas: , , Comentar (6 Comentarios)
Con esta hermosa canción de Angelique Ionatos cierro esta trilogía de turbias entradas cuya coincidencia con la semana santa es puramente accidental; a no ser que me traicione el subconsciente. Esta escrita por Anna de Noialles, francesa de sangre griega, como Angelique.

Anna de Noailles fue  toda una figura literaria durante la Belle Époque  y la primera mujer en convertirse en comandante de la Legión de honor y en ser admitida por la Real Academia Belga de la Lengua y Literatura Francesas.

La canción es un poema  impaciente, afligido por la futilidad de la vida a la que la autora se agarra con pasión; con todas sus fuerzas.

Disfrutemos pues de la vida, tras el conjuro, en estas tres entradas, contra la muerte. El amor como sortilegio

 

Angelique Ionatos-L’eimprente

La letra que aquí transcribo es la del poema original, Angelique Ionatos hace algunas variaciones en su canción.

L’EIMPRENTE

Je m’appuierai si bien et si fort à la vie,
D’une si rude étreinte et d’un tel serrement,
Qu’avant que la douceur du jour me soit ravie
Elle s’échauffera de mon enlacement.

La mer, abondamment sur le monde étalée,
Gardera, dans la route errante de son eau,
Le goût de ma douleur qui est âcre et salée
Et sur les jours mouvants roule comme un bateau.

Je laisserai de moi dans le pli des collines
La chaleur de mes yeux qui les ont vu fleurir,
Et la cigale assise aux branches de l’épine
Fera vibrer le cri strident de mon désir.

Dans les champs printaniers la verdure nouvelle,
Et le gazon touffu sur le bord des fossés
Sentiront palpiter et fuir comme des ailes
Les ombres de mes mains qui les ont tant pressés.

La nature qui fut ma joie et mon domaine
Respirera dans l’air ma persistante ardeur,
Et sur l’abattement de la tristesse humaine
Je laisserai la forme unique de mon coeur…

LA HUELLA

Me aferraré de forma tan tenaz a la vida,

me abrazaré a ella con tanta fuerza y tan apasionadamente,
que antes que la placidez del día me sea arrebatada
haré que se sienta cálida con mi abrazo
La mar, ampliamente extendida por el mundo,
transportará en la ruta errante de sus aguas, 
el sabor de mi pena, que es  amarga y salada
y que con el transcurso de los días se balancea como un barco.

Dejaré un poco de mí en los pliegues de las colinas;
el calor de mis ojos que las ha visto florecer
y la cigarra posada en las ramas de espino
hará vibrar la voz estridente de mi deseo.

En los campos primaverales, los nuevos verdores
y la hierba tupida al borde de los caminos,
sentiran palpitar y aletear
las sombras de mis manos que tanto las han acariciado.

La naturaleza que fue mi pasión y mi mundo
inhalará en el aire mi persistente ardor
y sobre el abatimiento de la tristeza humana
dejaré la impronta de mi corazón.

Muchas gracias a Pilpen por su traducción de la letra del poema. Letra que yo luego he retocado; así que si hay algo mal, asumo toda responsabilidad.

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Paseo por el amor y la muerte II

Por 21 abril, 2011 Etiquetas: , , Comentar (5 Comentarios)
Existe en Grecia un tipo de canciones populares, mas afincada en la región de Mani,en el Peloponeso, que se transmiten de generación en generación. Son canciones improvisadas y efímeras, pero con párrafos que se difunden de poema en poema, por su belleza, e imágenes que se repiten.
Son los  Μιρολογια, canticos conmovedores que se entonan para aliviar el dolor por la muerte de un ser querido. 

Ya Homero relató los funerales de Héctor y Patroclo como ceremonias plagadas de sonoros llantos y canciones emotivas.
Para los griegos clásicos había dos mundos perfectamente diferenciados: arriba, aquí, la vida y abajo, el más allá, el Hades. El Hades, ese río subterráneo que corre pero no vuelve, es la negación del retorno y sus aguas, al beberlas, producían el olvido, la consecuencia más trascendental de la muerte.

En los Μιρολογια encontramos frecuentemente alusiones al posible regreso y a las aguas de las montañas del Arni; las aguas arnésias que borran los afectos:
Voy a las montanas de Arni, al campo de Arnisia.
Donde niega la madre al hijo, el hijo a la madre
También aparecen imágenes recurrentes de pájaros, flores y plantas como personificación del ser perdido, sobre todo en los casos de niños.
Hoy traigo; o más bien  trae Angelique Ionatos; una de esas canciones desgarradoras. La compuso Kostis Palamas tras la muerte de su hijo. Y tiene toda la estructura de un  Μιρολογια.

Angelique Ionatos-O mavros Kavalaris

 

Στο ταξίδι που σε πάει ο μάυρος καβαλάρης,
κύτταξε απ’ το χέρι του, τίποτε να μην πάρεις.
Κι αν διψάσεις μην το πιείς από τον κάτου κόσμο
το νερό της αρνησιάς, φτωχό κομμένο δυόσμο!
Μην το πιείς κι ολότελα κι αιώνια μας ξεχάσεις…
βάλε τα σημάδια σου το δρόμο να μη χάσεις,
κι όπως είσαι ανάλαφρο, μικρό σα χελιδόνι,
κι άρματα δε σου βροντάν παλικαριού στη ζώνη,
κύτταξε και γέλασε της νύχτας το σουλτάνο,
γλίστρησε σιγά – κρυφά και πέταξ’ εδώ πάνω,
και στο σπίτι τ’ άραχνο γυρνώντας, ω ακριβέ μας,
γίνε αεροφύσημα και γλυκοφίλησέ μας!
En el viaje al que te lleva el caballero negro,
guárdate de su mano, no tomes nada.
Y si tienes sed no bebas las aguas arnésias
del mundo inferior. ¡Pobre hierbabuena arrancada!
No la bebas, no sea que nos olvides para siempre;
deja marcas para no perder tu camino.
Y como eres ligero, pequeño como una golondrina,
y  las atronadoras armas todavía no ciñen tu cintura,
con cuidado, engaña al sultán de la noche,
deslízate silenciosamente, a escondidas y vuela hacia aquí arriba,
y  vuelve a nuestra casa desolada, cariño mío,
conviértete en suave brisa para besarnos dulcemente.

Se lo que estáis pensando; como recuerda este canto a la famosa estrofa de Tears in Heaven: 
¿Conocerías mi nombre si nos encontráramos en el cielo?
Está animada por la misma desolación; la pérdida de un hijo y el olvido. Eric Clapton compuso un Μιρολογια sin saberlo.

Muchas gracias a mis amigos Dafni e Ioannis, que me dieron las pistas oportunas para descifrar lo que eran las aguas arnésias.

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