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Luna

Engaños, deslealtades y colores. La luna

Por 3 enero, 2013 Etiquetas: , , Comentar (10 Comentarios)
Qué si la luna engaña, que si es traicionera, que si nada es lo que parece, que enloquece. El pobre satélite tiene multitud de leyendas negras asociadas con su locura y su imprevisibilidad. Pero en colores ¿De qué color es la luna? Blanca, plateada, dorada… hay todo un folclore popular relativo a las tonalidades que toma Selene según la ocasión; todas misteriosas, todas ricas en presagios y canciones. Voy a poner algún ejemplo.
La Luna cenicienta.
Unos días antes y después de la luna nueva podemos observar en el cielo un gajo finísimo iluminado por la luz solar; no deberíamos ver nada más pues la tierra se interpone entre los rayos solares y la luna. Sin embargo es perfectamente visible todo el contorno de la bola lunar; un tímido y fantasmal resplandor nos la dibuja. Es “la luna cenicienta” y se dice que la “luna vieja viaja en brazos de la nueva”.
La explicación del fenómeno se le ocurrió a un curioso observador, el impenitente fisgón Leonardo da Vinci, que miró la luna de una forma diferente a como lo harían los astrónomos de la época. A veces es necesaria esa mirada ajena y poco especializada para explicar la realidad; cerrar mucho el campo de visión oculta los resultados.
Los conocimientos de Leonardo en materia de matemáticas y de geometría, unido a su interés sobre sombras y luces como pintor, influyeron a la hora de plantearse una solución sobre este atractivo y llamativo efecto. Leonardo estudió las relaciones geométricas entre el Sol, la Tierra y la Luna. Dicho estudio  aparece en su célebre Codex Leicester (1510) en el que encontramos una página que se titula: “Sobre la luna: ningún cuerpo sólido es más ligero que el aire”. El declaraba que la Luna tenía atmósfera y océanos propios. La Luna era un excelente reflector de la luz, creía Leonardo, ya que estaba cubierta con mucha agua. En cuanto al “resplandor fantasmal”, explicó, es debido a la luz del Sol rebotaba en los océanos de la Tierra y volvía a los de la luna.
Aunque acertó de lleno, su teoría tiene dos errores, porque la Luna no tiene océanos, si no “mares” de antigua lava endurecida. Y por otro lado los mares de la Tierra no son el origen principal del brillo que se transmite al satélite, más bien son sus nubes. Vista desde el espacio, en la Tierra, los océanos están oscuros y las masas nubosas aparecen brillantes. Pero eso no le quita mérito y hoy conocemos esa apariencia de la luna como “el resplandor de Da Vinci”.
Luna cenicienta
Dibujo de Leonardo da Vinci

 

Luna azul
El origen del termino folclórico Luna Azul es complicado, porque su significado ha cambiado con el tiempo. Si nos fijamos, 12 lunaciones de 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2,78 segundos suman algo más de 354 días. Es decir, 11 días menos que la duración del año trópico. Esta es la razón por la cual los meses y fiestas musulmanas se van adelantando año a año con respecto al calendario gregoriano. Y en el caso de las Lunas llenas, esto implica que más o menos cada 3 años tendremos 13 o que, dicho de otro modo, encontraremos un mes con dos Lunas llenas.
Existe un calendario tradicional estadounidense, presente en todos los hogares desde comienzos del siglo XIX, con raíces en las culturas amerindias: El Farmer’s Almanac, con datos astronómicos y climáticos; es bastante  similar a nuestro calendario Zaragozano. En este almanaque cada mes tenía su plenilunio con un nombre particular; el de agosto es Harvest Moon, la Luna de la Cosecha. Neil Young lo cantaba en una canción de igual nombre: “The harvest moon”.Because I’m still in love with you
On this harvest moon.
Pero había una luna traidora que aparecía cuando no se la esperaba: la “belewe mone”, luna desleal, que acabó siendo con el uso “blue moon”, luna azul. En una estación, de tres meses, caben tres lunas llenas y algo más; cada 3 años habrá 4 plenilunios en una estación; la tercera luna llena de estas 4 es la “belewe”.
En el año 1946, en la revista de astronomía Sky & Telescope, se armaron algo de lio con la interpretación de dicho calendario; algo complicado por otro lado; y concluyeron que la Luna Azul era la segunda luna llena de un mes. Dado el prestigio de la revista todos empezaron a usar el término de ese modo: Luna Azul es la segunda luna llena de un mes.
Desde luego, azul no es; sólo en algunas ocasiones asociadas a erupciones volcánicas o grandes incendios, con finas partículas en suspensión en el aire, puede la Luna aparecer azulada. Pero encima “blue” en inglés es triste y melancólico ¿Hay algo más melancólico que un enamorado?

Blue Moon
You saw me standing alone
Without a dream in my heart
Without a love of my own
Blue Moon
You knew just what I was there for
You heard me saying a pray for
Someone I really could care for
And then there suddenly appeared
before me
The only one my arms will (ever)
hold
I heard somebody whisper please
adore me
And when I looked to the Moon it
turned to gold
Blue Moon
Now I’m no longer alone
Without a dream in my heart
Without a love of my own
….
 
Luna azul
Me viste de
pie allí sola
Sin un sueño
en mi corazón
Sin un amor
de mi propiedad
Luna azul
Tu sabías
porqué estaba allí
Me oíste rezar
una plegaria
Por alguien
que realmente me importaba
Y entonces,
de repente, apareció frente a mi
El único que
mis brazos abrazarían
Oí a alguien
susurrar adora me
Y cuando
miré a la luna se convirtió en oro.
 
Luna azul
No estaré más
sola
Sin un sueño
en mi corazón
Sin un amor para
mí.
 
….

 

Luna Roja
Los eclipses de Luna siempre se producen durante un plenilunio. En el eclipse, la Tierra, iluminada por el Sol, crea una sombra larga en forma de cono, umbral, que tapa el satélite. Un eclipse total de Luna ocurre cuando ésta pasa completa dentro del umbral.
Durante la totalidad, que puede durar alrededor de una hora; ya que la sombra de nuestro planeta es más grande que su satélite; la Luna no es totalmente invisible, sino que presenta una débil luminosidad rojiza provocada por la luz solar difundida por nuestra atmósfera.
En la antigüedad este fulgor rojizo de la Luna eclipsada producía pánico entre quienes la observaban creyendo que era un indicio de catástrofes venideras.
Si pudiéramos viajar nosotros a la luna durante un eclipse total veríamos a nuestro planeta oscuro, delante del sol y este derramaría sus rayos por todo el contorno de la circunferencia, como una corona de fuego. Este resplandor es el que alumbra a la luna y la transforma en una  esfera roja. El término Luna Roja suena mejor en italiano, Luna Rossa, y a todos nos recuerda a esta entrañable canción napolitana:
 Luna Rossa

Vaco distrattamente abbandunato…
Ll’uocchie sott’o cappiello annascunnute
mane ‘int’a sacca e bavero aizato…
Vaco siscanno e stelle ca so’asciute…

E’a luna  rossa mme parla ‘e te
io lle domando si aspiette a me,
e mme risponne: “Si ‘o vvuo’sape,
cca nun ce esta nisciuna…”
E io chiammo ‘o nomme pe’te vede,
ma, tutt’a gente ca parla ‘e te,
risponne: “E tarde che vuo’sape?!
Cca nun ce sta nisciuna!…”
Luna rossa, chi mme sarra sincera?
Luna rossa, se n’e ghiuta ll’ata sera
senza mme vede…
E io dico ancora ch’aspetta a me,
for’o barcone stanott’e ttre,
e prega ‘e Sante pe’mme vede…
Ma nun ce sta nisciuna…
Mille e  cchiu appuntamente aggio tenuto…
Tante e cchiu sigarette aggio appicciato…
Tanta tazze ‘e cafe mme so’ bevuto…
Mille vucchelle amare aggio vasato…
……
Luna Roja
 Vago distraídamente abandonado
Los ojos bajo el sombrero escondidos
Las manos en el bolsillo y el cuello levantado
Vago silbando a las estrellas que han salido
Y la luna roja me habla de ti
Le pregunto si me esperas
y responde: “Si de verdad quieres saberlo,
aquí no hay nadie”
Y digo tu nombre para verte
pero toda la gente hablando sobre ti
responde: es tarde ¿Qué quieres saber?
¡Aquí no hay nadie!
Luna roja, ¿Quién me será sincero?Luna roja,
ella se fue la otra noche sin verme
Y yo digo  que aún me espera,

Fuera en el  balcón estas noches a las tresy le reza a
los santos para verme…
pero aquí nohay nadie…

Miles y más  citas he tenido
Tantos y más cigarrillos he fumado
Tantas y más tazas de café he bebido.
Mil labios amargos he besado…
……..

 

Podría seguir… ¿A que estáis pensando en “The dark side of the moon” de Pink Floyd. La cara oscura, oculta de la luna; esa que nos parece tan tétrica porque nopodemos verla. Gira que te gira. Gira ella y giro yo. Loca ella y loca yo.
La cara oculta de la luna
Y para acabar os propongo una cosa: ¡Vamos a dar una vuelta por la luna! Esta vez de cualquier color; con Manos Hatzidakis y la voz de Savina Yannatu.

 

Πάμε μια βόλτα στο φεγγάρι
Τρεις μέρες χώ-, τρεις μέρες χώρισα από σένα
τρεις νύχτες μέ-, τρεις νύχτες μένω
μοναχή,
σαν τα βουνά* που στέκουν τώρα δακρυσμένα
όταν τα βρέ-, όταν τα βρέχουν οι ουρανοί.
Διώξε τη λύπη, παλικάρι
πάμε μια βόλτα στο φεγγάρι
Πώς να βγω και, πώς να βγω και να
περπατήσω
τα λόγια του, τα λόγια του να θυμηθώ;
με το φεγγάρι πώς, αχ πώς να τραγουδήσω
με το φεγγάρι πώς να παρηγορηθώ
 Vamos a dar una vuelta por la luna
Tres días,
tres días sin ti
Tres noches,
tres noches que estoy sola
Como los
montes erguidos llorosos
Cuando les
llueve el cielo
Deja las
tristezas muchacho
Vamos a dar
una vuelta por la luna
Cómo puedo
salir, cómo puedo salir a pasear
Tus
palabras, tus palabras recordar
Con la luna
cómo ¡Aj! cómo cantar
Con la luna que me consuele

 

 

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Los nombres de la Luna

Por 17 diciembre, 2012 Etiquetas: , , Comentar (12 Comentarios)
Originariamente, en las lenguas indoeuropeas, mes y luna se
designaban mediante un mismo sustantivo masculino men; mensis en latín, mene en griego. Mensis que tiene la misma raíz en latín que metiri “medir”. La Luna mide el tiempo.
La enrevesada luna tiene un movimiento tan complicado; como
comenté en la entrada anterior; que a cualquier observador pertinaz, dícese de
los astrónomos, se le debió ocurrir pronto la idea de medir el tiempo aprovechando sus
defectos. Es decir, si me esfuerzo por predecir  la posición de la luna, que cada día está en
un sitio del firmamento con respecto al sol y otras estrellas, me estoy
esforzando en diseñar un calendario, en medir el tiempo, en crear ciclos y
periodos íntimamente relacionados con fenómenos naturales; movimiento de las
aguas, fertilidad de las hembras, buenas siembras y cosechas, maderas más duras
para las construcciones y un largo etcétera de prodigios asociados a esa enorme
linterna mágica que se enciende, apaga o disminuye de forma cíclica. Solo tengo
que esperarla mirando al cielo. De este modo, la luna la puedo emplear en dibujar
meses mientras el sol, como un metrónomo, me dibujaba días.

Hay muchos idiomas en los que  Luna y mes siguen teniendo el mismo vocablo,
por ejemplo en checo, měsic; en ruso, месяц o en turco, Ay. Y seguro que hay
muchas más que no conozco.
En la actualidad todavía nos quedan casos de calendarios
lunares; véase el musulmán, en el que el Ramadán es el noveno mes lunar;  o el calendario litúrgico de los cristianos,
en el que la Pascua es el primer domingo después de la luna llena que sigue al
equinocio de primavera del hemisferio norte.
Aquí encontramos  el
origen de las palabras “mes” y “menstruación” (del adjetivo
menstruus que deriva de mensis).  Hay numerosos ejemplos de metonimia entre
estas palabras, como la utilización de mes
en español  y lune en francés, para referirse al  período menstrual de la mujer. También men da mon  y luego  month
y moon para los ingleses. Y como no, nos
da menisco; esa forma de media luna que toma la superficie de los líquidos o
alguna articulación bien conocida.
No se sabe en qué incierto momento se le quita a la luna sus
atributos de medidora del tiempo y se decide realzar su faceta radiante, de una
 luz que no tiene; esa que todos sabemos
desde niños que recibe del sol. El satélite oscuro empezó a llamarse luminoso.
Lo griegos, siempre más acertados en astronomía, utilizaron Selene;
de selas, σέλας,  resplandor; como si ya adivinaran que la luz
era prestada. Y los latinos pasan a usar la raíz Leuk, blanco y brillante, para
derivar en lux, lucere y luna.Y aquí encontramos el origen de palabras como lunar, lunático,
plenilunio o lunes.
Tanto la Luna como Selene fueron diosas. Esta última hasta
tuvo el privilegio de ser hermana de Helios, el sol y de Eos, la aurora.  Esta diosa tan bella tuvo numerosas historias
de amor y entre sus muchos amantes estuvieron Zeus, el padre de los dioses y
Pan, el dios de la naturaleza. Pero su historia de amor más hermosa  la tuvo con Endimión; un rey destronado
convertido en pastor de vacas y retirado a estudiar  los astros.
Endimión tras ocultarse el sol, para distraer su soledad, observa
a Selene. Su alma ya solo se alimenta de esta muda contemplación amorosa. Una
noche Selene, que no sabe nada del gran amor que ha inspirado, baja a la
tierra, le ve dormido y desnudo y le ama. La diosa también se enamora y empieza
a frecuentarle cada noche. Pasan muchos días solares y meses lunares.  Despierto, languidece frente a su amor
imposible. Dormido, se convierte, sin saberlo, en el objeto de amor de la misma
diosa. Él no sabe que ella le visita cuando sueña, y ella no sabe que él la ama
cuando está despierto y consciente. Son Selene y el pastor dos amantes que se persiguen sin
encontrarse.
Un día despierta y ve a su amada y el goce es infinito para
ambos; se confiesan su amor. Pero desde ese momento Endimión ya no es feliz;
siente pánico. Es consciente del paso
del tiempo, ese que tan finamente dibuja su amada, que se les escapa
irremediablemente y se horroriza ante los primeros signos de su propia vejez. Selene pide ayuda a Zeus, y éste decide que Endimión permanezca
intemporal mientras esté dormido; sólo envejecerá, en adelante, en los periodos
de vigilia.
Endimión hace prometer a Selene que estará siempre con él
mientras duerma. Sueña y no envejece; y siempre despierta enamorado. Pero
entonces, cuando está despierto, ella no está y se desespera; solo desea volver
a caer dormido otra vez para tenerla entre sus brazos.  Pobre Endimión ¿De qué le sirve su gozo si no
puede deleitarse?  Le dió tanto miedo el fugaz tic-tac de Cronos que no pudo
saborear el presente.
Los años han pasado. Una zozobra
Da horror a mi vigilia. Me pregunto
Si aquel tumulto de oro en la montaña
Fue verdadero o no fue más que un sueño.
Inútil repetirme que el recuerdo
De ayer un sueño son la misma cosa.
Mi soledad recorre los comunes
Caminos de la tierra, pero siempre
Busco en la antigua noche de los númenes
La indiferente luna, hija de Zeus.
J.L.Borges. (El sueño de Endimión)

The Sleeping Endymion. S. Solomon 1887

Por tercera vez usurparon el
trono de la Luna. Esta vez fueron la terrible Artemisa griega y la Diana de
Roma las que se convirtieron en deidades lunares. Es curioso que estas  diosas de la caza y de los animales salvajes, además fueran vírgenes, a diferencia
de la promiscua Selene; y que sus influjos se dirigieran a los alumbramientos y
las enfermedades ginecológicas. Otra vez más la Luna y el ciclo femenino.
Algo más tarde, llegó María, otra virgen
divina y la representaron pisando a la
luna. Pero esa es otra historia muy larga y yo bastante me he liado por hoy.
La Inmaculada. B.E. Murillo 1678
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Luna Lunática

Por 12 diciembre, 2012 Etiquetas: , , , Comentar (6 Comentarios)
Que fácilmente se ve la luna en el cielo; y que hermosa; pero ¿Cuántos serían capaces de predecir por donde aparecerá hoy? Si nos fijamos en ella, nos daremos cuenta que se necesitan ciertos datos astronómicos para adivinarla. A veces corre alta culminando sobre nuestras cabezas y otras parece arrastrarse cerca del horizonte. Durante días sale por el SE  para luego salir por  el NE ¿Cuantas veces la vemos a la vez que el sol? ¿Cuántas en el negro cielo estrellado? ¿Por qué en ocasiones permanece visible día y noche y en otras corre veloz a esconderse?
Todos y cada uno de los elementos de la órbita lunar tienen alguna perturbación, cosa que convierte el estudio de su movimiento en uno de los problemas más complejos de la mecánica celeste. Pero esta asombrosa imprevisibilidad suya, ha llevado a los astrónomos a estudiarla desde muy antiguo; la fascinación por su locura. Metón, Eratostenes o Galileo, fueron algunos de los hechizados.
La luna gira alrededor de la tierra y esta alrededor del sol, pero ambas orbitas son diferentes y están inclinadas unos 5 grados y además esta inclinación varia en el tiempo. La declinación máxima  de la luna  puede alcanzar, según los años,  entre unos 28,5ºN/ 28,5ºS, y unos 18,3ºN/ 18,3ºS. Ello se traduce en que puede culminar a mayor altura que el Sol (cuya declinación varia entre 23,5ºN y 23,5ºS a lo largo del año) o a menor,dependiendo del punto de su ciclo en que se encuentre. Mientras el Sol recorre su ciclo que lo lleva de la declinación máxima (solsticio de verano) a la mínima (solsticio de invierno) y vuelta a la máxima en un año, la Luna hace lo mismo en un mes, con lo cual la altura que alcanza en el cielo varía drásticamente semana a semana.
Cada día retrasa su salida, pasando en medio mes de salir cuando el Sol se pone; Luna llena; a hacerlo junto con él; Luna nueva; y desaparece cada mes unos pocos días. A veces la vemos en el cielo por la mañana, en su fase decreciente, o por la tarde, en su fase creciente. Si la Tierra no rotara, lo que se vería sería la Luna cruzando la bóveda celeste de oeste a este durante dos semanas, y luego estaría dos semanas ausente (durante las cuales la Luna sería visible en el lado opuesto del Globo). Sin embargo, la Tierra completa un giro cada día (la dirección de giro es también hacia el
este). Así, cada día le lleva a la Tierra alrededor de 50 minutos más para estar de frente con la Luna nuevamente (lo cual significa que se puede ver la Luna en el cielo). El giro de la Tierra y el movimiento orbital de la Luna se combinan, de tal forma que la salida de la Luna se retrasa del orden de 50 minutos cada día.
Este video que he seleccionado quizás no enseñe mucho….
…Pero ¿A qué es gracioso?

 

Cada 19 años se completa un ciclo metónico; la Luna vuelve a la misma posición respecto al Sol, sincronizándose momentáneamente con él. El nombre de ciclo proviene del astrónomo griego Metón, quien había señalado ya esta coincidencia alrededor del 432 a. C. El puesto de un año en este ciclo se llama número áureo, quizá porque era grabado cada año en los pilares de un
templo en Atenas y era utilizado para el cálculo de la fecha de fiestas y celebraciones.Para situarse mediante la luna, los marinos tienen que hacer tal cantidad de correcciones que normalmente suelen elegir cualquier otro astro más amable. Nunca he conocido a nadie que navegara con un sextante y la luna.

Pero además de por su locura la luna embruja con su misterio. ¿Cuántos ciclos biológicos se sincronizan con las fases de la luna? La luna seduce a las aguas, que se mueven a su ritmo con las mareas; a las hormonas de las hembras  que llevan ciclos menstruales de igual duración a los lunares; la luna marca los días de pesca, la fecha de las buenas siembras, la puesta de huevos de las tortugas, dirige el viaje de los insectos nocturnos que se orientan por la inclinación de sus rayos, maneja el rendimiento de la fotosíntesis en las plantas y de la composición de su savia; cualquier leñador o carpintero sabe que la madera no es la misma cuando talas el árbol en luna llena o en cuarto menguante.
Y además de ser tan prolífica en influjos, encima se le atribuyen efectos paracientíficos.  Hasta se hablaba de la enajenación transitoria, asociada con su ciclo, de los lunáticos. Tan arraigada estaba la creencia de que ella era la culpable, que algún diccionario decía que el lunático era “el loco cuya demencia no es continua, sino por intervalos que proceden del estado en que se
halla la luna”. Por no mencionar a los licántropos. Cuantas cosas sorprendentes suceden durante la luna llena.¿Sera que la loca es ella?

A esta entrada le va  la  Luna de Papel de Manos
Hadjidakis,  de perlas.
Luna de papel
Costa engañosa
Si me creyeras un
poquito
Todo sería realidadPero ya la puse en otra
parte del blog  y no voy a repetirla. Podéis oírla aquí.

Voy a dar un salto en el espacio, un brusco movimiento  lunático, un cambio de rumbo, para oir esta otra canción:

Y por cierto, la luna puede ser loca, pero no mentirosa. Lo de que la luna siempre miente solo sucede en el hemisferio norte y en concreto en España; donde creciente empieza por C y decreciente por D.

Continuará.

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De la luna y la primavera

Por 11 abril, 2012 Etiquetas: , , Comentar (14 Comentarios)

En el equinoccio los días son iguales a las noches. Hay dos al año, uno triste o de final, el de otoño, y uno glorioso o de resurrección, el de primavera. Sabemos que las mareas son más vivas en la cercanía de dichos equinoccios y en concreto en la luna llena posterior; en las sicigias máximas; cuando la luna y el sol están en συζυγία; en conjunción. El Mediterráneo no tiene grandes mareas, pero si fenómenos de corrientes y  subidas de nivel en ciertos puertos asociadas con ellas que traen como consecuencia afloramiento de plancton en la superficie y cambios en el ciclo vital de los seres marinos.
Estamos en Pascua, un momento de ritos sagrados;  ritos relacionados con el renacimiento y la vida, con la llegada de las flores que rendirán sus frutos, con  el nacimiento de nuevos animales; con poder despojarse del frio y triste letargo invernal.  Estas liturgias han ido pasando de unas  culturas a otras hasta llegar a nuestros días, en que conmemoramos la Pascua de resurrección en el primer plenilunio tras el equinoccio de primavera; pero que son tan antiguas como el hombre. El ejemplo más representativo, signo inmediato y universal de nacimiento, es el huevo de Pascua.
Varios milenios antes de nuestra era, en las culturas mediterráneas, al principio de la primavera se hacía una fiesta de una semana de duración, en la primera luna llena tras el equinoccio, por el “paso” del invierno a la primavera. En estas fiestas se comía pan sin levadura y se realizaban danzas “laberínticas”. Según el historiador y novelista Robert Graves, en “Los mitos griegos” (1955), el laberinto del Minotauro, en Cnosos, no era un verdadero laberinto con paredes, sino que era un dibujo en mosaico sobre un pavimento como un patrón de la danza ritual cretense. En Egipto, por ejemplo, administraban una especie de hostia sacramental, mediante la cual se recibía a la diosa Isis dentro del propio cuerpo. El Pesaj, la pascua de los judíos, tuvo otro significado  especial ya que marca el éxodo de la población de Egipto alrededor de 1250 aC,  donde fueron encarcelados por los faraones.
Cuenta la mitología griega que Perséfone, una joven doncella, fue raptada por Hades, el dios de los muertos. Su madre, Demeter, diosa de la Tierra, cegada por el dolor de la pérdida,  permite que el invierno y la muerte asolen  los campos. Zeus, preocupado, deja regresar a Perséfone y volver con su madre, pero  Hades la engaña haciéndole  comer  seis granos de granada. Nadie que haya comido o bebido del submundo puede escapar; deberá volver a él durante seis meses cada año; los del otoño y el invierno. Su vuelta anual al mundo de los vivos, su resurrección, en primavera, produce tanta alegría a su madre que la Tierra florece una vez más.
Los misterios de Eleusis, fueron durante más de un milenio un símbolo espiritual de este renacimiento primaveral en Grecia.  Se realizaba diversas  ceremonias y entre ellas la del pan kykeón (una suerte de “hostia” si levadura) y del vino.  Este sacramento teofágico (del griego zeós: ‘dios’ y fagós: ‘comer’) producía el éxtasis y la revelación.  Algunos investigadores creen que el trigo y la cebada podrían haber sido parasitados por el cornezuelo del centeno que contiene alcaloides precursores del LSD y que  por lo tanto es posible que los iniciantes, sensibilizados por su ayuno y preparados por las ceremonias previas, fueran conducidos por los efectos de una potente poción psicoactiva a estados hipersensoriales; aunque creo que el misticismo colectivo no requiere necesariamente drogas alucinógenas para, digámoslo vulgarmente, flipar.
Para los seguidores, este renacimiento cíclico, acompañado de la renovación estacional de los frutos de la tierra, encarnaba la promesa de la resurrección de los muertos. Los ritos anuales tenían lugar en Atenas durante cinco días de cada primavera. Se sabe que en el siglo II de nuestra era todavía acudían unas 3000 personas a las fiestas de Eleusis.
 Entre las personas que participaron en estos misterios iniciáticos se encontraban hombres de la talla de Sófocles, Píndaro, Platón, Aristóteles, Marco Aurelio y Cicerón. Cito a este último.
“Los misterios nos dieron la vida, el alimento; enseñaron a las sociedades la costumbre y la ley, enseñaron a los humanos a vivir como humanos”. 
Las religiones dominantes, otra vez más, superpusieron sus ceremonias a las ya existentes para luego declararlas paganas. Es posible que ahora, los sagrados Mercados, decidan instaurar alguna festividad por estas fechas.
Os dejo con un momento electrizante y  psicotrópico de la Consagración de la Primavera de Stravinsky; es un ensayo de Dudamel con la Sinfónica Simon Bolivar.  Lo siento, no me he podido contener.

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