Browsing Tag

Navegar en España

La libertad y la seguridad

Por 24 abril, 2014 Etiquetas: , , , , Comentar (24 Comentarios)
Tucídides decía algo así como: Es la libertad o la tranquilidad; deberás elegir. Esa frase en estas épocas en que se recortan nuestras libertades por un estado, que con la cantinela de “por su seguridad” se dedica a reglamentarlo todo, hay veces que nos falta el aire, cuando exclamamos ¿Sabes que han prohibido…? ¿Sabes que ahora es obligatorio…? ¿Sabes que han subido el permiso para…? Y todo eso, como decía Tucídides se debe a una elección nuestra, debemos ser conscientes cuando la tomamos, que no tiene vuelta atrás. Serás libre o estarás tranquilo, no puedes tener ambas cosas.

El paso del tiempo origina trastornos muy graves, entre ellos, la sensación de que todo cambia para peor y de que las cosas que nos gustaban se restringen y se pervierten hasta llegar a no reconocerlas. Pero si algo tiene de bueno el tic tac incesante, eufemismo de edad, es que se sufre de una alopecia general, principalmente en la lengua.

Así que estos son mis diálogos platónicos con mis alumnos de los fines de semana:

– Una pregunta, vosotros ¿Para qué os sacáis el título de patrón?

– Hum… eh … por si nos gusta, para poder alquilarnos un barco, para en un futuro…, para que a mi familia le entre el gusanillo, para salir a bañarnos, porque mi amigo lo tiene…

– ¿En qué queréis convertiros? ¿En patrones o en conductores de barcos?

Sigue al interrogante un silencio de muertos con caras de sospecha de que se enfrentan a una extraterrestre.

– Me refiero a que una vez acabéis estas prácticas quedareis convertidos todos en conductores de barco, pero solo alguno de vosotros tendrá el interés suficiente para intentar ser patrón. Y eso, como os voy a demostrar, me afecta a mí personalmente. Por ejemplo un conductor de automóvil llama a la asistencia en carretera cuando tiene un problema. Como aquí no existe tal servicio, un patrón intentará arreglárselas por sí solo en la soledad del mar; el simple conductor se quedará desesperado a merced de las olas y el viento.

¡Ja! soy una narradora fantástica y a esas alturas aunque les dé la espalda ya sé que están todos aterrorizados y si hay alguna mujer, me observará con espanto. Me sonrío al acordarme de una anécdota que le sucedió a una amiga cuando llevó la rueda de su coche a reparar a un taller. El chaval que salió a atenderla se llevó un susto mortal y sin pronunciar correctamente, al no poder cerrar la boca, exclamó a voz en grito: ¡Jefe, aquí hay una señora que se ha cambiado la rueda ella sola!

El caso es que me pongo a enseñarles que con unas pocas herramientas, un poco de ingenio y unos recambios, que un patrón habrá sido previsor en embarcar, se es capaz de solucionar las averías más comunes de a bordo.

– Así que si sois conductores os quedareis tirados in eternum. Vosotros decidís que queréis ser. Descanso y reflexión. El alma se serena. Solo queda esperar el tímido:

– ¿Pero podremos pedir auxilio a Salvamento Marítimo? ¿No?

Ahí es donde yo quería llegar, al germen del mal, a la seguridad mal entendida, carísima, al del papá estado que debe velar por nuestra protección, incluso cuando se trata de ocios y desmanes. Y el papá nos contesta con más normas y reglas, algunas absurdas y otras racionales, para quitarse pulgas de encima. Y nosotros que nos quejamos porque al final esto no hay quien lo pague. Y el estado dice que él tampoco puede, así que lo mantengamos nosotros. Más tasas, más impuestos; justos y pecadores, conductores y patrones, los indios y los vaqueros, todos en la misma olla a hervir juntos y a pegarnos como garbanzos. Ah, que no me olvido, que alguien hace negocio de todo esto, también.

Hace ya algunos años, navegando por Ibiza, el parte meteorológico llevaba días advirtiendo de la entrada de Mistral. A las horas de comenzar el viento ya se había recibido el primer May day; una pareja de insensatos habían tenido la ocurrencia de ir a pasar la noche a cala Saona, completamente abierta al Noroeste. Ni siquiera sospecharon nada al estar ellos solos en una playa de Formentera en agosto, ni se escamaron por las nubes de lenteja, ni de las olas que venían por donde no tocaba, ni tuvieron esa sensación, que todo observador del mar debe tener, de que algo no va del todo bien y que lo mejor es largarse cuanto antes, porque los temporales no entran de improviso, como un milagro de Fátima. El caso es que se debieron asustar bastante, porque la mujer berreaba por la radio:

– Socorro. Que alguien nos ayude. Mi marido acaba de sacarse el título y no tiene ni puta idea.

– ¿Se puede poner el patrón a la radio?- Contestaba la costera.

– Nooo, está vomitando.

Ni que decir tiene que fue el espectáculo del día, todos permanecíamos atentos al serial radiofónico y hubiéramos pagado nuestra buena localidad, por ver la llegada al puerto del barco remolcado por Salvamento Marítimo, con el capitán- que- no- tenía -ni –puta- idea al timón.

Eso fue hace tiempo, no quiero ni pensar lo que será ahora el canal 16 en agosto, con gente pidiendo auxilio porque no le arranca el motor del velero o porque se ha quedado sin combustible o porque se ha pillado un dedo con la puerta y le marea la sangre.

Pues es por cosas como estas por las que Salvamento marítimo no da abasto y por las que el estado declara insostenible el organismo y que aparte de pagar los rescates paguemos también su mantenimiento. Es decir la tasa T0 de balizamiento la multiplicamos por 2 o por 3  y aquí paz y mañana gloria. El que no quiera que venda el barco; je, si puede.

Así que el que vosotros no queráis ser más que meros conductores sin orgullo marinero, nos toca el bolsillo a todos los que antes de que nacierais ya andábamos por los mares,  incluso a los que ahora se plantean el navegar como una aventura para degustar un poco de libertad y aire fresco, muy diferente a un videojuego de seguridad absoluta y contrastada desde el salón de nuestra casa.
Me espero un poco, no mucho, para oír la respuesta:

– Pero todos han empezado desde cero y se aprende a base de errores.

Sí señor, pero también hay libros que leer, infinidad de ellos, y lo más importante: la actitud con la que cada cual se enfrenta a las cosas. Es impresentable el pedir socorro porque no hemos sido capaces de mirar el nivel del depósito, no sabemos cambiar el rodete de una bomba de agua, no sabemos leer un parte meteorológico, no sabemos manejar una carta y navegamos con la aplicación del móvil, dejamos los cabos tirados por cubierta hechos un lío y las sentinas sucias y llenas de tropezones para que se atasquen las bombas. Es indecente que un velero sin motor, sea incapaz de volver a puerto por sus medios, aunque le cueste 3 días completar la hazaña, en no saber y practicar hasta la saciedad la maniobra de hombre al agua, en no comprobar nuestro fondeo, nuestra radio, nuestro material de salvamento; en fin, en no tener el prurito de intentar solventar las cosas por nosotros mismos; que es lo glorioso de este oficio y lo que te confiere la sensación de ser un poco libre. El buscar siempre al ángel de la guarda particular en los momentos en que los acontecimientos nos superan es la antítesis de las ansias de independencia que un navegante tiene. Esa es la diferencia entre un conductor y un patrón.

Pero cuando creo que lo han captado y que les he convencido, últimamente, debe ser moda, porque siempre llega un momento en que alguien pregunta:

– ¿Y no hay control de alcoholemia en el mar? Por la seguridad de los demás, me refiero. Imagina que voy con mis niños y…

Estamos a un tris de que nos prohíban  la botellita de vino o la cerveza mientras navegamos.

Share:

Una bonita reunión

Por 28 abril, 2013 Etiquetas: , Comentar (23 Comentarios)
Que guapo se veía el puerto aquella mañana de viento suavecito, las banderas pintando, todo limpísimo y reluciente. Guapos también los morenos navegantes, paseaban por el pantalán arriba y abajo, luciendo sus polos de colores, zapatos de colores, viseras de colores, gafas de colores. El VLC show-boat (Oh yeah) era el último intento desesperado de que el mundo náutico no se hundiera, en Valencia, justo justito delante del edificio de Veles i Vents, en las propias aguas del Port America’s Cup (yeah- yeah) que tantos dineros había costado.

Es que Valencia vive de espaldas al mar. Pues habrá que acercárselo. Pues vamos a hacer el VLCShowboatyeah, muy vistoso y llamativo para que venga la gente de a pie y se acerque por fin, y nos compre muchos barcos y nos llene el puerto y se entere de una vez por todas que este deporte es de Reyes, y este es el rey de los deportes, es glamour, glamour; glamour del auténtico. Llamémoslo  “Plan de Revitalización”. Sí, que apropiado, para que la  Marina se atiborre de valencianos y turistas, convertida en un barrio más, centro de actividad de los ciudadanos con su variada oferta gastronómica y sus propuestas de ocio, deporte y animación. Bla, bla, bla.

Así que allí iban llegando barcos y barquitos que se amarraban uno junto al otro y todos, bonitos, izaban sus empavesados festivos que sonaban flop-flop-flop, cuando el viento subía un poco. Se empezó a oír un murmullo que se transformó en rugido con la llegada de los visitantes que tímidamente al principio, con decisión después, empezaban a inundar el muelle.

Un bergantín de casi 50 metros mostraba su tripulación uniformada y elegante; provocando ríos de niños que ponían a prueba la elasticidad de los brazos de sus padres.

– ¡Vamos a verlooooo! ¡Es el de la serie! Es “El barco”

Una réplica de la Nao Victoria, con la que Juan Sebastián Elcano completó su circunnavegación, se dejó caer también por la exposición  como escala  de su viaje “Descubriter. Ruta europea de los descubrimientos”

– Y a este, a este, que es el barco que sale en los libros del cole.

– No hijo ¿No ves que cobran por entrar en estos barcos?

– Pues vamos a aquellos que no cobran.

– Ay esos no, que  esos quieren que los compres o los alquiles.

– ¿Y no podemos comprar uno?

Amarrada al muelle estaba también la salvamar mostrando salvamentos. Y el helicóptero haciendo simulacros muy bonitos; evacuando y salvando. Y…

Buuup…buuup…buuup.

 ¡Mira que barco tan grande! Si casi no cabe. Es la patrullera de la Guardia Civil que viene a la exposición. Con esa pueden buscar a los malos hasta en el mar de la china-na-na. Muchos malos hay que coger para que valga la pena.

– Su peso en oro, eso es lo que vale; lo que yo le diga. Con qué salga ahí fuera y pille a uno con bengalas caducadas, ya ha amortizado el día.

– No diga usted eso que lo va a ahuyentar, al público, me refiero, ese que nos tiene que comprar los barcos para hacernos salir de la crisis.- Dijo bisbiseando.

Y los velas ligeras con chiquillos que iban y venían haciendo zigzag. Y los barcos teledirigidos. Y los de vela adaptada para minusválidos. Y las motos de agua. Y las piraguas. Y un artilugio flotante, grande, inflable, de camas y toboganes, que no se puede utilizar porque es el puerto, y aquí no te bañas, además es invierno y las aguas están frías ¡Niño!

La Consellería de Medio Ambiente lanzó unas tortugas al mar; las habían criado con gran ahínco y despliegue de medios, para salvarlas de una muerte certera. Pero las muy desagradecidas, ni asomar por los agujeros de su concha; y cuando las soltaron cayeron cual plomos alejándose del tumulto como almas que lleva el diablo.

Ohhh

Una mujer se elevó sobre el mar echando chorros de agua por los costados. La nueva moda, lo más chic. El fly-board ¡Por menos de 5000 eurillos puedes volar sobre las olas! ¡Que pasada papá!

Y los barcos paseaturistas para arriba y para abajo, para que los mirones dieran paseos y se sintieran importantes. Un trasiego espectacular.

Un prototipo de catamarán que se iba a fabricar en Valencia y que todos podían comprar cuando quisieran, navegaba con invitados agrupados alrededor de la mesa de la bañera; hacían sonar grandes copas de cristal. El cocinero de gran renombre preparaba platos ipso facto, deliciosos, llenándolo todo de aromas de caracolas y de espumas de setas de bosques impronunciables sobre tostadas de panes singulares. Pum, pum, se descorchaban vinos y espumosos que desbordaban las cráteras. Cuantas carcajadas. Así disfruta la gente guapa.

Diversas autoridades aparecieron y desaparecieron camuflados entre las grandes polvaredas de sus automóviles y los fogonazos de los flashes.

Dentro del Plan de usos de la Marina, se contempla la creación de una zona náutico industrial que ofrezca servicios de reparación y mantenimiento a las grandes embarcaciones, convirtiendo, de este modo, la Marina en un gran centro de Hibernación de barcos de lujo en el Mediterráneo.

Plas, plas ,plas, plas. Aplaudieron sus asesores, muy atentos a cualquier pestañeo.

– Ah, esos ricos, siempre necesitan sitios exclusivos. ¡Mira! Por ahí va uno. – El público aguantaba la respiración babeando.

Hizo su entrada un imponente velero de unos 40 metros que pasó de largo, sin mirar a la chusma y que se dirigió a su amarre en la marina de megayates; varias embarcaciones auxiliares se aproximaron para ayudarle a su maniobra. Buf, cuanto tronío. Pararon las risotadas en el catamarán restaurante.

– Eso y solo eso es el verdadero glamour. Y no esto de medio pelo.- Cuchicheaban dos camareros del gastronómico catamarán.

Así fue, vinieron todos. ¡Bienvenidos, id pasando!

Vinieron los profesionales de la náutica que hace tiempo no trabajan pues no hay barcos en donde trabajar, los que tampoco trabajarán en las futuras y lujosas instalaciones de embarcaciones grandes; para eso hay que tener dinero; los que no pueden renovar sus títulos debido a la legislación kafkiana y obsoleta, los hermosos veleros; tan queridos por sus propietarios hace años; a los que nadie puede ya mantener, los que se pasarán a banderas extranjeras para que no les sangre las autoridades con revisiones y homologaciones prohibitivas, los sin glamour, los 6 millones de parados, los jóvenes con su futura movilidad exterior, la flota de pesqueros expulsados del puerto con la Copa América; feos, más que feos; la guardia civil, persiguiendo a infractores, la policía municipal, persiguiendo a los que se le escapa a la guardia civil, la policía nacional, persiguiéndolos a todos, la patrullera de aduanas, la supermotora de las autoridades del puerto.
También se dejó caer algún que otro viajero despistado, con su barco cargado de trastos, intentando pasar una temporada en el puerto de la ciudad; pero con sus euros legales para gastar, no creas; no tardó en darse cuenta de que estaba de más.

Fue una gran reunión

 

– ¿Nos estamos acercando al mar?

– ¿Por qué lo dices?

– ¿No veníamos a eso? Yo la verdad es que ya lo siento muy próximo.

Share:

Suspiros de España

Por 27 agosto, 2011 Etiquetas: , , Comentar (13 Comentarios)
Recientemente han sido publicados unos artículos en la prensa que han soliviantado a la comunidad de navegantes deportivos  españoles. Leer artículo

El tema es el siguiente:
Las anclas de los yates destruyen el lecho de Posidonia de las playas de Formentera. La noticia es tendenciosa, la fotografía más; el ancla de Gulliver en el pais de Lilliput. Nada parecido al ancla de un yate normal de recreo.
Foto publicada en El Pais
Aparentemente, el único causante del retroceso de las praderas de Posidonia es el arado de las anclas al enterrarse en el fondo. Es curioso, porque entre las principales agresiones que merman esta barrera se encuentran los vertidos incontrolados procedentes de urbanizaciones, las  industrias, la acuicultura, así como la salmuera de las desalinizadoras y los efectos de la pesca de arrastre.
 El Ciclo anual de la Posidonia oceánica se caracteriza por el desarrollo, crecimiento y pérdida de las hojas. Debido a las altas temperaturas del verano, se va depositando una serie de organismos animales y/o vegetales llamados “epifitos”, que van cubriendo la totalidad de la hoja, impidiendo que esta pueda realizar su fotosíntesis, van perdiendo su color y muere . Estas hojas muertas son arrastradas por las corrientes y las mareas, apareciendo al final del invierno en las playas de manera natural.
El motivo de su sensibilidad es que la especie está adaptada a condiciones constantes de luz, temperatura y salinidad y muere si se modifican ligeramente; es muy sensible a los cambios ambientales; una desventaja  evolutiva, por otro lado, frente a  su terrible enemiga la Caulerpa Taxifolia, capaz de crecer en todas las temperaturas y en condiciones de salinidad y luz muy variables; ventaja evolutiva. “El azar y la necesidad”  ,implacable con los débiles, que desde comienzos de los tiempos rige el devenir evolutivo (J.L. Monod, 1970).
Pero no voy a entrar en discusiones sobre la conveniencia o no del conservacionismo ecológico; está claro que un grupo de dinosaurios conservacionistas hubieran dificultado nuestra aparición en la tierra, así como la de tantas otras especies. Y no voy a hacerlo porque yo realmente  creo que es positivo intentar preservar la naturaleza que encontramos al nacer, dada la velocidad a la cual los humanos modificamos nuestro entorno, mucho más rapida que la de los dinosaurios.
Pero lo que si me parece aberrante es el conservacionismo yihadista, intolerante y oportunista.
Seamos sinceros, se trata de multar, de prohibir, de recaudar dinero; la posidonia es accesoria. O que me explique porque no les importó la misma Poseidonea, la  que había en el puerto de La Savina cuando hicieron su ampliación, para dar cabida a esos yates que tanto vilipendian, o las urbanizaciones a pié de playa, la flota de arrastre desproporcionada, las autopista que cruzan la isla de Ibiza de parte a parte, los veloces ferries que nos transportan a la isla en un pis-pas, dejando el mar como una batidora  y el campo de golf de Es Vedrá, cuya construcción ha aprobado ese mismo Govern  Balear. Todas la plantas y arboles que deberan arrancar para construirlo quizás no tengan importancia ecológica; está claro que nacer de pie es fundamental en esta vida.
No niego que las anclas hagan destrozos, pero una cosa es cierta: los barcos desaparecen después de las vacaciones; los edificios, puertos y piscifactorias se quedan para siempre.
Y para vigilar y multar ¿habrá que poner policía? ¿Iran en barcas de remo o de vela para no contaminar?¿ Los barcos de recreo que salen del puerto; y que han pagado cantidades desorbitadas por amarrar; tendrán que irse a altamar para bañarse? O ¿Quizás a otras calas de plantas menos importantes?
Pero lo más doloroso, lo que más me indignó fueron los comentarios de la gente que leía la noticia. La gente de a pie, que cree que los barcos solo los tienen los ricos; la verdad es que al final lo conseguirán; y que está encantada de que los multen; mientras los observan desde las habitaciones de sus hoteles o de sus frescos coches en carreteras asfaltadas, construidos  ambos sobre dunas  y al borde del mar.
“¡Si ,si que los multen! Al fin y al cabo ¿No tienen tanto dinero? 100€ no son nada para ellos.”
Este país es terrible, no deja respirar, todo está prohibido y además nos alegramos. Nos alegramos de que prohíban los toros; no me gustan;  nos sonreímos si al vecino le prohíben fumar ; yo he conseguido dejarlo; nos encanta que no dejen  jugar a la pelota en la arena; yo no juego; de las neveritas en la playa ; es botellón; de que no se pueda conducir sin camiseta; yo tengo aire acondicionado.
Navegar, tener un barco, es una opción de vida tan válida como el apartamento en Torrevieja, pero más interesante. No solo navegan las grandes motoras de millonarios, si no también, el pescador del llaud, los propietarios escuelas náuticas, los patrones de chárter y todo un sector profesional que intenta ganarse la vida; cada vez mas difícilmente. El mundo de los yates está lleno de funcionarios con familia y un pequeño velero, de  gente muy diversa de clase media a los que les gusta sentirse náufragos por unos días, los que han comprendido la frase de Pompeyo:
No entiendo como os podéis alegrar.

Llevo un tiempo fuera de mi país, pero no se por que…  no lo echo de menos.

Share:

¿Merece la pena tener barco en España? Capitulo 2

Por 26 octubre, 2010 Etiquetas: , Comentar (3 Comentarios)

Bueno me sigo a apartando un poco de mi tema: Navegar por Grecia, pero cuando leo noticias como esta me ratifico en que hay países mejores para dejar deslizar la estela de mi barco.
Parece ser que también quieren poner boyas en Illetas y cobrar por ellas.
A continuación transcribo unos párrafos de un artículo aparecido en el diariodeIbiza.es este verano.

diariodeIbiza.es 16 de Agosto del 2010

FORMENTERA | PABLO RIVAS
La consellera de Medio Ambiente, Silvia Tur, advierte de que el actual número de barcos de recreo que soporta la zona protegida de ses Illetes es «insostenible para la isla en los meses de verano» y habla de «desastre» para los fondos marinos y las praderas de posidonia oceánica.

Aunque no se aventura a dar una cifra, indica que algunas fuentes hablan de «mil o dos mil barcos diarios» fondeados en esta zona protegida de las islas. Para la consellera, «el coste económico que implica estar a la altura de las exigencias del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural (PRUG) es alto porque requiere mucho personal, embarcaciones para los agentes de Medio Ambiente, vigilantes, etcétera». En su opinión, «el Parque no destina suficientes medios y no tiene agentes con embarcaciones, y por lo tanto estas deficiencias están llevando a la isla a una situación insostenible».

La gestión del sistema de regulación de fondeos será «autosostenible económicamente», explico Tur. «Sacar a concurso la instalación de cientos de boyas y su mantenimiento cuesta muchísimo dinero y no lo va a pagar el Govern, lo haremos nosotros», aseguró. El servicio se «retroalimentará» económicamente igual que sucede actualmente con el sistema de control de los accesos terrestres a ses Illetes.

Aún no está decidido el número máximo de embarcaciones que podrán fondear en la zona, aunque el anteproyecto baraja una cifra en torno a 300 diarias. «Los barcos que podrán acceder a las zonas de baño de ses Illetes serán los que permitan la capacidad de carga [de esta área], y ésta no se calcula con parámetros aleatorios, sino conociendo el número de embarcaciones que una zona puede admitir sin poner en riesgo el litoral, la calidad de las aguas y las praderas de posidonia», indicó la consellera.

¿A qué se refiere autosostenible económicamente? ¿A que lo pague el contribuyente?
Para que sirven ministerios y organismos autonómicos competentes. ¿En que emplean el presupuesto que les asignan? ¿Es necesario que para cualquier cosa que decidan hacer, sea necesaria una concesión para que algún particular la explote? Y si algún particular la explota ¿Sera que es rentable explotarla? y ¿Quien lo paga al final?
RESPUESTA: el contribuyente-propietario de barco.
Pero es que en este país, tenemos que pagar de nuestro bolsillo todo, incluida la protección de la posidonia.
Despejo algunos mitos para el lector que no este relacionado con el mundo de los barcos:
1º Todos los propietarios de barcos no son multimillonarios, ni millonarios, ni siquiera ricos.
2º los propietarios de barcos tenemos piernas… y ojos. Exactamente como los propietarios de motos o de todoterrenos que se van los domingos al campo.
3º No se trata de querer navegar con coste 0. Cualquier persona que posea un barco paga sus impuestos de matriculación, IVA, tarifas portuarias etc.…
4º Los barcos, cuando fondean; eso lo sabe cualquier navegante novato, intentan por todos los medios no dejar caer el ancla sobre posidonia (las anclas no enganchan sobre ella).
5º Si hay 2000 barcos en Illetas es porque en Espalmador han puesto boyas, en Formentera vale unos 200 € de media la noche y en Ibiza otro tanto (por cierto marinas explotadas por particulares, es decir: concesiones)
6º Contamina mas cualquier edificación costera que unos barcos fondeados unos meses. Los barcos se van, los edificios nunca.
7º La ampliación de cualquier puerto (veamos el de San Antonio) tiene más efecto sobre la contaminación marina y más perdurable que los fondeos. Eso no parece importar desde el punto de vista ecológico.
¿Dónde quieren que pasemos la noche las autoridades? A lo mejor una solución es dar vueltas a la isla de Ibiza sin parar, hasta que se acaben las vacaciones. ¡Las malditas vacaciones!
¿España no es un país que vive del turismo? ¿Donde están los turistas náuticos extranjeros? Empiezan a escasear ¿No?

Share: