En la entrada anterior hablé de Safo, poetisa griega que vivió hace unos 2.600 años en la Isla de Lesbos y que la leyenda cuenta que se suicido en Lefkada, por mal de amores, saltando por un acantilado. Voy a seguir haciéndolo.
Su figura siempre ha sido polémica; entre la fábula y la realidad; y su supuesta sexualidad ha dado lugar hasta denominaciones como “sáfico” o “lesbiana”. Poco sabemos de ella, solo tenemos sus poemas. Lo que sí es cierto es que esta poesía intimista y exquisitamente sencilla debió ser revolucionaria en una época en que triunfaban los cantos épicos y los relatos de viajes y batallas. Una mirada femenina. La mirada de un personaje ambiguo que cautivó a escritores como Byron, Baudelaire o Woolf.

Safo, de C.A. Menguin,1867

Además de su actividad literaria y artística, Safo participó asiduamente en las luchas políticas y fundó una academia, en la que impartía arte, canto, danza y literatura a mujeres jóvenes.

En la época, era común que los versos se acompañaran de música, asi que nada mejor que esta canción de Eleftheria Arvanitaki y Nikos Xydakis sobre un poema de Safo, transcrito al griego moderno por otro gran poeta griego: Odisseas Elitis.

He intentado traducirla dandole un tono poético,es una interpretación mía, podeis discrepar. 

Rapido pasó el tiempo, la medianoche está cerca,
se va la luna, las Pléyades, se ocultan,
y yo duermo  aquí, sola y deshabitada.
El amor que depara sufrimientos, el amor
que inventa cuentos, me ha robado el alma
y la estremece del mismo modo que el viento de las montañas
azota, golpea sobre las encinas ululando.

Eleftheria Arvanitaki-Grigora i ora perase

Γρήγορα η ώρα πέρασε, μεσάνυχτα κοντεύουν,
πάει το φεγγάρι, πάει και η Πούλια, βασιλέψανε
και μόνο εγώ κείτομαι δω μονάχη κι έρημη.
Ο Έρωτας που βάσανα μοιράζει, ο Έρωτας
που παραμύθια πλάθει άρπαξε την ψυχή μου
και την τράνταξε ίδια καθώς αγέρας απ’ τα βουνά
χυμάει, χτυπάει  μέσα στους δρυς φυσομανώντας.

No está claro si Safo saltó desde el cabo Dukaton, ni siquiera está claro si pasó por Lefkada. Parte del mito de  Safo son estas incógnitas. Yo por si acaso voy a seguir creyendo que Safo acabó con su vida desde este precipicio. Yo la veo saltar cada día, cuando se va la luna y las pleyades … y el viento azota las encinas… Desde la terraza de mi casa.

El salto de Safo

          

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