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Prácticas náutica

Bendito sea el caos.

Por 15 diciembre, 2015 Etiquetas: , , , , Comentar (17 Comentarios)
Quizás la culpa la tuvieron los poetas románticos con sus canciones de libertad, de rechazo de la sociedad del momento, de rebeldía, de independencia, de desprecio a las normas y las leyes que no fueran las de la propia naturaleza. La búsqueda de la libertad y de la belleza era su principal exigencia y el mar fue una inagotable fuente de inspiración. Nunca me volvió loca la poesía romántica pero es innegable que la idea de un velero asociado a un ser libre es común en el imaginario popular gracias a ella, y no habrá muchas personas que no reconozcan los versos de Espronceda y hasta los reciten de memoria.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar…


…Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Luego llegarían muchos otros escritores como Stevenson, como London; aventureros como Slocum, Moitessier y cientos de pirados más que pensaron que la tremenda soledad de un hombre frente al mar era la forma más pura de libertad. Ese es el contagio que sufrimos muchos y que nos hizo cambiar el curso de nuestra existencia para saborear, aunque solo fuera a instantes fugaces esa trascendencia que pocas cosas generan tan profundamente como un barco aislado en una superficie inmensa y peligrosa de agua bajo un cielo colosal. Pero la libertad siempre va asociada a la responsabilidad y a la autogestión, por eso muchos hombres huyen de ella.

El tomar de vez en cuando contacto con la enseñanza  tiene una vertiente inquietante, algo de aterrizaje forzoso, viendo lo que se viene encima y tomando tierra sin descompresión. Da pavor el sopapo que te aguarda. Cada vez que reemprendo las prácticas de navegación tengo la sensación de que esto ha tomado una carrerilla acelerada, cuesta abajo, hacia lo más profundo y que más pronto que tarde me faltará el aire. Hay una corriente infecciosa de banalizar todas las parcelas de la vida hasta vaciarlas de significado que se extiende como un virus y que mes a mes el enfermo empeora a pasos agigantados. No es lo mismo ahora que hace cuatro meses.

No creo que sea necesario recitar a Espronceda para captar el hechizo de la navegación o lo exigente que puede llegar a ser el mar a cambio de hacernos un poco más libres; ha habido muchos marinos casi analfabetos que lo han sentido como ninguno; pero que la literatura ayuda es indiscutible. No pido que nadie se lea a los clásicos para aprender a navegar, aunque sí que sea consciente de que se asoma a un mundo de muchos siglos de antigüedad, desconocido para él y por tanto con una serie de valores a respetar. Y creo que uno de los más representativos es la autosuficiencia una vez se largan amarras. Igual se cose una vela que se sala un pescado, se repara una avería de motor, se idea un aparejo de fortuna, se negocia un temporal o se aguanta uno frente una calma chicha. Salir de estas vicisitudes por uno mismo y sin ayuda externa es el leitmotiv del sabio marino que todos queremos llegar a ser y produce una satisfacción incomparable, te sientes un héroe, te estimula a seguir buscando aventuras vitales en el mar; estás más vivo que nunca. Es así como me recompensa los malos momentos, es entonces cuando me encuentro libre de ataduras. Yo intentaba transmitir este espíritu a los nuevos aprendices. Cada vez se me hacía más difícil. Hoy he abandonado por KO. Creo que es mejor pensar que son unas prácticas de autoescuela y esperar a que salga una buena App para descargarla en el móvil. Me rindo.

 Las preguntas que me hacen intento tomarlas a risa, pero mis respuestas no pueden ser más que ácidas:

– ¿Y no hay un servicio de asistencia en el mar como el de los coches?
– Sí hombre y qué más, qué vengan en helicóptero con la pieza de recambio.
– ¿Y no hay un servicio de práctico que se suba abordo y te amarre el barco?
– Esta es tan obvia que no puedo contestar mas que con un: No.
– Realmente lo más difícil es amarrar, porque una vez sales ya es todo más fácil. ¿No?
– Es verdad, capear un temporal está chupado.
– Pues ya podrían volar todos los bajos que hay, son un peligro para los navegantes.
– Yo añadiría más, que pongan unos carriles de boyas, asemejando autopistas, donde transitemos por riguroso orden y sin adelantar.

 Y de un tiempo a esta parte, una pregunta que antes aparecía casi como una anécdota, ahora se repite en cada grupo de alumnos:

– ¿No hay control de alcoholemia en el mar?
– Habéis oído una canción muy antigua que decía Ron,ron,ron…la botellaa… de ron.
– Bueno, pero esos eran piratas; criminales.

Al principio eran casos aislados, casi como una ocurrencia de preguntar por preguntar, pero la cosa se ha ido acelerando hasta convertirse en un machaque constante y  me muerdo la lengua para no entrar al trapo. Poco a poco he notado que más que una pregunta es un ruego, como si el estado vigilante hubiera bajado la guardia en este caso y los dejara desamparados frente a los actos vandálicos de multitud de borrachos navegantes que acechan detrás de las olas poniendo en peligro sus vidas y las de sus familias. Y yo me quedo mirándolos con asombro y conmiseración ¿Tendrán el síndrome de Estocolmo? ¿No tienen bastante policía, bastantes normas, prohibiciones, revisiones o  material de seguridad obligatorio y reclaman más? ¿Se puede uno a acostumbrar a vivir así? Me produce terror.

Me acuerdo de Grecia con melancolía y con asfixia. También de una frase de Tierno Galvan: Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad. A ambos los echo de menos.

El mar
Canta : Socratis Malamás
Musica: Zemi Karamuratidis




Η Θάλασσα
Tην άκουσα τη θάλασσα
Τα κύμματα να λύνει
Δεν είχα φίλους ναυτικούς
Τσιγάρο άναψα γι’ αυτούς
Που το νερό τους πίνει

Τον άκουσα τον άνεμο
Με δέντρα να παλεύει
Να σπάει στο γόνατο κλαδί
Να μετανοιώνει σαν παιδί
Τα φύλλα να χαϊδεύει

Τον άκουσα τον κεραυνό
Τα κρίματα να καίει
Με την λεπίδα του γυμνή
Κι έκανα μία προσευχή
Γι’ αυτόν που πρώτος φταίει.

Σε άκουσα που έκλαιγες
Κι ήθελες να γυρίσω
Δεν τους γυρνάς τους ποταμούς
Τσιγάρο άναψα γι’ αυτούς
Που πίσω μου θ’ αφήσω.

El mar
Oí el mar
las olas al romper
No tuve amigos marinos
Enciendo un cigarro por estos
a los que el agua se bebe

Escuché al viento
pelear con los árboles
quebrar las ramas
lamentarse como un niño
acariciar las hojas.

Oí al rayo
quemar las penas
con su filo desnudo
Y recé una oración
por el primer culpable.

Te oí llorar
Y querías que regresara
No puedes hacer volver a los rios
Enciendo un cigarro
por aquellos que dejo atrás.

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La libertad y la seguridad

Por 24 abril, 2014 Etiquetas: , , , , Comentar (24 Comentarios)
Tucídides decía algo así como: Es la libertad o la tranquilidad; deberás elegir. Esa frase en estas épocas en que se recortan nuestras libertades por un estado, que con la cantinela de “por su seguridad” se dedica a reglamentarlo todo, hay veces que nos falta el aire, cuando exclamamos ¿Sabes que han prohibido…? ¿Sabes que ahora es obligatorio…? ¿Sabes que han subido el permiso para…? Y todo eso, como decía Tucídides se debe a una elección nuestra, debemos ser conscientes cuando la tomamos, que no tiene vuelta atrás. Serás libre o estarás tranquilo, no puedes tener ambas cosas.

El paso del tiempo origina trastornos muy graves, entre ellos, la sensación de que todo cambia para peor y de que las cosas que nos gustaban se restringen y se pervierten hasta llegar a no reconocerlas. Pero si algo tiene de bueno el tic tac incesante, eufemismo de edad, es que se sufre de una alopecia general, principalmente en la lengua.

Así que estos son mis diálogos platónicos con mis alumnos de los fines de semana:

– Una pregunta, vosotros ¿Para qué os sacáis el título de patrón?

– Hum… eh … por si nos gusta, para poder alquilarnos un barco, para en un futuro…, para que a mi familia le entre el gusanillo, para salir a bañarnos, porque mi amigo lo tiene…

– ¿En qué queréis convertiros? ¿En patrones o en conductores de barcos?

Sigue al interrogante un silencio de muertos con caras de sospecha de que se enfrentan a una extraterrestre.

– Me refiero a que una vez acabéis estas prácticas quedareis convertidos todos en conductores de barco, pero solo alguno de vosotros tendrá el interés suficiente para intentar ser patrón. Y eso, como os voy a demostrar, me afecta a mí personalmente. Por ejemplo un conductor de automóvil llama a la asistencia en carretera cuando tiene un problema. Como aquí no existe tal servicio, un patrón intentará arreglárselas por sí solo en la soledad del mar; el simple conductor se quedará desesperado a merced de las olas y el viento.

¡Ja! soy una narradora fantástica y a esas alturas aunque les dé la espalda ya sé que están todos aterrorizados y si hay alguna mujer, me observará con espanto. Me sonrío al acordarme de una anécdota que le sucedió a una amiga cuando llevó la rueda de su coche a reparar a un taller. El chaval que salió a atenderla se llevó un susto mortal y sin pronunciar correctamente, al no poder cerrar la boca, exclamó a voz en grito: ¡Jefe, aquí hay una señora que se ha cambiado la rueda ella sola!

El caso es que me pongo a enseñarles que con unas pocas herramientas, un poco de ingenio y unos recambios, que un patrón habrá sido previsor en embarcar, se es capaz de solucionar las averías más comunes de a bordo.

– Así que si sois conductores os quedareis tirados in eternum. Vosotros decidís que queréis ser. Descanso y reflexión. El alma se serena. Solo queda esperar el tímido:

– ¿Pero podremos pedir auxilio a Salvamento Marítimo? ¿No?

Ahí es donde yo quería llegar, al germen del mal, a la seguridad mal entendida, carísima, al del papá estado que debe velar por nuestra protección, incluso cuando se trata de ocios y desmanes. Y el papá nos contesta con más normas y reglas, algunas absurdas y otras racionales, para quitarse pulgas de encima. Y nosotros que nos quejamos porque al final esto no hay quien lo pague. Y el estado dice que él tampoco puede, así que lo mantengamos nosotros. Más tasas, más impuestos; justos y pecadores, conductores y patrones, los indios y los vaqueros, todos en la misma olla a hervir juntos y a pegarnos como garbanzos. Ah, que no me olvido, que alguien hace negocio de todo esto, también.

Hace ya algunos años, navegando por Ibiza, el parte meteorológico llevaba días advirtiendo de la entrada de Mistral. A las horas de comenzar el viento ya se había recibido el primer May day; una pareja de insensatos habían tenido la ocurrencia de ir a pasar la noche a cala Saona, completamente abierta al Noroeste. Ni siquiera sospecharon nada al estar ellos solos en una playa de Formentera en agosto, ni se escamaron por las nubes de lenteja, ni de las olas que venían por donde no tocaba, ni tuvieron esa sensación, que todo observador del mar debe tener, de que algo no va del todo bien y que lo mejor es largarse cuanto antes, porque los temporales no entran de improviso, como un milagro de Fátima. El caso es que se debieron asustar bastante, porque la mujer berreaba por la radio:

– Socorro. Que alguien nos ayude. Mi marido acaba de sacarse el título y no tiene ni puta idea.

– ¿Se puede poner el patrón a la radio?- Contestaba la costera.

– Nooo, está vomitando.

Ni que decir tiene que fue el espectáculo del día, todos permanecíamos atentos al serial radiofónico y hubiéramos pagado nuestra buena localidad, por ver la llegada al puerto del barco remolcado por Salvamento Marítimo, con el capitán- que- no- tenía -ni –puta- idea al timón.

Eso fue hace tiempo, no quiero ni pensar lo que será ahora el canal 16 en agosto, con gente pidiendo auxilio porque no le arranca el motor del velero o porque se ha quedado sin combustible o porque se ha pillado un dedo con la puerta y le marea la sangre.

Pues es por cosas como estas por las que Salvamento marítimo no da abasto y por las que el estado declara insostenible el organismo y que aparte de pagar los rescates paguemos también su mantenimiento. Es decir la tasa T0 de balizamiento la multiplicamos por 2 o por 3  y aquí paz y mañana gloria. El que no quiera que venda el barco; je, si puede.

Así que el que vosotros no queráis ser más que meros conductores sin orgullo marinero, nos toca el bolsillo a todos los que antes de que nacierais ya andábamos por los mares,  incluso a los que ahora se plantean el navegar como una aventura para degustar un poco de libertad y aire fresco, muy diferente a un videojuego de seguridad absoluta y contrastada desde el salón de nuestra casa.
Me espero un poco, no mucho, para oír la respuesta:

– Pero todos han empezado desde cero y se aprende a base de errores.

Sí señor, pero también hay libros que leer, infinidad de ellos, y lo más importante: la actitud con la que cada cual se enfrenta a las cosas. Es impresentable el pedir socorro porque no hemos sido capaces de mirar el nivel del depósito, no sabemos cambiar el rodete de una bomba de agua, no sabemos leer un parte meteorológico, no sabemos manejar una carta y navegamos con la aplicación del móvil, dejamos los cabos tirados por cubierta hechos un lío y las sentinas sucias y llenas de tropezones para que se atasquen las bombas. Es indecente que un velero sin motor, sea incapaz de volver a puerto por sus medios, aunque le cueste 3 días completar la hazaña, en no saber y practicar hasta la saciedad la maniobra de hombre al agua, en no comprobar nuestro fondeo, nuestra radio, nuestro material de salvamento; en fin, en no tener el prurito de intentar solventar las cosas por nosotros mismos; que es lo glorioso de este oficio y lo que te confiere la sensación de ser un poco libre. El buscar siempre al ángel de la guarda particular en los momentos en que los acontecimientos nos superan es la antítesis de las ansias de independencia que un navegante tiene. Esa es la diferencia entre un conductor y un patrón.

Pero cuando creo que lo han captado y que les he convencido, últimamente, debe ser moda, porque siempre llega un momento en que alguien pregunta:

– ¿Y no hay control de alcoholemia en el mar? Por la seguridad de los demás, me refiero. Imagina que voy con mis niños y…

Estamos a un tris de que nos prohíban  la botellita de vino o la cerveza mientras navegamos.

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Enlaces interesantes para alumnos de prácticas de patrón

Por 7 enero, 2014 Etiquetas: , , Comentar (2 Comentarios)
A los asiduos lectores de este blog les voy a pedir disculpas pues esta entrada está dedicada a mis alumnos de PER y Patrón de Yate, para que no tengan que copiar las direcciones que les doy, a menudo farragosas.
Al que le interese puede echarles un vistazo desde aquí; y al que no le interese ya no hace falta que finja en las prácticas una actitud apasionada por la navegación y la meteorología.

Esta entrada la iré actualizando y quedará disponible permanentemente en la pestaña: Alumnos prácticas


Maniobras

  • Simuladores: Me parece más un videojuego que un simulador, pero lo pongo aquí porque todo el mundo me pregunta. Ya sabéis, la realidad siempre supera la ficción porque existe el viento. 

http://www.boatus.org/dockit/dockit.htm

  • Tutorial descargable de maniobras con anclas: Esto está reservado para los Patrones de Yate con los que si suelo hacer maniobras de este tipo. Los de PER, de momento no os liéis. Lo podéis encontrar en mi página:

http://www.velerosgrecia.com/2012/12/descargas/

Meteorología

1. Predicciones meteorológicas marinas, es decir interpretadas por meteorólogos:

http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/maritima

2. Datos salidos del satélite y  estaciones meteorológicas y procesado por modelos numéricos:


  • Página muy completa con predicciones por zonas:

http://www.weatheronline.co.uk/marine/weather?LEVEL=3&LANG=en&CEL=C&SI=mph&MENU=0&CONT=euro

  • Mapas de superficie con frentes dibujados:

http://www.metoffice.gov.uk/public/weather/surface-pressure/#?tab=surfacePressureColour&fcTime=1387882800

  • Una curiosidad; los vientos a nivel mundial:

http://earth.nullschool.net/#current/wind/isobaric/1000hPa/orthographic=-18.60,37.26,734

3. Para bajar archivos Grib y visualizarlos:

Hay muchas páginas pero esta creo que es la más sencilla. Descargáis el programa y los grib desde el programa; en realidad no es un programa si no unos directorios, no alteréis su estructura. Os recuerdo que las cartas son esquemáticas, no válidas para navegar.

http://www.zygrib.org/

En lo referente a cómo interpretar los datos ya os di unas generalidades en la clase, pero si queréis profundizar más y tenéis dudas me las preguntáis y tratare de responderlas, si puedo, claro.

  • Para gribs de corrientes: Los bajáis de la siguiente página y los abrís con Zygrib

http://www.weather4d.com/MyOcean/

Programas de navegación:

  • Para portátil y GPS

http://opencpn.org/ocpn/download

El programa es libre pero las cartas no. Os nombro algunos tipos de cartas que puede leer el programa y que podéis comprar.

1. Cartografía electrónica CM93(digital). Las cartas  CM93 ya no se venden, solo podríais “buscarlas “en internet, pero como el perro del hortelano, que ni comía ni dejaba, esto está prohibido.

2. Hay alguna cartografía gratis disponible, pero no muy interesante. No  me parece apta para navegar pues no son más que planos del open street map a los que alguien se ha entretenido en añadir información marítima.

3. También podéis adquirir cartografía Maptech (Escaneada) por un precio razonable en el siguiente enlace, pero ¡ojo! sin ninguna garantía de que Maptech te las vaya a seguir actualizando.

4. Tambien podéis comprar cartas .nv aquí:

Cualquier carta que bajéis tiene que estar metida en una carpeta, por ejemplo en Documentos/cartas. En la llave de herramientas del programa elegís cartas- añadir directorio, seleccionáis la carpeta con las cartas y aplicáis.

Ayuda en español del openCPN:
http://opencpnayudaes.yolasite.com/

Plugins para añadir al openCPN:
http://opencpn.org/ocpn/downloadplugins

Tutoriales para añadir información adicional y  cartas de Google earth al openCPN: http://www.velerosgrecia.com/2012/12/descargas/

  • Para tabletas:

Para Apple:
http://isailor.us/
https://itunes.apple.com/es/app/marine-europe-hd/id409794756?mt=8

Para  Android:
Buscar Navionics y descargar la zona que os interese.

¡Cuidado! Tenéis que aseguraros que vuestra tableta tiene GPS de verdad y que no da la posición por triangulación con antenas de telefonía, en este caso, cuando salgáis a navegar igual os quedáis sin posición.

Protocolo llamada de socorro


Nada más. A partir de aquí seréis patrones y responsables de vuestros barcos y pasajeros, así que no os toméis a broma el tema de la seguridad; incluyendo el aprender a no meteros en líos por no saber interpretar un meteo o no saber posicionarse . Ya no seréis alumnos, si no colegas, espero no tener que maldeciros cuando amarréis a mi costado, si no más bien, que no tomemos unas cervezas.

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